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    Autobild.es

    Si somos pobres, se venderán menos coches

    Analizando los indicadores macroeconómicos y las tendencias, y fijándonos en lo que ocurre en otros países, se pueden ir sentando las bases para la siguiente crisis en la venta de coches nuevos. Ocurre todos los días, y los motivos están delante de nuestras narices.

    Una pareja joven examina coches de ocasión en el Salón del Vehículo de Ocasión de Madrid (archivo)

    En los últimos años se está produciendo una transformación silenciosa, pero que va haciendo ruido cada vez con mayor intensidad. Se trata de un trasvase desde el estilo de vida que se disfrutó en el Siglo XX hacia el moderno, el del Siglo XXI, donde la economía es más sensible a las fluctuaciones.

    El incremento de las tendencias de consumo orientadas al pago por uso y no al pago por propiedad responden a una realidad: el poder adquisitivo no es el mismo, y se reducen las cosas que uno se puede permitir. La tecnología enmascara esa realidad y el marketing hace el resto.

    La clase media cada vez puede permitirse menos cosas, especialmente si se hace una comparación con los padres o los abuelos. Si se reduce el gasto, también se reduce lo que ingresa toda la cadena de valor, lo que engorda el problema por retroalimentación. Esos trabajadores a su vez gastarán menos en bienes y servicios.

    Por ejemplo, los viajes en avión asequibles conllevan que los pilotos cobran menos y que hay menos servicios a bordo. Que podamos pedir casi cualquier cosa y recibirla cómodamente en casa implica que hay gente en almacenes y llevando mercancías mal pagados y muy apretados para cumplir sus objetivos.

    Volviendo al terreno de la automoción, que esto es Motor.es, esa pérdida de poder adquisitivo implica que hay menos ganas de tener un coche, y si las hay, tiene que haber facilidades. De no ser porque muchos fabricantes se liaron a montar divisiones financieras, las ventas se habrían resentido mucho durante la crisis.

    Cuando uno se compra algo que es demasiado caro para su bolsillo, caben dos fórmulas principales, o ahorrar durante años, o pagar con financiación. Empiezan a salir alternativas, como alquilar el coche a terceros cuando no lo necesitamos, el leasing para particulares, alquileres por minutos o incluso tarifas planas para disfrutar siempre de un coche nuevo, según las necesidades de cada uno. Se es más pobre, pero se ve de otra forma.

    Estas pegatinas, aparentemente inofensivas, van a condicionar el mercado en zonas concretas del país, principalmente Madrid y Barcelona

    Pero las leyes de la economía son las que son, y después de haber estimulado la economía con intereses bajos, los bancos centrales irán subiendo los tipos de interés. Las compras aplazadas serán menos asequibles, y eso afecta a las ventas de coches nuevos. De ahí se produce un trasvase al mercado de ocasión y se va engordando la edad media del parque circulante, pues los coches se exprimen durante más años.

    Según se van retirando del mercado los consumidores mejor pagados, aparecen otros nuevos -más jóvenes- que ganan menos dinero. Si se acrecenta la desigualdad, hay más ricos, pero sus compras no compensan lo que se deja de vender en segmentos más humildes.

    Va a ser difícil sostener un mercado español con más de un millón de unidades al año con trabajadores que son mileuristas o no llegan siquiera a eso

    Al consumidor que no necesita coche se le irá añadiendo el que, necesitándolo, no pueda permitírselo si aumentan los tipos de interés. Sería nada más y nada menos el prólogo de otra burbuja financiera como la que reventó hace 10 años. La memoria puede ser muy olvidadiza cuando se trata de sucesos recientes. Esperad, que hay más.

    Los anuncios hechos desde las distintas Administraciones Públicas están cambiando de forma brusca los hábitos de compra de los españoles aunque vaya a afectar a muy pocos del total

    Desde el Gobierno se están lanzando globos sonda acerca de los días contados para los diésel y los coches más contaminantes -los más antiguos y de menor valor-. Los consumidores cambiarían de buen grado esos coches por otros más modernos de haber más facilidades. Pero no lo hacen porque no pueden, no por fastidiar.

    Mientras tanto, gasolina y gasóleo van a subir (sobre todo este último), va a aumentar la recaudación por el impuesto de matriculación gracias al correctivo del WLTP -pasarán a pagar lo que les toca- y seguramente se acabe cambiando la fiscalidad del IVTM para penalizar los más contaminantes, más potentes, más pesados o todo a la vez.

    Si la clientela llega justita tal cual, se aumentan los tipos de interés -en Europa eso lo controla el BCE- y encima aumenta la presión fiscal, que nadie se sorprenda cuando ANFAC y FACONAUTO vuelvan a decir que caen las ventas. No seŕa inmediatamente, y este año será muy bueno. Mirando a medio y largo plazo, vislumbro un bajón. No hace falta ser un lince para verlo. Cuantos más seniors se jubilen y más jóvenes accedan a un mercado laboral precario, más intenso será el tortazo.

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