Prueba Mitsubishi ASX Kaiteki 2017: nuevo traje para un viejo conocido

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En 2017, el Mitsubishi ASX se ha renovado otra vez ofreciendo una estética adecuada a la nueva filosofía de la marca. Pero lejos de ser un nuevo modelo, es un traje de gala para un veterano de los SUV del segmento C que sigue teniendo muchos argumentos, y ahora, además, un precio por debajo de los 30.000 euros para la versión tope de gama.

El último Mitsubishi ASX que se anuncia como ‘nuevo’, es en realidad una puesta al día del modelo que lleva comercializándose siete años y si bien tiene un frontal mucho más coherente con el nuevo lenguaje de diseño, es insuficiente para categorizar al modelo como nuevo porque realmente no lo es. 

Sin embargo, y a pesar de que nos hemos encontrado pocas novedades, el Mitsubishi ASX sigue presentándose como una buena alternativa en el segmento C-SUV donde cada día hay más competencia con la llegada de nuevos modelos como el SEAT Ateca o el Renault Kadjar que están dispuestos a ‘morder’ el mercado de forma agresiva.

Y si nos encontramos con pocos cambios a nivel de motorizaciones, la unidad de pruebas no es ni más ni menos que la conocida con el acabado más elevado, denominado ‘Kaiteki’ y el motor diésel de 2.268 CC y 150 CV que tan sólo puede asociarse a una caja de cambios automática de seis velocidades. Se trata del modelo punta de lanza que actualmente tiene un precio de  28.990 euros, aunque la gama se compone de tres acabados (Challenge, Motion y Kaiteki), una motorización de gasolina y dos diésel con distintos tipos de tracciones y cajas de cambios.

El coche tiene tracción 4X4, es automático y 150 CV diésel. Y cuesta menos de 30.000 euros


A la izquierda, la versión recién estrenada. A la derecha, el modelo precedente. Sólo cambia el frontal.

Sin embargo, asociar la tracción integral al coche sólo puede hacerse con el motor diésel (tanto el de 117 CV como el de 150 CV), y la caja de cambios automática, sólo se asocia al motor más potente diésel, a la tracción 4X4 y al acabado Kaiteki. El precio de partida del modelo, que actualmente goza de un descuento de aproximadamente 5.000 euros (en algunos casos hasta 6.000 euros, siempre financiando el coche), es de 15.900 euros.

Es posible que el nuevo paragolpes, que Mitsubishi llama comercialmente ‘Dynamic Shield’, le haya hecho crecer en cuanto a longitud hasta los 4.355 mm (4.295 mm antes del restyling). Sin embargo, los 1.810 mm de ancho y los 1.640 (+5 mm) de alto, permanecen prácticamente iguales, así como la batalla de 2.670 mm, que define si realmente hay cambios significativos.

Pero más allá de un paragolpes precioso y que sin duda actualiza profundamente la imagen del modelo (incluso el primer impacto visual te hace pensar que realmente vamos a encontrar muchos cambios), la sensación de cambio en cuanto a medidas es anecdótico.


En la zaga, todo sigue igual, pero es el frontal el que le hace parecer nuevo

También lo es en aquellos puntos donde esperábamos una mejora, ya que al asociar la motorización más alta, la caja de cambios automática y la tracción integral, es muy difícil hacer que el coche entre en unos consumos que consideramos razonables para automóviles de similares características y a pesar de que el fabricante promete 7,1 l/100km de media en la peor situación posible, la realidad es que bajar de 8,0 l/100km es costoso y por tanto consideramos un consumo elevado como uno de los puntos a revisar del modelo, aunque ya lo dijimos en la anterior prueba que realizamos en 2015. El Mitsubishi ASX con esta motorización emite 152 g/km de CO2 según la ficha técnica.  

Por otra parte, la calidad percibida y los buenos ajustes siguen siendo uno de los rasgos positivos del modelo. Posiblemente es uno de los interiores que mejor van a envejecer con el tiempo. A esta buena sensación le acompaña un auténtico aluvión de equipamiento: Asientos eléctricos y de cuero, un volante que esconde unas levas de cambio, navegador, techo solar, calefacción en los asientos, climatizador, faros de xenón (que no de LED como es tendencia actualmente) y un espacio interior bastante amplio. 

Echamos en falta la pérdida del sistema de sonido Rockford Fosgate, que antiguamente era de serie en este acabado. Además de una pantalla nueva, que sigue presentando un diseño de menús y manejabilidad algo anticuadas para los tiempos que corren, la nueva ubicación de los pulsadores para la calefacción de los asientos junto con el nuevo frontal representan las únicas modificaciones del restyling.

Probablemente sea uno de los interiores con mejor capacidad de envejecimiento del segmento


El interior brilla por materiales sufridos aunque ligeramente espartanos

Si hay un aspecto que Mitsubishi quiere destacar del coche, es el gran equipamiento en materia de seguridad del que ciertamente puede presumir el ASX: Airbags delanteros, rodilla (conductor) y cortina, control de tracción y estabilidad que denominan activo ASTC, asistente de arranque en pendiente, distribuidor de la frenada ABS + EBD Y ASISTENCIA (BAS), señalización de frenada de emergencia, sistema de priorización del freno y sensor de presión de neumáticos.

En cuanto a la conducción, la dirección eléctrica hace que el confort de marcha sea elevado pero a la vez es bastante precisa e intuitiva y no tiene un nivel de flotabilidad que desentone con la filosofía del coche. Tiene un pulsador destinado al bloqueo de la tracción integral para las pequeñas incursiones en campo, ya que la altura libre al suelo de 18 centímetros le permite ser ágil en pistas mal asfaltadas. Incluso es relativamente fácil atreverse con escalones más pronunciados; no es un todo terreno pero con el Mitsubishi ASX te puedes atrever con más de lo esperado.

En carretera encuentro el habitáculo suficientemente aislado en cuanto a nivel de rodadura y penetración del ruido en la cabina, pero en ciudad el motor es algo rumoroso, sobre todo en los primeros kilómetros que es cuando el motor está frío. La caja de cambios es suave de funcionamiento, y sin duda una buena opción para quien quiera huir de los coches manuales, pero al llegar a los semáforos, en la posición D, el coche vibra en exceso y de forma instintiva recurrimos a la posición N para evitarlo. No obstante, no hay que olvidar que es un coche de menos de 30.000 euros que te lo da absolutamente todo, con una buena potencia y una tracción integral.


En campo se desenvuelve bien gracias a la tracción integral y a sus ligerascapacidades off-road

En cuanto a versatilidad, el coche se presenta espacioso tanto delante como detrás. Sobre todo en la fila posterior es posible viajar dos personas de forma cómoda, incluso tres con cierta holgura gracias a un túnel central que no es invasivo. Sin embargo, si se quiere viajar con mucho equipaje, los asientos son divisibles tan solo en proporción 60/40 y en el acabado alto debería traer una división 40/20/40, al menos en opción, como ya es religión en muchos modelos de la competencia.

Por todo ello, a pesar de la veteranía, sigue siendo un éxito de ventas al que dentro de poco le toca renovarse por completo, porque las ofertas de este tipo de coches son atractivas, pero es un buen momento para comprar un ASX al que, a pesar de que no tiene disponible muchos elementos que ya son populares en los C-SUV, me atrevería a decir que encontrar tanto espacio, una caja automática, 150 CV en diésel y tracción integral por menos de 30.000 euros, es una gran hazaña de la que hay que aprovecharse, ya que seguramente el próximo modelo estará más en línea tecnológicamente, pero por seguro no tendrá un precio tan competitivo.

Nota: 7.6

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