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Prueba BMW 220i Cabrio 2019, sensaciones por encima de prestaciones

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El espíritu roadster no requiere grandes artificios, si no más bien lo contrario. El BMW 220i Cabrio que analizamos esta semana presenta esa idea de una forma muy exacta. Un coche con el que dar largos paseos sin importar de dónde nos lleve la carretera.

Un roadster siempre ha sido un coche de sensaciones más que de prestaciones. Aunque el BMW 220i Cabrio que ocupa esta prueba no es un roadster puro, por su capacidad para cuatro pasajeros, expone a la perfección la filosofía clásica con la que los pequeños descapotables hicieron acto de presencia. Es pequeño, no incita a correr y cuando bajas la capota las sensaciones se disparan sin tener que apretar a fondo el pedal del acelerador. Tendrá cuatro plazas sí, pero esto es un roadster de los buenos, de los clásicos.

Un cabrio siempre desata sensaciones de libertad

En realidad el único roadster que BMW tiene actualmente a la venta es el BMW Z4, este 220i Cabrio es un animal en peligro de extinción. No porque los alemanes vayan a deshacerse de él, si no porque dentro de poco le toca sufrir la actualización más profunda a la que jamás se ha visto sometido. La nueva Serie 2 de BMW verá la luz en apenas unas semanas, y aunque tardemos más tiempo en ver las versiones descapotables, una vez más estarán ahí para dar rienda suelta a una conducción pura y divertida.

Pero ciñéndome más al modelo que nos ocupa, decir que es uno de los modelos más longevos de BMW en la actualidad. El Serie 2 nació de la escisión de la Serie 1 para reemplazar las carrocerías coupé y cabrio de éste último. Eso ocurrió en el año 2013, y aunque durante estos más de seis años hemos asistido al lanzamiento de varios lavados de cara, estamos hablando del mismo coche que conocimos entonces. Para ser justos su estética no es exactamente la misma por culpa de esos restyling que hemos ido viendo y que le permiten tener un diseño muy atractivo y considerablemente más maduro.

En el caso de la unidad de pruebas todo ese buen diseño adquiere un tinte más deportivo gracias al acceso al paquete deportivo M Sport y al acabado en negro lacado de los riñones y el resto de elementos cromados, incluidas las llantas de 18 pulgadas. Gracias a ello el contraste negro-blanco crea una sensación de mayor deportividad en este descapotable que pasa bastante desapercibido. No sé si por su estilo en general o porque ya nos hemos acostumbrado a verlo después de tantos años.

Sea como fuere esa misma sensación pasa con el interior. El 220i Cabrio nos presenta un ambiente de otra era, un diseño que durante muchos años fue seña de identidad de la casa pero que ahora se ha quedado algo obsoleto y desfasado. Pero eso no quiere decir que esté mal hecho, porque nada más lejos de la realidad. Puede que esté muy visto, pero sigue siendo válido a día de hoy por la estructura y la calidad que presenta. Todos los elementos están donde deben estar, incluida una pantalla de 10 pulgadas que corona la parte superior de un salpicadero muy bien presentado.

Aunque el interior esté algo desfasado la calidad sigue siendo de primer nivel

El mundo ha evolucionado mucho en los últimos seis años, y la tecnología de hoy en día es mayor. Sin embargo el BMW Serie 2 Cabrio dispone de muchos elementos que hoy en día siguen considerándose punteros. La carga de equipamiento que es capaz de ofrecer este coche no será igual a la del moderno BMW Serie 1, pero sin lugar a dudas sigue mostrando mucha más de la que realmente se necesita. Tras haberlo probado durante una semana no he echado en falta absolutamente nada, y eso que no disponía de cuadro de instrumentos digital, HUD o control del ángulo muerto. A fin de cuentas lo importante lo tiene, el resto es más banal y menos necesario.

Obviamente el que quiera lo más de lo más y lo más puntero no podrá echar mano de un Serie 2 Cabrio a no ser que baje las pretensiones, pero creo firmemente que el equipamiento en este caso tiene que ir enfocado a mejorar el confort y ampliar el carácter rutero del coche. De invertir yo invertiría en asientos climatizados, en un buen equipo de música, en una tapicería de calidad, y en unos asientos eléctricos con ajuste lumbar. El resto, incluido el navegador, resulta más indiferente porque estamos hablando de un coche que incita a viajar sin ruta alguna.

Los viajes pueden ser muy confortables con y sin la capota puesta. La idea es ir descapotado todo el tiempo que se pueda, pero también es importante que cuando vamos con la capota puesta no pagar las consecuencias de un techo de lona. En este caso debo reconocer que he quedado muy sorprendido con el aislamiento de la capota. He estado en coches de techo rígido mucho más ruidosos que este cabrio. A ritmos normales y legales apenas se filtran ruidos al habitáculo, y tan solo cuando sobrepasamos los 140 kilómetros por hora empezaremos a notar algo.

