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    Audi Q7 3.0 TDI: Interior (III)

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    Nos trasladamos al interior donde se ha estudiado mucho el espacio disponible para dar la mayor comodidad a siete pasajeros que irán algo justos de espacio, y a cinco, que irán casi como reyes con un maletero muy amplio. Las lineas horizontales del salpicadero dan sensación de orden.

    Líneas horizontales para un interior de percepciones muy Premium

    El cuidado exterior se intensifica en el interior. No hay formas redondeadas entre las secciones principales del habitáculo. La puerta pesa un poco, en parte por el doble acristalamiento de las ventanillas, que además de otorgar un tacto muy sólido, reduce de manera considerable el ruido en la cabina.

    El diseño del salpicadero es horizontal y la elección de acabados de nuestra unidad incluye aluminio cepillado y madera de mucha calidad. Esta madera viene ‘rallada’ dando sensación de linealidad en las zonas donde se ha insertado.

    Los difusores del climatizador (de cuatro zonas en nuestra unidad), están unidos unos a otros y parece que el salpicadero tiene uno muy grande en vez de la clásica separación para cada pasajero. Hay una sensación de limpieza y orden sin precedentes, y parece increíble que en un mundo de tecnologías vanguardistas y complejas, vayamos de nuevo encaminados a la sencillez aunque solo sea en términos de percepciones, porque en cuanto a manejo, la cantidad de botonería (justificada por la cantidad de tecnología disponible), hace que tengamos que dedicar tiempo al coche sin arrancar el motor.

    En la unidad de encendido de luces también hay un botón específico para la cámara de visión nocturna y para las luces antiniebla. Un par de ruletas manejan la altura del Head-Up Display y la intensidad de iluminación del interior.

    En el cuadro de instrumentos hay muchas funciones y hay que acostumbrarse al manejo. Se hace mediante dos botones en forma de flecha en el volante (izquierda-derecha para cambiar de tipo de información como el ordenador de abordo, la cámara de visión nocturna, información multimedia, teléfono y navegador), y una ruleta de tipo ‘scroll’ (para navegar entre las funciones de los distintos apartados). Se puede ver el navegador en el display del cuadro, aunque como no es la Audi Virtual Cockpit, no será en un tamaño considerable, pero es bastante funcional y visible.

    El maletero tiene mucho espacio si no usamos la tercera fila de asientos

    En el centro del salpicadero hay una pantalla extraíble eléctricamente, y para manejarla hay un ratón táctil y una ruleta. Es una propuesta similar a la de sus competidores, aunque el grafismo está un poco por debajo en cuanto a calidad que por ejemplo la de BMW y la navegación entre menús requiere un tiempo de aprendizaje. En mi opinión se puede simplificar mucho más ya que hay opciones que requieren muchos pasos para llegar a ellas y otras que nunca usarás.

    El volante tiene muchos botones y no incluye el mando del control de crucero adaptativo, que va situado en un mando satélite por debajo del mando de intermitencia. La culpa de las muchas funciones es, en parte, del extenso equipamiento opcional de la unidad, que por tener, tiene hasta volante calefactable y ajustable eléctricamente en profundidad y altura.

    Reglaje horizontal y ángulo de inclinación para la segunda fila de asientos

    Más funciones están repartidas en una fila de botones horizontal justo encima del módulo de climatización delantero. Incluye los modos de conducción, asistente de parking, ayuda de descenso de pendientes, sensores y cámaras para aparcar (incluyendo una vista aérea formada por cuatro cámaras), el botón de ‘warning’ y otro pulsador para extraer u ocultar la pantalla central.

    La tercera fila es para niños y deja poco practicable el maletero

    Todo ello requiere un lento aprendizaje ya que no es sencillo habituarse a tanta botonería, máxime si no has convivido nunca con tanta carga tecnológica. Sólo echamos en falta un botón específico para regular la suspensión, que en nuestro caso es neumática y regulable en altura en ambos ejes (aunque el reglaje es automático en función del modo de conducción escogido).

    El plafón tiene luces de led, y como ocurre en Jaguar-Land Rover, las luces de mapa son táctiles. El techo panorámico está dividido en dos secciones, pudiendo abrirse por completo la frontal.

    Saliendo un poco del plano tecnológico, el otro aspecto importante es la habitabilidad. En la segunda fila hay tres butacas independientes que pueden desplazarse horizontalmente y ajustar el ángulo de inclinación del respaldo. Para poder acceder a la tercera fila de asientos hay que hacerlo desde los laterales, primero abatiendo la butaca y luego levantándola desde detrás hacia adelante gracias a un tirador.

    Así es el acceso a la tercera fila. Un poco incómodo si no eres muy ágil

    El sistema es menos atractivo que el de la tercera fila, con respaldo eléctrico. Las butacas laterales de la segunda fila son más anchas que la central, pero igualmente son cómodas. El respaldo es alto, que a priori es una buena noticia por la comodidad del tercer, cuarto y quinto pasajero, pero reduce la visibilidad de los pasajeros de la tercera fila y en cuestión de percepciones, este detalle resulta incómodo en viajes largos.

    De hecho, es en la tercera fila donde además de tener un espacio angosto hay una pieza que según un antiguo propietario de Audi Q7 en su coche no existe y limita el confort de acceso y salida desde las plazas traseras. Probablemente esta pieza sea necesaria pues incorpora la botonería que acciona el plegado y desplegado de los respaldos de la tercera fila. Esta acción puede realizarse también desde el maletero.

    La tercera fila no tiene muchas posibilidades de comodidad, pero una altura decente para las cabezas

    Por último, el cubremaletas es de cortina y a pesar de ser la única solución disponible, presenta varios problemas: el primero es que no llega a tapar del todo el interior del maletero (para ello habría que echar los asientos de la segunda fila hacia atrás y tumbarlos un poco). El segundo, es que su sujeción deja un poco que desear y con un golpe (por ejemplo en un agujero en el campo), es posible que se salga de la guía y se enrolle (si le das un toque con la mano, esto pasa).

    El tercer problema es que para quitarlo hay que hacerlo entre dos personas, pues su anchura puede golpear y marcar (como era el caso de nuestra unidad) en las paredes del maletero. Pero son detalles que no ensombrecen un producto que además de ser puntero en el segmento, enamora a cuantos lo ven. Próximamente, comportamiento y conclusiones

    Audi Q7 3.0 TDI: Interior (III)