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Prueba BMW 520d Touring, un buque de calidad, espacio y confort

Prueba BMW 520d Touring, un buque de calidad, espacio y confort22

Las berlinas familiares, comúnmente llamadas rancheras, siguen siendo una baza importante para familias que busquen muchos atributos en un mismo coche. La prueba de esta semana nos lleva al modelo más nuevo y moderno del segmento, a la prueba del BMW 520d Touring.

El BMW Serie 5 se ha actualizado hace menos de un año, y eso también incluye a la variante familiar

Con sus 45 años a la espalda, el BMW Serie 5 podemos tacharlo de madurito interesante. Y es que en sus ya cuatro décadas de vida la berlina media de la marca alemana ha ido mejorando paso a paso hasta convertirse en la clara referencia que es hoy. La séptima generación ha llegado al mercado plagada de novedades tecnológicas. Novedades que he tenido ocasión de probar en el BMW 520d Touring.

Es la variante familiar, de esas que están de capa caída ante el fulminante avance de los SUV. Un servidor no entiende realmente esta desviación de ventas, pues un familiar, los comúnmente llamados "rancheras", siguen siendo mejor alternativa por tamaño que los pesos pesados que tan de moda están ahora. BMW también cree que hay vida en los familiares, y es por ello que todavía las encontramos en su gama a día de hoy.

De las dos que hay, BMW Serie 3 Touring y Serie 5 Touring, la que hoy nos ocupa es la más grande, cara y avanzada de ellas. Y es que con la nueva generación de la Serie 5, denominada G31, BMW ha dado un salto de calidad, algo de lo que nunca ha ido falto. Una calidad que se transmite en gran variedad de puntos y detalles del coche. Desde el aspecto exterior hasta el interior donde rezuma detalles de un nivel superior.

El lanzamiento del BMW Serie 7 ha marcado un antes y después en la marca. Vivimos en la era de la tecnología, y el sector de la automoción ha sufrido un boom en los últimos años. Las grandes berlinas germanas son el referente en este apartado, aunque ya no hace falta irse a los estamentos más altos de cada casa para encontrar lo último y lo mejor. El Serie 5 es viva imagen de este ejemplo, lo mismo que en su momento pasó en Mercedes.

Gran parte de la tecnología se centra en la enorme pantalla que corona el salpicadero

Las marcas se han dado cuenta que la tecnología debe llegar a toda la gama, porque al fin y al cabo solo unos pocos pueden optar comprar un coche como el Serie 7. Pero éste no solo ha sido el espejo donde mirarse en cuanto a tecnología, que ya analizaré más adelante, sí que también lo ha sido en lo que a diseño e interiorismo se refiere.

Éste abrió el camino al diseño que vemos en los últimos modelos de la casa. De hecho a mí me parece que uno y otro se asemejan bastante. De hecho la estrategia de BMW ha sido reducir el tamaño de la gran berlina. De hecho la diferencia entre ambas berlinas es de 16,2 centímetros, apenas unos milímetros menos si nos centramos en la variante Touring que presenta una longitud total de 4,942 metros.

El salto de precio entre el Serie 3 Touring y el Serie 5 Touring es considerable, casi 18.000 euros, aunque son coches muy diferentes

Resulta curioso que con esos pocos milímetros de diferencia que hay entre la berlina y el familiar se gane tanto espacio. No espacio para las plazas de los ocupantes, que sigue siendo el mismo pues no varía la batalla. Me refiero más específicamente a los 40 litros de volumen extra del maletero. La berlina muestra un mínimo de 530 litros, mientras que el familiar incrementa esa cifra hasta los 570 litros que se convierten en 1.700 si abatimos la segunda fila de asientos.

Si miramos a sus inmediatos rivales: Mercedes Clase E Estate, Volvo V90, Jaguar XF Sportbrake y Audi A6 Avant, el Serie 5 Touring muestra el segundo maletero más grande, situado bastante lejos del primero de la contienda, el Clase E que luce con orgullo unos espectaculares 640 litros. A pesar de que podría ser un dato mejor, considero que el cubicaje del BMW es más que suficiente, aunque sí que he echado de menos sujeciones en las pareces del maletero para así poder colgar bolsas, u otros objetos. Digamos que el maletero es grande, pero muy espartano en detalles.

Pero tengo que hablar de tecnología, de mucha. Y es que el Serie 5 es un escaparate tecnológico. De hecho podría venderse en cualquier tienda de gadgets, o en cualquier departamento de tecnología de un centro comercial. Imagina todo lo que puede llevar un coche moderno de hoy en día, ¿lo tienes?, bien, pues a eso súmale mucho más. El Serie 5 no solo ha igualado a su hermano mayor, sino que lo ha superado en cuestión de tecnología.