No estamos ante la capota más rápida del mercado, pero tampoco se le pide más velocidad

Con el techo quitado los pasajeros delanteros van muy cómodos, el parabrisas cubre muy bien la zona de las cabezas y apenas se generan corrientes de aire en esas plazas. Los pasajeros traseros irán algo más incómodos ya que tras sobrepasar el parabrisas el aire entra de golpe en el coche justamente donde está la banqueta trasera. BMW te da de regalo un derivabrisas para reducir este efecto pero se come por completo las plazas traseras, por lo que no tiene mucho sentido y mejor vendría regalar cuatro gorras que solucionan la papeleta de una forma mucho más digna.

De cualquier forma los pasajeros traseros no irán especialmente cómodos bajo ninguna circunstancia. Aunque la plataforma del Serie 2 es la misma que la del viejo Serie 1, la capota resta espacio a una segunda fila de asientos que va más pegada a los asientos delanteros además de ir en una posición más vertical porque no hay lugar a reclinar los asientos. Eso nos deja con dos plazas, que no tres, prácticamente inservibles. Las pocas veces que dispongamos de ellas será para hacer viajes cortitos y con personas no muy altas. El acceso y la salida tampoco es cómoda por el mismo problema, así que las personas mayores o de movilidad reducida mejor que vayan delante.

El Serie 2 Cabrio no tiene grandes rivales en la terna premium, el más cercano es el Audi A3 Cabrio

Cuatro ocupantes tampoco tendrán mucho espacio donde dejar las pertenencias ya que el maletero se ve seriamente comprometido por la capota que le resta espacio. De hecho no podremos combinar el volumen máximo del maletero con el ir descapotado ya que al descubrirlo se exige desplazar una cubierta que nos limita la capacidad de carga. Basta con fijarse en las cifras para darse cuenta; 335 litros de capacidad que se quedan en 280 litros cuando guardamos el techo en el baúl. Datos correctos pero justos que nos permiten incluir un par de maletas de fin de semana y poco más aunque la fila trasera sea abatible.

Pero todos estos "problemas" ya deben ser sabidos por aquellos compradores de descapotables. Yo en realidad no los voy a destacar como algo negativo porque es algo intrínseco a este tipo de carrocerías. Te pasa en cualquiera, desde el formato más pequeño hasta el más grande, y aunque obviamente reste puntos en la valoración final, no implica que lo vea como un defecto porque al fin y al cabo no lo es. El Serie 2 Cabrio es para una pareja que disfrute viajando tranquilamente sin ruta y sin prisas y que también busque un coche de uso diario.

El maletero es el que es, el justo para un par de maletas de fin de semana y poco más

Saltando al apartado de mecánicas y motores, decir que BMW nos presenta una gama extensa que abarca bloques diésel y gasolina. Cuatro motorizaciones de gasolina que abarcan desde el 218i de 136 caballos hasta el M240i de 340 caballos. Por su parte las mecánicas de gasoil, más en desuso, cuentan con tres versiones, 218d, 220d y 225d cuyas potencias oscilan entre los 150 y los 224 caballos. Todas las mecánicas pueden asociarse a una caja de cambios automática, y de hecho todas ellas llegan de serie con esa transmisión salvo las unidades 218i, 218d y 220d que podrán incluirla pero a base de talonario. En cuanto a la tracción, todas las unidades envían la potencia al eje trasero salvo el M240i que opcionalmente podrá contar con un sistema xDrive de tracción a las cuatro ruedas.

Prueba BMW 220i Cabrio

La duda entre el diésel y la gasolina está en boca de todos. Aunque la industria y las políticas parecen haber puesto fecha de caducidad a los motores de gasoil, éstos siguen siendo una opción muy interesante para aquellos que no tengan problemas de restricciones o recorran largas distancias al año. Pero teniendo en cuenta que hablamos de un coche de recreo y de capricho lo más lógico es echarle el guante con un motor de gasolina con el que podremos bajar unos euros la factura de compra y de paso ganar algo de refinamiento sin comprometer en exceso los consumos.

Atendiendo a este razonamiento la variante que ocupa esta prueba se presenta con muchas papeletas de ser la versión ideal para el Serie 2 Cabrio. El 220i con cambio automático ensalza y endulza toda la mezcla de este descapotable con alma de roadster. Emplea un motor de cuatro cilindros y dos litros Twinpower Turbo que desarrolla la correcta cifra de 184 caballos y la discreta cantidad de 270 Nm de par motor máximo. Todo ello, como ya digo, asociado a una caja de cambios automática de tipo convertidor de par con ocho relaciones.

La disposición de elementos es de sobra conocida y como siempre, bien presentada

Como podrás comprobar no son datos extraordinarios ni exagerados. Podemos catalogar estas cifras como modestas o simplemente correctas y tampoco supondría ningún problema. Aquél que busque la esencia más pura de un descapotable debe saber que las prestaciones siempre están en un escalón por debajo de las sensaciones. Pasa en el legendario Mazda MX-5 y pasa aquí. No debemos ni podemos fijarnos en los datos de rendimiento para catalogar como bueno o malo a un cabrio, y este caso no es extraño.

