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Madrid-Milán-Madrid, 3.200 kilómetros de eficiencia con un Audi A5 Sportback Ultra

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Hoy os presentamos una prueba diferente a las habituales. Una prueba que combina las largas distancias con la eficiencia. Una prueba que hemos llevado a cabo con el Audi A5 ultra. Una denominación que implica a la gama más eficiente de los cuatro aros.

En Motor.es nos planteamos un reto diferente. Un reto de eficiencia, pero no como los habituales, sino uno de largo recorrido. Eso implicaba salir de España, y buscando entre ciudades europeas dimos con Milán. Situada justo a 1.572 kilómetros de nuestro punto de partida, Madrid. Una distancia que sumado a otros kilómetros adicionales nos daría la mágica cifra de 3.200 kilómetros totales en un viaje de ida y vuelta.

Un coche a la altura de un reto. 3.200 kilómetros para comprobar lo eficiente que es la gama Ultra

El siguiente punto a determinar era el coche con el cual acometer tal cantidad de kilómetros. Era una prueba de eficiencia, pero queríamos que fuera lo más real posible, y aunque eso implicara usar un modelo especialmente ahorrador, no tenía por qué significar un coche espartano o de pocos caballos. Teniendo en cuenta estos parámetros rápidamente nos vino a la cabeza una denominación Ultra.

Hace tiempo Audi dio comienzo a la fabricación de una gama especialmente eficiente, alejada de las habituales hibridaciones. Es el mayor exponente del ahorro, sin mencionar la gama E-Tron. A diferencia de éstos últimos los Ultra emplean bloques diésel con consumos mínimos que llegan a oficializar 3.2 litros cada 100 kilómetros. Revisando entre la gama dimos con nuestro objetivo, el Audi A5 Sportback Ultra.

Éste muestra una configuración que se antoja perfecta para realizar grandes viajes de forma eficiente y ahorradora. Monta un bloque de cuatro cilindros y dos litros con turbo y una potencia de 163 caballos con un par motor de 400 Nm. Este bloque incorpora tecnologías de eficiencia denominadas CleanDiesel que junto con un cambio manual de seis velocidades prometen una cifra de consumo mixto de 4,3 litros a los 100 kilómetros. Como ya hemos dicho, una configuración perfecta.

La ruta recorrida. Por suerte el tráfico nos permitió rebajar el tiempo del viaje a 14 horas

Así que ya teníamos la ruta y el coche, solo faltaba iniciar el largo viaje. Para facilitarnos un poco más las cosas decidimos que al menos uno de los recorridos lo haríamos de noche, con todas las ventajas que ello implica. Así que salimos de Madrid a las 20:00. Una hora estupenda con el sol cayendo, donde el tráfico apenas molesta y que nos permitiría rodar toda la noche de forma tranquila y cómoda. Y así fue.

Durante los primeros kilómetros fuimos conociendo poco a poco el Audi A5. Sabíamos que uno nuevo ya había sido presentado, pero no así su variante de cinco puertas, el Sportback. Rápidamente nos dimos cuenta que estábamos ante un producto 100% Audi, con mucha calidad, buen equipamiento y cómodo. De esto último no llegamos a saber cuánto hasta que no concluimos el viaje, pero no nos adelantemos.

Con la autopista A2 por delante, el sol desaparece y llega la noche, todo transcurre de forma tranquila, con nuestra música y con charlas animadas sobre el viaje que incluían alguna que otra duda sobre qué nos encontraríamos en nuestra larga travesía. La intención desde un principio era realizar los 1.600 kilómetros de ida del tirón, es decir, sin parar a dormir, por lo que dos conductores eran necesarios.

Kilómetro tras kilómetro el viaje marchaba a las mil maravillas. La carretera era nuestra, pues a las cuatro de la madrugada apenas un puñado de camiones nos encontramos en el viaje. Nada más cruzar la provincia de Cataluña nos encontramos con el primer peaje. Lo sabíamos, así que nada de sorpresas. En este aspecto ya llegarían más adelante, donde no esperábamos encontrar tal cantidad de tramos de pago.

