El escándalo que sacude a Nidec obliga a Stellantis a romper su gran alianza de motores eléctricos
Hace casi una década de esa foto, en la que un exultante Carlos Tavares posa con los responsables de Nidec tras firmar un acuerdo para asegurarse la producción de sus motores eléctricos. Un acuerdo que Stellantis ha saltado por los aires por corrupción en las filas de esta empresa.

Era una de esas alianzas de cooperación que estaba llamada a durar en el tiempo casi tanto como de por vida. La fotografía sobre estas líneas fue revelada un 4 de diciembre de 2017, cuando se daba a conocer la firma de un acuerdo de cooperación entre Stellantis y la división de motores eléctricos de la firma Nidec. Dos gigantes se unían garantizando el suministro de estas unidades de propulsión esenciales para una gama de coches eléctricos en claro aumento.
Un acuerdo valorado en 45.000 millones de euros en 2030, y que pasaba por una alianza tan firme que la empresa nipona no podía suministrar sus motores eléctricos a otros fabricantes. Ni falta que le hacía, ya que el volumen de negocio estaba asegurado por mucho tiempo, y la salida de Carlos Tavares no ha sido un problema.

Stellantis prescinde de Nidec al haber inflado sus beneficios
Su sucesor en el cargo está realizando importantes modificaciones en una empresa que había puesto todo en el máximo ahorro de costes, una filosofía con la que también aumentaba enormemente sus ingresos pero haciendo saltar por los aires la imagen y la reputación. Todo está siendo revisado por Antonio Filosa, pero no los proveedores.
Sin embargo, Stellantis ha decidido romper el acuerdo cercano a una década al descubrirse una manipulación en las cuentas internas de Nidec, especialmente en los balances contables. Las investigaciones internas en la empresa japonesa vienen desde abril de 2020, pero fue hace apenas dos semanas cuando se dio a conocer un informe en el que apunta a más de 1.000 casos de mala conducta en la fabricación de una serie de productos, variando los materiales o los procesos de producción para inflar los beneficios y reducir los costes.
Las investigaciones revelaron que estas irregularidades en la producción de motores no sólo afecta a los usados en electrodomésticos, sino también a los destinados a coches eléctricos. Porque, durante estos nueve años, Nidec ha estado suministrando los motores eléctricos «M3», basados en la tecnología de 400 Voltios y 156 CV, desarrollados para modelos como el Peugeot e-308 y otros compactos del grupo.
El motor eléctrico de los compactos eléctricos de Stellantis, en el punto de mira
Un presunto fraude que también ha afectado que a las pruebas e inspecciones de calidad, al igual que a un etiquetado falsificado de los lugares de producción, y que sin duda alguna, acabará afectando a Stellantis. El caso fue destapado por empresas de electrodomésticos al recibir motores eléctricos que no encajaban correctamente en sus productos, debido a los cambios en los moldes para componentes de resina, sin aprobación de los clientes.
Las primeras indagaciones de expertos para determinar las causas apuntan que el falseamiento de las cifras contables se ha debido a una «presión excesiva» para cumplir con los objetivos establecidos por el fundador de la empresa, Shigenobu Nagamori.
Por ahora, se sabe que los beneficios netos se vieron inflados en un total acumulado de 1.000 millones de dólares entre abril y junio de 2025. La punta del iceberg de un escándalo que ya ha provocado la dimisión del fundador de la empresa y de otros altos ejecutivos.
