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    Audi Q7 3.0 TDI: Exterior (II)

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    En esta parte de la prueba os hablamos del exterior del Audi Q7. Aparentemente puede parecer que no ha cambiado mucho, pero si lo miras con detalle, enseguida te das cuentas de que el trabajo del equipo de diseño tiene más secretos de lo que sugiere la estética.

    El Audi Q7 ha evolucionado, y esto no siempre significa que el coche tenga que crecer en tamaño. En un punto de inflexión, donde los coches que originalmente pertenecían a un segmento, han saltado a uno superior, llega el momento de empezar a realizar cálculos y trazar de forma original los interiores para encontrar más espacio entre las mismas dimensiones.

    El Audi Q7 ha perdido 37 mm de longitud y 15 mm de anchura. Ahora mide 1.741 mm de altura, 1.968 mm de anchura (sin espejos; 2.212 mm con espejos) y 5.052 mm de longitud.

    La distancia entre ejes es de 2.994 mm. Sin embargo, el verdadero trabajo debe estar en el interior, con asientos realmente espaciosos para cualquier persona y orientado a que cinco personas viajen de forma cómoda, y siete (la tercera fila de asientos es opcional), lo hagan con dificultades (las dos últimas plazas están diseñadas para niños o adultos de tamaño contenido).

    La parrilla dentada y los faros Matrix LED dan mucha fuerza al frontal

    Si se opta por la opción de más asientos, se pierden 39 mm de altura libre al techo en el maletero, y con los asientos desplegados, el espacio es insuficiente para el equipaje de siete pasajeros, aunque sí que es suficiente para ciertas escapadas de fin de semana. La profundidad del maletero con los dos asientos de la tercera fila desplegados es de 515 mm, mientras que con ellos ocultos bajo el suelo, es de 1.179 mm.

    El exterior tiene una fuerte personalidad y aunque parezca ‘más de lo mismo’, hay que mirarlo de cerca para poder apreciar las enormes diferencias que tiene con la generación saliente. En el frontal disponemos de unos faros Matrix LED cuya función es el reparto eficiente de luz, sobre todo en largo alcance donde la activación independiente de los proyectores puede crear zonas de sombra y luz de forma automatizada para poder iluminar el máximo campo de visión posible sin deslumbrar a otros usuarios de la vía.

    Parece un antiniebla, pero es un sensor muy bien integrado para el ACC

    El ejercicio de diseño es espectacular, con una luz diurna de LED así como el intermitente (dinámico sólo en la parte trasera), que también es de LED. Los ledes de la iluminación principal van ocultos tras cuatro proyectores; uno más grande para la luz de cruce y tres más pequeños para la luz de largo alcance. Para iluminar las esquinas o como ‘antinieblas’ delanteros hay ledes que funcionan por un sistema de espejos en las esquinas del faro.

    El trabajo de iluminación es, sin duda, impecable. Los faros se unen a la parrilla frontal, dentada y agresiva en cuanto a formas. Se acabaron las siluetas redondeadas; vuelven los polígonos. Tal es la prominencia de los ‘dientes’ de la parrilla, que en un plano cenital la matrícula queda por detrás de la parrilla, integrada perfectamente en el nuevo Audi Q7 y evitando cualquier tipo de moldura de plástico, afeando el frontal.

    Los Matrix LED son muy recomendables si conduces mucho de noche

    En la posición natural de las luces antiniebla delanteras, hay dos esferas negras, que pertenecen a los sensores para que el ACC (control de crucero adaptativo) y otros sistemas de ayuda a la conducción, funcionen con la mayor precisión posible. En otros coches del grupo Volkswagen sólo un sensor central se encarga de esta función. Para el aparcamiento hay seis sensores frontales y traseros y otros tantos ocultos por el lateral. En el logo delantero, entre los aros se encuentra la cámara de visión nocturna, muy protegida ante golpes leves. No así con la cámara frontal, bajo el logo y algo más expuesta.

    La suspensión neumática se puede bajar en torno a 5 cm para facilitar la carga. Así, en la posición más baja

    El anagrama ‘Quattro’, orgullo de Audi, se puede ver en la moldura de acentuación lateral, en el frontal e incluso en el interior. ¡Que se sepa bien que Audi es Quattro! Las descomunales llantas de nuestra unidad son de 21 pulgadas, tan espectaculares como innecesarias en una versión de acceso. Y por supuesto limitan el uso ‘off-road’, amén del dolor que puede producir golpear en un bordillo la enorme superficie que tiene. Los neumáticos crecen respecto a los de serie siendo de 285/40 R21 tanto delante como detrás. Un verdadero despropósito.

    En la zaga, los pilotos continúan un diseño anguloso, con intermitentes dinámicos y tecnología LED con un diseño muy cuidado. La bola de remolque se extrae eléctricamente gracias a un botón en una de las paredes del maletero, aunque es algo lenta, pero muy útil ya que el montaje de la anterior generación obligaba a invertir esfuerzo y era habitual encontrar modelos de Audi Q7 con ella puesta en todo momento.

    Los pilotos son de LED y el intermitente es progresivo

    En el próximo capítulo, todos los detalles de su interior.

    Audi Q7 3.0 TDI: Exterior (II)