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Prueba Nissan Qashqai 1.3 DIG-T 4x4, ahora más que nunca es referencia

Prueba Nissan Qashqai 1.3 DIG-T 4x4, ahora más que nunca es referencia
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Javier Gómara
Javier Gómara16 min. lectura

El Nissan Qashqai es una institución entre los SUV. El primero de su especie se presenta ahora en una tercera generación tan cambiada como mejorada. Tomada por todos como una referencia de la categoría, hoy más que nunca es una opción a tener en cuenta.

Corría el año 2007, por entonces España todavía no había ganado su primer mundial, pero todo el mundo ya sabía lo que eran los SUV. A los siete años de inaugurar el milenio, el mundo del automovilismo conoció a una de sus piezas claves. El Nissan Qashqai se presenta en sociedad como un coche "diferente", un SUV. Las siglas de Sport Utility Vehicle eran extrañas para la mayoría, pero gracias al modelo japonés pronto se convertirían en el pan de cada día.

El Qashqai cambia de imagen. Una tercera generación nueva de los pies a la cabeza

Hoy las redes sociales están inundadas de influencer y gente que dice crear tendencia o influir en tu forma de pensar, pero si hablamos de un influencer de verdad, el Qashqai está a la cabeza de todos ellos. Su carrocería, extraña por entonces, se ha convertido en la auténtica revolución del mercado. Todo el mundo busca un SUV, y aquellos que dicen resistirse cada vez ven con mejores ojos a los subebordillos. Han ganado en todo, también a la hora de afrontar terrenos no tan fáciles.

Nadie sabe si Nissan tenía la estrategia perfectamente calculada, pero da igual. El éxito de la primera generación del Qashqai fue casi inmediato. Las fábricas no daban abasto para producir y todos los rivales vieron en él el modelo a seguir. El éxito del Qashqai transformó y sigue transformando la industria. Hoy el segmento de los C-SUV, el segmento de los compactos es el más importante en volumen de ventas, sumando cientos de miles de millones a las arcas de los fabricantes.

A pesar del éxito, Nissan ha pasado por una etapa dura. La crisis de su ex CEO, Carlos Goshn, ha sacudido los cimientos de la compañía. Tras años de ostracismo y casi desaparición, los de Yokohama recuperan el terreno perdido de la mano de su tridente SUV: Nissan Juke, Nissan Qashqai y Nissan X-Trail. La última generación de este último la conoceremos dentro de poco, el 6 de septiembre, empleando muchos recursos lanzados en el Qashqai.

Estéticamente hablando el SUV japonés se adentra en una nueva filosofía, una versión actualizada de la línea de diseño presentada en el pequeño Juke hace ya unos años. Al igual que en el 2007, Nissan quiere destacar, pero ya que no puede hacerlo por carrocería lo hace por diseño. Un lenguaje muy visual donde múltiples elementos llaman la atención. Desde los faros principales hasta la parrilla, pasando por los recursos de contraste o las llantas de 20 pulgadas del acabado Tekna+.

El interior moderno destaca por la buena calidad de materiales y acabados

¿Es un SUV bonito? En cuestión de gustos no hay nada escrito, pero a un servidor esta generación le parece la más atractiva de todas, y eso que la generación saliente ya había ganado enteros. Tantos que seguía siendo uno de los modelos más vendidos de la categoría a pesar de su excesiva longevidad. Para esta edición los creativos de Nissan han optado por una paleta de color muy atractiva donde encontramos los clásicos blanco, negro y gris, pero donde también habitan diferentes tonalidades y combinaciones de rojo y azul, como el atractivo Magnetic Blue de la unidad de pruebas.

Una de las cosas que nunca me gustó del Qashqai original fue su interior. El excesivo uso de plásticos de dudosa calidad afeaba una atractiva carrocería, aunque hay que reconocer que aquello tampoco afectó a las ventas. Para la nueva joya de la corona Nissan reserva materiales de calidad y de agradable tacto. Absolutamente nada tiene que ver la calidad de este nuevo Qashqai con el primigenio. La distancia se mide en años luz. Como la noche y el día. Ahora sí da gusto entrar y acomodarse. Una sensación de confort que se extiende a todos los pasajeros.