La llave especial, opcional, es impresionante, aunque puede acabar por resultar molesta

Por destacar algunos, sino la lista sería tremenda, el Head-Up Display con pantalla ampliada, el control de crucero inteligente con control de guiado (ojo no es un coche autónomo), control gestual, cámaras de 360º con realidad aumentada, y por supuesto la impresionante llave del coche que bien puede ser tachada de Smartphone. Resulta espectacular, pero la verdad es que puede acabar siendo molesta por su tamaño. Eso sí, con ella tienes toda la información del coche sin tener que estar dentro de él.

Por supuesto hay que sumar un no menos impresionante despliegue de sistemas de asistencia y seguridad activa. Como ya he dicho el coche no pretende ser autónomo, aunque sí que realiza con solvencia gran cantidad de operaciones, como el aparcamiento y desaparcamiento remoto, realizado a través del mando. Un pequeño avance de hacía donde se dirige la industria. Por supuesto los test de seguridad Euro NCAP han catalogado al BMW Serie 5 Touring con su calificación más alta.

La inclusión de todo este aparataje no es algo casual. Si siempre hablamos de la guerra de la potencia o de la Nürburgring, no podemos obviar la de la tecnología. Se ha convertido en uno de los principales factores de compra, y más en el segmento premium. No me cabe duda que el BMW es el más avanzado junto con el Clase E y el V90, aunque ninguno de éstos dos puede igualarle en ciertos aspectos.

El interior está conformado por materiales bien elegidos y mejor rematados

Volviendo al aspecto más puro de un familiar, lo que se busca con este tipo de coches es versatilidad, espacio y habitabilidad. En estos tres puntos el BMW resulta estar en buena forma. El salto generacional le ha sentado muy bien, y sobre todo se nota en las plazas traseras, donde se podrá viajar de forma cómoda tanto por el hueco para las piernas como para la cabeza.

Los padres de familia deben saber que la fila trasera dispone de dos anclajes ISOFIX, en las plazas laterales. Esto hace que no haya espacio para una tercera, incluso un pasajero irá estrecho en la plaza central y las otras dos están ocupadas por sendas sillitas. No lo puedo poner como pega, aunque pueda parecerlo porque en realidad son pocos los coches de hoy en día que tienen la capacidad de albergar tres sillas infantiles en las plazas traseras. De hecho el único modelo de la casa que puede hacerlo es el BMW Serie 2 Gran Tourer. Un monovolumen.

Toca hablar de mecánicas. La séptima generación del Serie 5 estrena todo, desde la carrocería, a la tecnología, pasando por la plataforma y los conjuntos motrices. La pérdida de peso es una de las claves, a lo que hay que sumar motores revisados y cajas de cambios que en la mayoría de ocasiones será automático tipo convertidor con ocho velocidades. En la mayoría de las ocasiones la potencia se transmitirá al eje trasero, aunque también se podrá asociar en la mayoría de casos con una tracción total xDrive.

El paquete estético M Sport proporciona un toque más deportivo a una berlina familiar

Actualmente la gama está compuesta en su totalidad por motores de cuatro cilindros turbo alimentados. Las potencias arrancan en los 184 caballos, llegando a un máximo de 340 en el caso del 540i Touring. La unidad probada era la que a priori se postula como una de las favoritas del público, el 520d con 190 caballos, y cambio automático con levas. El acabado exterior corresponde al paquete M Sport. Su precio de salida es de 56.133 euros, aunque en este caso particular se incluían más de 20.000 euros en elementos opcionales.

Prueba BMW 520d Touring

Siempre que uno prueba un BMW espera encontrar una dinámica superior a la media. Es el ADN de la marca y es algo de lo que tiene que estar orgulloso y satisfecho. Sin embargo en los últimos años ha ido aburguesándose. Sigue manteniendo ese carácter deportivo que todos conocemos, pero cuesta encontrarlo en su gama de acceso y de nivel medio.

¿Por qué digo todo esto? Pues porque el 520d Touring es un rodador nato, una nave de confort y suavidad que prioriza estos aspectos por encima del comportamiento dinámico más puro. Y yo no voy a ser que lo puntúe de forma negativa. Hay que entender que estamos ante una "ranchera", ante un coche pensado para familias, para ir cargado de maletas, sillitas, ocupantes y demás bártulos, y por supuesto todo eso está reñido con una conducción alegre.

Plazas traseras espaciosas y cómodas con sujeciones ISOFIX en los extremos

El confort es la principal cualidad del 520d Touring. Esperaba una gran calidad de rodadura, pero no tanta la verdad. He tenido ocasión de probar varias unidades del Serie 7 y puedo decir sin temor a reproches que el hermano pequeño le pisa los talones al grande. El aislamiento interior es sobresaliente gracias a los materiales empleados, que por supuesto son de una calidad superior, salvo por el dichoso "piano black" de la consola y el túnel central. Siempre está sucio, y se ralla con solo mirarlo.