Los primeros bostezos empezaron a emerger aunque habíamos descansado antes del viaje, no podíamos evitarlo, así que el café y las bebidas energéticas se consagraron en los portavasos como elementos indispensables. Por su parte el A5 seguía incansable, sin inmutarse de lo recorrido ni lo que quedaba por recorrer.

Antes de llegar a Francia paramos por primera vez a repostar. Todavía quedaba mucha gasolina en el depósito pero dados los altos precios de la gasolina en el país galo y dadas las intempestivas horas de la madrugada decidimos no arriesgar y llenar una vez más el depósito del A5. Nueva autonomía: 1.100 kilómetros, gasolina más que de sobra para llegar a Milán y realizar una buena parte de la vuelta.

Café tras café, kilómetro tras kilómetro llegamos a la costa. El sol ya había salido y el tráfico empezaba a condensarse. Más peajes ante nosotros. Uno cada 100-200 kilómetros y algunos de ellos no especialmente baratos. Qué le íbamos a hacer. Marsella, Niza y Mónaco iban quedando atrás, el Mediterráneo lucía magnífico en las ventanillas, pero no era nuestro objetivo, así que mejor ignorarlo y seguir adelante.

Por fin cruzamos la imaginaria frontera italiana. Cómo han cambiado las cosas. Hace años las colas por pasar al país transalpino resultaban tediosas, aburridas y largas, pero hoy lo haces sin darte cuenta, un pequeño cartel te avisa que ya no estás en Francia, al igual que los 10 mensajes de texto que te llegan al móvil para avisarte que una nueva operadora de telefonía quiere robarte tu dinero a base de megas de datos y llamadas.

Finalmente llegamos a Milán. Nuestra primera parte del recorrido había concluido. No os vamos a engañar, el cansancio había hecho mella en nosotros, pero no en el Audi, que como si nada se había pasado 14 horas en marcha. El ordenador de a bordo desprende los primeros datos con una media de consumo de 5,3 litros a los 100 kilómetros. Sorprendidos por tal cifra nos vamos al hotel, hay ganas de echar una cabezada, larga al poder ser, pues hasta las 8 de la mañana del día siguiente no emprenderíamos la vuelta.

Fueron 14 horas de ida, pero para el Audi es como si no hubiera pasado nada. Incansable

Tras descansar bien, hacer turismo y desayunar comenzamos los 1.600 kilómetros de vuelta que nos devolverían a casa. No nos cuesta mucho salir de Milán, aunque la afluencia de tráfico es alta. Al igual que el día anterior los primeros kilómetros trascurren con pereza, no así para el A5 que está listo y preparado para el retorno. El navegador nos avisa que nuestro tiempo de viaje será de casi 15 horas por problemas de tráfico, pero sabemos que esa cifra bajará a medida que recorramos el viaje.

Nada más tener contacto con Génova volvemos a tener el mar como fondo de pantalla. Eso y los innumerables túneles que recorren la toscana francesa hasta llegar a Cannes. La verdad es que el paisaje es espléndido pero no así los peajes. El día anterior nos habíamos quedado sorprendidos de la cantidad de ellos. En un cálculo mental rápido nos damos cuenta que el viaje iba a salir más caro en términos de peajes que de gasolina. Un robo a mano armada que nos obliga a hacemos una promesa: nunca más quejarnos de los peajes españoles. Un juego de niños comparados con los franceses.

El Audi vuelve a pedirnos gasolina, y allá que vamos. Una vez más acometemos la parada antes de llegar a Francia. Con la autonomía que marcaba el ordenador tendríamos más que suficiente para llegar a España, aunque tendríamos que parar antes de acabar. Por suerte, y tal y como habíamos predicho, el tráfico no supone ningún problema. Hay coches sí, la mayoría de ellos cargados de bolsas de la playa, pero no perturban el viaje ni la velocidad, que en Francia es de 130 Km/h como máximo. Algo bueno tenía que haber.

