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    Los proveedores españoles de automoción dan la voz de alarma, su situación es delicada

    Los proveedores españoles de automoción dan la voz de alarma, su situación es delicada
    Proceso de hidroformado para la producción de piezasGestamp
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    Se dice que hay una tormenta perfecta cuando varias adversidades están presentes al mismo tiempo. Buena parte del tejido industrial español del automóvil lo forman pequeñas y medianas empresas que avisan de una situación muy delicada: corren riesgo de desaparecer.

    En un país como el nuestro, que es el segundo fabricante europeo de automóviles y uno de los 10 más importantes del mundo, el parque de proveedores es fundamental. Detrás de fabricantes como Stellantis, Ford, Mercedes-Benz o Renault hay cientos de PYME que proporcionan componentes, y sin ellos, el automóvil en España sería una quimera.

    Tengamos en cuenta que con los datos de 2021 en la mano, España fabricó más automóviles que todos los países del mundo juntos del cuadragésimo (40º) hacia abajo. Es más, en España se han fabricado en 2021 más turismos que en Estados Unidos -dado el enorme peso de los pick-up en sus ventas-.

    Anécdotas numéricas al margen, el parque español de proveedores ha dado la voz de alarma con un comunicado conjunto entre las siguientes asociaciones sectoriales o clústeres: ACAN (Navarra), AEI La Rioja (La Rioja), AVIA (Valencia), CAAR (Aragón), CEAGA (Galícia), CIAC (Cataluña), FACYL (Castilla y León) y GIRA (Cantabria). Su supervivencia no está asegurada.

    Principales países fabricantes de vehículos del mundo en 2021, por total de vehículos - Fuente: OICA

    Un contexto extremadamente difícil

    Los proveedores han contextualizado la situación, plagada de adversidades:

    • Inflación, aumento generalizado de los costes: energía, transporte, salarios, materias primas...
    • Interrupciones de la cadena logística por los paros en las fábricas de automóviles, a su vez por problemas con proveedores
    • Reducción de volúmenes a partir de la pandemia de COVID, siendo una industria de bajos márgenes, luego ingresan menos
    • Conflicto bélico en Ucrania, Rusia sometida a embargos y restricciones
    • Enésima reforma laboral reduce la flexibilidad para hacer frente a estos problemas

    Las empresas representadas por los citados clústeres de automoción hablan abiertamente de situación de riesgo para los 2 millones de empleos que sostienen, así como su facturación, en torno al 8,5% del producto interior bruto del país (PIB). La producción de automóviles respecto a 2019 (enero a abril) ha caído un 25%, para tomar nota del impacto.

    Una de las primeras cosas que piden conjuntamente todas estas empresas del parque de proveedores es revisar «las relaciones contractuales de todos los puntos de la cadena de valor», en referencia a «los contratos y relaciones que los fabricantes tienen establecidos desde hace muchos años con sus empresas proveedoras».

    Fábrica de componentes de Nissan en Los Corrales de Buelna (Cantabria)

    La crisis es un sinónimo de oportunidad para mejorar la industria de componentes y captar inversiones para todas las transformaciones que están por venir: digitalización, producción ecológica, electrificación de procesos, modernización, automatización, decreciente necesidad de trabajadores, etc.

    La era del vehículo eléctrico, hacia la que avanzamos sin remisión, supondrá un enorme peaje en términos de empleos, dado que hacen falta menos referencias. Además, los fabricantes están simplificando los diseños para que hagan falta todavía menos piezas. Y no digamos nada frente a la pujanza de competidores como países del Magreb o el este europeo.

    El problema de los coches eléctricos

    Parte de la reducción de demanda se achaca a que los consumidores están «desnortados» por los mensajes que llegan a sus oídos, produciendo confusión sobre qué tecnología de propulsión le conviene. La apuesta al 100% por los coches eléctricos -a largo plazo es la más evidente- tendrá sus contrapartidas si no se hace bien y precipitadamente.

    Motores eléctricos Ultium de General Motors

    Los consumidores que no ven el momento de dar el salto, o no les interesa en este momento, están postergando sus decisiones de compra incluso habiendo una disponibilidad de vehículos nuevos aptos para sus necesidades. Por algo se transfieren más turismos usados de más de 10 años que se matriculan totalmente nuevos, les sirven mientras tanto.

    Esto puede acabar en una situación en la que los vehículos nuevos se alejen del poder adquisitivo del cliente medio (hacia abajo) y la movilidad se convierta en algo más elitista. No sería nada bueno en un país con un parque de turismos con casi 14 años de media, ni para el propio medio ambiente, ni obviamente para la Seguridad Vial.

    El comunicado conjunto finaliza con esta advertencia: «o actuamos en consecuencia o nos enfrentamos irremediablemente a una caída sin precedentes de toda la industria a nivel español con las graves consecuencias económicas y sociales que implicaría». El mensaje está ahí, para el que quiera verlo y pueda tomar decisiones al respecto.