El Qashqai tiene unas proporciones muy equilibradas y un interior espacioso

Tal y como dictan las reglas no escritas del mercado, en cada nueva generación el peso de la tecnología es cada vez más influyente. Los compradores exigen cada vez más sistemas, tanto de asistencia a la conducción como de recursos digitales atractivos. Nissan no se deja absolutamente nada en el tintero y presenta una amplia colección de sistemas y tecnologías. La gama de acabados se distribuye entre: Acenta, N-Go, N-Connecta, Tekna y Tekna+. Es decir, la unidad de pruebas cuenta con el paquete más completo de elementos.

Larga es la lista de detalles que se incluyen en el acabado, aunque sí hay que destacar un pequeño catálogo de elementos muy interesantes: Head-Up Display, faros Full-LED, instrumentación digital, sistema multimedia con pantalla táctil de 9 pulgadas, conectividad inalámbrica para dispositivos móviles, cámaras de aparcamiento de 360 grados, cargador inalámbrico, climatizador bizona, asientos y volante calefactable, tapicería de piel vegana, portón del maletero eléctrico y el completo programa de seguridad ProPilot con nivel 2 de conducción autónoma.

El Nissan Qashqai ofrece un maletero con 504 litros de capacidad mínima, ampliables, 479 litros para los híbridos e-POWER

No se echa en falta ni uno solo de los recursos ya habituales y corrientes en la industria. Lo que tampoco se echa en falta es el espacio. El ligero incremento en las medidas le ha permitido a Nissan amplificar el espacio interior. Hasta cinco pasajeros adultos pueden ir con cierta comodidad. Mucho espacio para las piernas y para la cabeza, aunque algo más limitada la cota en anchura, donde el pasajero central tiene que lidiar con un túnel de transmisión algo intrusivo.

A la hora de echar un vistazo bajo el capó encontramos una gama de motores muy interesante y bien presentada. Atrás quedaron esas unidades de baja potencia y escaso rendimiento. Toda la gama viene electrificada de alguna forma, ya sea con un formato MHEV con sistema eléctrico auxiliar de 12 voltios o con el esquema e-POWER híbrido que hace poco tuvimos la ocasión de probar en su presentación internacional.

Tres adultos pueden viajar con cierta comodidad, aunque no caben tres sillas infantiles

Lo bueno es que toda la gama es capaz de lucir la ventajosa etiqueta ECO de la DGT, que como ya sabes ofrece interesantes ventajas como la libre movilidad por las cada vez más habituales zonas de bajas emisiones o los llamativos descuentos ofrecidos a la hora de aparcar en los servicios de estacionamiento regulado. La etiqueta medioambiental es, cada vez más, un pesado argumento de venta al que Nissan recurre con toda una flota ECO que busca ofrecer un correcto equilibrio entre sostenibilidad y precio.

Al volante del Nissan Qashqai 1.3 DIG-T 4x4

Con la presencia de un bloque de gasolina turbo alimentado de cuatro cilindros 1.3 litros de cilindrada, el Qashqai suma un sistema de baja hibridación que ofrece mínimas ventajas al ahorro, como el uso prolongado del modo vela o el Start&Stop. La parte positiva es que no supone ningún reto a la hora de conducir. El conductor no tiene que enfrentarse a ninguna novedad, tan sólo circular como siempre se ha hecho, y dejar que el coche por sí sólo se encargue de bajar los consumos de la forma que él considere.

Esta es una de las claves de los formatos MHEV, otra es el precio. Dado que no hablamos de una profunda transformación eléctrica, Nissan puede ofrecer un precio de venta muy competitivo, unos 4.300 euros menos que la versión e-POWER correspondiente. Teniendo en cuenta el alza en los precios de los coches, semejante diferencia es para tenerla en cuenta. El Qashqai 1.3 DIG-T MHEV 4x4 Tekna+ tiene un precio de salida de 38.225 euros. La unidad que ves en pantalla tiene un precio de configurador de 39.375 euros (precio en agosto de 2022).

