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    ¿Tus faros están amarillentos? Necesitan un pulido

    Los faros están recubiertos por piezas de plástico (tulipas) que protegen las bombillas del exterior y ayudan a encaminar los haces de luz para ver y ser vistos. Con el tiempo, se irán deteriorando, por lo que habrá que tomar medidas correctivas, o en el peor caso, la sustitución del faro por otro nuevo.

    Fotografía tomada por Nick Ares (Flickr) - CC BY SA 2.0

    Uno de los signos que delatan a un coche mal mantenido es tener los faros amarillentos o translúcidos. No solo es un problema estético, también de seguridad activa, ya que la visibilidad en conducción nocturna se verá comprometida, y los demás conductores no nos verán de forma óptima.

    El pulido de faros es una práctica muy saludable que hay que realizar cada cierto tiempo, se recomienda cada 100.000 kilómetros. Dependiendo de la calidad de los materiales, los faros pueden estar más tiempo con buena salud, o degradarse antes. Seguro que conocéis ejemplos.

    No hay que esperar a que la ITV nos obligue a pulir los faros

    Varios agentes son los responsables del deterioro de los faros, como la luz solar directa, la sal que echan los camiones quitanieves en invierno, la humedad, la suciedad que despiden los neumáticos de los demás, etc. Los coches que duermen en garaje acusan menos dicha degradación.

    La diferencia entre un faro deteriorado y uno sano salta a la vista

    ¿En qué consiste el pulido de faros?

    Simplemente es un raspado de la superficie del faro con unas lijas especiales, de forma que eliminemos la capa de suciedad y apenas afectemos a la integridad de la tulipa. Podemos encargarlo en un taller, o realizarlo nosotros mismos.

    Los precios de un pulido de dos faros oscilan entre 30 y 100 euros, incluyendo mano de obra y materiales. A menos que hablemos de modelos muy antiguos, merece la pena efectuar el pulido en vez de hacer una sustitución.

    Para los que les gusten hacer las cosas por su cuenta, existen kits de pulido de faros de diversos fabricantes, incluyen los productos y papeles de lija necesarios. Algunos están pensados para quien no tiene pulidora ni lijadora, pero sí un taladro eléctrico, conviene mirar el envase.

    ¿Qué pasos hay que seguir?

    En primer lugar, hay que lavar el faro con agua y jabón para eliminar la suciedad superficial, siguiendo las instrucciones del manual del propietario de nuestro vehículo. Luego aplicamos cinta de carrocero sobre los bordes para no dañar la carrocería ni otros elementos decorativos por accidente.

    Siguiendo las instrucciones del kit, hay que utilizar las lijas en el orden especificado, en seco o sobre agua. Hay que ir de más a menos grado de abrasividad, es decir, de un número inferior a uno superior. Cuando veamos que el resultado de la abrasión es aceptable, hay que efectuar el pulido o polish.

    Dependiendo del kit, contaremos con una cera de protección, que aplicaremos al final, para rematar el resultado. Los expertos en detallado avisan que los mejores resultados se consiguen con pulidoras excéntricas u orbitales, y que el uso del taladro no está recomendado para novatos.

    En el vídeo podemos ver cómo se hace a nivel profesional. No tiene mucho más misterio.