La sensación a bordo es de ir en un coche de más categoría. Pero lo que más me ha gustado es la calidad de rodadura. En este punto la suspensión es la que obra la mayor parte de la magia. La unidad en cuestión equipaba la suspensión adaptativa, que varía su comportamiento en función del programa seleccionado. Éstos no solo cambian el modo de la suspensión, si no que también afectan a otros parámetros como la dirección, el cambio o el aire acondicionado. Hay cinco modos: Individual, Eco Pro, Confort, Sport y Adaptative. Este último actúa de forma autónoma cambiando la configuración de forma automática según vayamos conduciendo.

El equipamiento base es correcto, aunque los elementos opcionales pueden encarecer mucho la factura final

Huelga decir que en todos ellos cabe destacar el confort que ya he mencionado. La puesta a punto ve enfocada a rodar durante muchos kilómetros sin molestias. Eso no quita para que en un tramo de curvas su comportamiento esté por encima de la media del segmento, pero tampoco quiere decir que estemos ante la berlina familiar definitiva. El paso por curva es muy bueno y aunque no lo parezca la suspensión sujeta muy bien al coche, se puede ir deprisa en un tramo revirado, más de lo habitual para un coche de estas características.

Pero esta no es la única cualidad del 520d Touring. El motor también se merece su rato de alabanzas. Sus cuatro cilindros con tecnología TwinPower Turbo y 190 caballos son más que suficientes para desenvolverse en el día a día. Sus 400 Nm de par máximo están disponibles entre las 1.750 y las 2.500 vueltas. Eso quiere decir que desde parado o a bajas vueltas siempre encuentra fuerza, costándole más en un régimen alto, donde el motor se vuelve más progresivo y lineal.

Los modos de ajuste configuran el coche de diferente manera según nuestra conducción

Los modos de conducción alteran mucho el comportamiento del coche, sobre todo el del motor. En modo Eco Pro el acelerador se vuelve demasiado lento de reacciones, y si queremos tener la máxima respuesta por parte del motor y la caja de cambios tendremos que hacer un doble kick-down. Este problema menor se corrige cambiando el modo, y si ponemos el Sport notamos una diferencia de respuesta muy notable.

Como ya digo no resulta un problema grave, pero hay que tener constancia de ello si vamos a adelantar en carreteras nacionales donde habrá que prevenir esa pereza en modo Eco Pro y ya está, no supone un mayor quebradero de cabeza. Obviamente la mayoría usará este modo para circular en el día a día, y es completamente lógico. BMW ha querido que el 520d Touring sea más ahorrador que corredor, y lo logra.

El marcado carácter rutero, confort y baja rumorosidad, tiene el añadido de un bajo consumo. Las cifras oficiales de la marca estipulan que en ciclo mixto el 520d Touring es capaz de conformarse con apenas 4,5 litros de carburante. Bien, durante la semana de pruebas, y tras haber hecho muchos kilómetros en diferentes escenarios, el ordenador de a bordo desprendió una cifra final de 6,2 litros. Un dato que me parece sensacional.

Maletero aprovechable y grande, aunque falto de elementos de sujeción

Seguro que más de uno estará pensando ¿pero si es casi dos litros más de lo oficial? Sí, es verdad, pero hay que tener en cuenta que las cifras oficiales siempre son en entornos ideales, y el día a día no lo es. Este resultado se obtuvo en una conducción completamente normal, circulando a ritmos legales, en atascos, en ciudad y realizando los adelantamientos pertinentes. Si a eso le sumamos los 190 caballos y los 1.655 kilogramos de su peso repito que el resultado me parece excelente.

Conclusiones

En definitiva debo definir al BMW 520d Touring como un buen familiar. La puja en el sector no será muy popular, pero es una de las mejores apuestas. Personalmente creo que, por su comportamiento, precio y calidad, su mayor rival está en el Volvo V90 que también probé. La diferencia entre precio entre ambos es muy estrecha a favor del sueco, y en cuanto a comportamientos ambos son buques pensados en el confort, aunque el BMW tiene un maletero más grande. Punto a su favor.

Me quedo con muchas cosas del 520d: su calidad, su tecnología, su suavidad, su confort, su espacio y su dinámica. Estamos ante un producto BMW, y eso se deja notar en una conducción superior a la media. Tampoco vayamos a pensar que estamos a bordo de un BMW M5, pero teniendo en cuenta el uso que se le va a dar se comporta de forma notable. Una pena el precio excesivo de algunos opcionales que deberían llegar de serie, porque tampoco es que resulte un coche especialmente barato.

Si buscas una berlina familiar premium hay pocas, y el Serie 5 Touring es de lo mejorcito

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