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    Renault descarta que Francia tenga que nacionalizar (de nuevo) la empresa

    Dirigentes de la Alianza Renault Nissan Mitsubishi (2019)

    Renault es una de las joyas de Francia, no solo por lo sentimental, sino por la riqueza que genera y los empleos que proporciona. En un contexto de fuertes medidas para amortiguar el efecto del coronavirus en lo económico, planea sobre Renault la sombra de la (re)nacionalización.

    Renault es una empresa privada, aunque mantiene una participación del 15% del Estado francés. Para hacernos a la idea de que eso significa, es más o menos la misma parte de Renault que tiene Nissan dentro de los términos de la Alianza que forjaron hace 20 años.

    En solo un mes Renault ha perdido en la bolsa de París la mitad de su valor, ahora sus acciones cotizan a 15,29 euros (al cierre de hoy), y a las mismas alturas del mes de febrero estaban por encima de los 30 euros. Es peor si lo miramos desde septiembre de 2019, entonces la caída es a la cuarta parte, estaba a casi 60 euros a principios de aquel mes.

    Cuando una empresa pierde tanto valor se vuelve vulnerable a que inversores carroñeros puedan hacerse con partes significativas del accionariado en la confianza de que las cosas van a ir mejor. Renault estuvo una década sin arrojar pérdidas, pero ya las había anunciado antes de que estallara la crisis del coronavirus. Su socio Nissan también lleva tiempo en mala situación a raíz de otra crisis, la de la caída de Carlos Ghosn.

    Otra cosa que puede suceder en un contexto de grandes caídas es que la empresa se vuelva un bien a proteger en determinados contextos nacionales. Dado que Renault está participada por Francia, una mayor participación con recursos públicos podría proteger la empresa de males mayores.

    Jean-Dominique Senard, el presidente de Renault hasta julio (cuando será relevado por Luca de Meo), ha descartado la necesidad de que Francia tenga que (re)nacionalizar la empresa en una entrevista a Le Parisien (req. sub.). El ejecutivo prefiere otras vías, como lograr respaldo económico del Estado, como otras empresas están haciendo en estos días de incertidumbre.

    Senard recordó que durante la crisis de 2008 no hizo falta tampoco acudir al comodín de la nacionalización. Eso sí, Renault recibió un préstamo de 3.000 millones de euros por parte de Francia. Y entonces tampoco estuvo sobre la mesa la nacionalización, de acuerdo a su versión.

    Los "taxis del Marne" de Renault colaboraron en la movilización de tropas francesas al estallar la Primera Guerra Mundial

    A decir verdad, Renault solo ha sido nacionalizada una vez, poco antes de terminar la Segunda Guerra Mundial. No fue precisamente por motivos económicos. La historia que hay detrás es bastante turbia, y lo sigue siendo. El comienzo de la empresa Renault data de 1899, cuando se fundó "Freres Renault" por parte de Louis Renault -tenía 22 años- y sus hermanos.

    Durante la Primera Guerra Mundial Renault colaboró con el esfuerzo bélico de Francia desde el principio, primero participando con sus coches para trasladar a tropas al frente, los llamados "taxis del Marne". Además, Renault desarrolló el tanque ligero FT 17, siendo aquel el primer conflicto en el que se usaban los carros blindados de forma relevante.

    Dicha participación le valió la imposición de la Gran Cruz de la Legión de Honor, aunque Charles De Gaulle dijo tiempo despúes que no había colaborado lo suficiente. Las tornas cambiaron por completo en 1940, cuando los nazis invadieron Francia y los galos capitularon rápidamente para evitar la destrucción del país por la eficiente máquina militar alemana. París se declaró ciudad abierta.

    Lous Renault junto a Adolf Hitler en el Salón del Automóbil de Berlín de 1937

    Francia quedó partida en dos, Renault colaboró con los nazis produciendo camiones y dando servicio a los tanques de la caballería alemana. Durante la ocupación alemana colaborar no era opcional, aunque hay formas y formas de colaborar peor (saboteando su propia empresa, básicamente, o apoyar a la resistencia). Citroën, por ejemplo, fue menos colaborador.

    Cuando Francia quedó liberada del yugo alemán en verano de 1944, a Louis Renault le acusaron de colaboracionista y sufrió fuertes ataques de la prensa. El señor Renault se presentó voluntariamente ante un juez y fue encarcelado. En menos de un mes falleció en prisión con graves lesiones producidas, presuntamente, por evidentes malos tratos.

    Como remate, De Gaulle dijo en 1946 que la colaboración de Louis Renault con los nazis había sido significativa

    Francia se quedó con la empresa el 1 de enero de 1945, arrebatándosela a los herederos sin compensación. Aunque una ley de 1967 les reconocía una reparación, esta nunca llegó, y un intento de la familia de obtener justicia en 2011 se quedó en nada. Renault empezó a privatizarse en 1986, y a mediados de los 90 ya era una empresa privada. Eso sí, el Elíseo se guardó un comodín, el 15%, que mantiene hasta hoy.

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