Habiendo dejado atrás la etapa diésel, Nissan se centra en ofrecer motores de gasolina de buen rendimiento y bajo consumo. el Qashqai 1.3 DIG-T ofrece 158 caballos de potencia y 260 Nm de par motor entre las 1.800 y las 4.000 revoluciones. Un amplio margen de vueltas que nos permite tener siempre respuesta por parte del coche. Los japoneses se han centrado mucho en mejorar el confort de marcha, y se puede decir que el nuevo Qashqai resulta de lo más agradable en cualquier recorrido.

La instrumentación digital ofrece múltiples diseños y mucha información

Sus prestaciones dinámicas están lejos de ser las mejores de la categoría, pero hay que reconocer que mantiene el tipo cuando se le buscan las cosquillas. El Nissan Qashqai pretende ser cómodo y tranquilo, atributos que consigue sin despeinarse. El aislamiento exterior es muy bueno, la suspensión filtra muy bien y no hay nada extraño o molesto que eche por tierra la sensación de calidad. Con mucho aplomo en autopistas, genera la extraña sensación de ir más lento de lo que parece, algo que consiguen muy pocos coches, la mayoría de ellos de corte premium.

Los ingenieros han desarrollado varios modos de conducción. Cinco en total, dos de ellos centrados en la tracción 4x4 (Montaña y nieve) y tres más para un uso convencional en asfalto (Estándar, ECO y Sport). Las diferencias entre los modos son muy poco evidentes, por lo que no es necesario ir cambiando de formato a la hora de conducir. De hecho basta con poner el modo ECO para tratar de ser lo más eficiente. Maniobra que tendremos que repetir cada vez que reiniciemos el motor (algo molesto).

La tracción total no permite al Qashqai ser un animal de campo, pero sí entrega más estabilidad y seguridad en condiciones desfavorables

Como en ninguno de los formatos cambia la respuesta de la suspensión no podemos decir que haya cambios bruscos. El resto de los elementos tampoco varía mucho su carácter. La dirección sigue siendo blanda y el cambio taimado y suave. Con respecto a la transmisión, Nissan ha optado por un variador continuo, aunque no parezca como tal. La transmisión x-Tronic resulta muy agradable y a diferencia de otros cambios similares, aprovecha muy bien las bondades del motor sin afectar al agrado de conducción.

A la hora de acelerar tenemos respuesta en casi todo momento, y si por algún casual no la tenemos el coche se encarga de buscar rápidamente la marcha adecuada. Suave en casi todo el espectro de uso, sólo en las reducciones a primera (por ejemplo al llegar tranquilamente a un semáforo), se produce un notable empujón que tiene poco sentido y resulta algo desagradable. Un detalle que hay que pulir de cara al lavado de cara ya que puede resultar muy molesto en una conducción exclusivamente urbana.

El cambio automático es bueno, pero en ciertos momentos resulta algo tosco

Aunque Nissan haya trabajado mucho para lograr reducir el consumo de sus motores de gasolina, estos son incapaces de igualar las cifras de algunos rivales diésel. Tras una semana de pruebas el Qashqai 1.3 DIG-T ha marcado un consumo final de 6,7 litros. Un dato correcto pero nada extraordinario. Lo bueno es que en recorridos urbanos el gasto medio ronda los 7,5 litros, por lo que tampoco hay tanta diferencia como la que sí podemos ver en modelos rivales.

Conclusiones

Aunque siempre ha sido una referencia, en muchos aspectos el Nissan Qashqai tenía parcelas en las que mejorar. Con la condición de influencer, ahora más que nunca el Qashqai me parece una de las mejores compras que hacer dentro de la categoría. Tiene todo lo que buscan los clientes habituales de un C-SUV. Espacio, equipamiento, buena calidad y un comportamiento equilibrado con un claro enfoque al confort. Es un SUV muy cómodo y se agradece. Lo único a mejorar es la respuesta del cambio a baja velocidad y las sensaciones dinámicas, que tampoco son su fuerte.

Buen producto. Ahora más que nunca el Qashqai es una de las compras más razonables
Prueba Nissan Qashqai 1.3 DIG-T 4x4, ahora más que nunca es referencia