Para que te hagas una idea de lo que quiero decir tan solo hay que echar un vistazo al par. Ya he dicho que son 270 Nm, pero lo que no he dicho es que está disponible entre las 1.350 y las 4.600 revoluciones. Es un margen amplísimo de uso que nos permitirá disponer de fuerza durante la mayor parte del tiempo. Ahora bien, la caja de cambios está enfocada más al ahorro que a las prestaciones porque con tantas marchas la centralita busca siempre circular en la más alta posible para así reducir consumos. Eso implica que a la hora de acelerar se gane velocidad de una forma muy lineal y progresiva, puede que demasiado, que incluso es más notable cuando circulamos con el modo ECO Pro.

El 220i Cabrio dispone de varios modos de conducción: ECO Pro, Comfort, Sport, Sport + e Individual. En cada uno de ellos predisponemos al coche a entregar un comportamiento diferente. Lógicamente el modo ECO es el más ahorrador mientras que el modo Sport + es más agresivo con cada componente del coche. Y el programa Individual nos permite configurar la mecánica más a nuestro gusto pudiendo reglar varios componentes a nuestra forma ideal de conducción.

Los modos de conducción nos permiten jugar con la configuración del coche, aunque no mucho

Decir que aunque el salto entre uno y otro modo sí que es notable en ciertos aspectos como sensibilidad del acelerador o la respuesta del cambio, el coche no cambia drásticamente su comportamiento. No esperemos pasar de un coche relajado a un coche deportivo porque en ningún caso la configuración general del coche está enfocada a ello, por lo que los modos de conducción solo están ahí para que podamos jugar con la configuración básica del coche y el reglaje de unos pocos componentes.

La realidad es que el 220i Cabrio no incita en ningún momento a ir más deprisa. Puede correr pero no te lo pide ni tú se lo exiges. Como ya he dicho en más de una ocasión ese no es el estilo de un roadster. En este caso buscamos una conducción agradable, tranquila y relajada. Una conducción que se encuentre en sintonía con una carretera de montaña o de costa en la cual poder disfrutar de la climatología, del paisaje y de la compañía. El 220i Cabrio es, como el BMW X7, uno de esos coches que reducen las pulsaciones y que relaja conducirlos. Y no hay ningún problema con ello.

En la semana de pruebas el consumo final fue de 6,9 litros a los 100 kilómetros. Un dato estupendo apenas 1,5 litros mayor a la variante diésel correspondiente

Una buena carretera, buen tiempo, buena compañía y una agradable melodía saliendo de los altavoces, no se puede pedir más. Bueno sí se puede, que el viaje sea lo más largo posible. Esa es la esencia que es capaz de entregar este coche y eso es por lo que realmente debemos valorarlo. Obviamente también podemos sumar otros argumentos como la calidad de la fabricación, el equipamiento, y el diseño. No importa que haya poco espacio, no importa que la suspensión trasera sea algo dura por culpa del endurecimiento del coche y tampoco importa que al motor le falte algo de chicha.

De hecho lo más negativo de este 220i Cabrio es su precio de compra y el precio de sus opcionales. En su página web BMW anuncia el Serie 2 por un precio de salida de 39.000 euros. Sin embargo el 220i Cabrio lo hace desde los 44.200 euros. Esa cantidad no coincide con el espíritu de un roadster puro, y mucho menos si empezamos a sumar opcionales y paquetes extra que terminan por disparar el precio. De hecho, la unidad de pruebas marca su precio en los 62.710 euros. Un coste demasiado excesivo para un coche de este tamaño aunque sea descapotable.

Cuesta resistirse a un descapotable, aunque son fieles a la filosofía: el techo baja el precio sube

Conclusiones

En Motor.es no entramos a valorar el precio, lo comentamos y lo podemos alabar o criticar pero no lo incluimos en la tabla de valoraciones del coche por el simple hecho de que cada uno es libre de pagar lo que quiera por su compra. Obviamente si hubiera valorado el valor del 220i Cabrio su resultado no sería un notable, pero no es el caso. Se ha ganado esa puntuación por méritos propios. No será un roadster pero se identifica con su filosofía a las mil maravillas. Es descapotable, es pequeño, es elegante y también es divertido desde un punto de vista recreacional y relajado.

Su rendimiento está muy lejos de ser lo que uno imagina en un BMW, pero tampoco es algo que se deba criticar en exceso. Los 184 caballos del 220i Cabrio apenas salen a la luz, pero por el contrario nos entregan mucho refinamiento y consumos muy ajustados. A fin de cuentas en un cabrio, en este y en cualquiera, deben primar las sensaciones por encima de las prestaciones. Es una delicia quitar el techo y empezar a rodar por una carretera nacional sin prisas, sin obligaciones y sin exageraciones. No solo importa el destino, con el 220i Cabrio lo más importante es la ruta.

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