Al final del viaje los peajes sumaron un gasto de más de 200 euros. Una pasada

Empiezan a aparecer los primeros carteles que indican que España está cerca. Nos sentimos con fuerzas. Seguimos sorprendidos de la manera en la que el A5 devora los kilómetros. Aunque los cambios de conductor se producen de forma habitual el cansancio no hace mella en nosotros. Cuánto nos alegramos de la elección realizada, pues empezamos a pensar que con otro coche el viaje podría haber sido mucho más pesado. Pero en este caso no.

El A5 Sportback también nos da que pensar, en tiempos pasados. No hace mucho hacer un gran viaje en coche era una aventura digna del rally Dakar. Pero a día de hoy los coches lo ponen sumamente sencillo. Confiables, seguros, cómodos, ahorradores... Puede que los viajes ya no tengan ese tinte épico de antaño, pero sin duda el mundo se ha hecho más pequeño gracias a que los coches y las carreteras han evolucionado permitiéndonos realizar recorridos como el nuestro.

Bienvenidos. Un austero y sobrio cartel nos anuncia que ya pisamos terreno conocido. El famoso puesto de La Jonquera se avecina, y toca hora de parar a repostar, en este caso nosotros que devoraríamos una vaca entera. Nos queda un cuarto del viaje todavía por completar, pero oye, como ya estamos en España, esos 500 y pico kilómetros se antojan chupados con los que ya llevamos en la espalda. Así que allá vamos, próxima parada Madrid.

La verdad es que el cartelito podía ser un poco más ameno

El viaje va tocando a su fin. Una vez más el sol se despide y nosotros, a pesar de llevar un palizón encima empezamos a sacar conclusiones de lo vivido. Un viaje que ha recorrido tres países, que ha visto infinidad de asfalto, coches, baches, carteles, peajes...y a pesar de todo lo que podría haber salido mal todo ha ido como la seda. Y eso en gran parte se lo tenemos que agradecer al Audi A5 Sportback Ultra. Ha sido un compañero fiel e incansable. No nos cabe duda que si por el coche fuera seguiría hasta Sevilla, pero esto se acaba.

Ya en Madrid, ya en casa, y el A5 descansando en el garaje. Es hora de echar cálculos. Han sido tres repostajes hasta la bandera y otro de poco más de medio depósito. Viendo los tiques de las gasolineras, el gasto en combustible ha sido de poco más de 150 euros. Si extrapolamos kilómetros recorridos y dinero en gasolina, el viaje ha salido muy barato. De no haber sido por los peajes...

Echando un vistazo al ordenador de a bordo, sin complicaciones de cálculos ni nada por el estilo, el A5 nos informa que el gasto medio ha sido de 5,3 litros a los 100 kilómetros. Justo un litro por encima de lo que se homologa. Algunos pensaréis que ya estamos con las mentiras oficiales, pero en ningún caso esperábamos igualar dicho gasto. Es un viaje muy largo, con un recorrido que en muchas ocasiones no favorecía, con velocidades máximas de 130 kilómetros y con tráfico. Es decir en un entorno de realidad absoluta. Y es por ello que solo hay una cifra para definir lo logrado por el Audi A5 Ultra: IMPRESIONANTE.

No nos cabe duda que el nuevo A5 será más moderno, tecnológico, bonito o todo lo que se os ocurra, pero os decimos una cosa. Difícil lo tiene para superar a su antecesor. Es un gran coche, cómodo hasta decir basta, refinado, bien acabado y ahorrador. Es todo lo que se puede pedir en un coche de largas distancias como este. A día de hoy seguimos sorprendidos de lo bien que hicimos el viaje. No resultó pesado en ningún momento y al día siguiente podíamos andar, de hecho nada indicaba que en 48 horas habíamos recorrido 3.200 kilómetros.

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