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    Prueba Opel Crossland 2021, sacando el carácter

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    El Opel Crossland recibe una actualización con un cambio notable de diseño, más equipamiento de seguridad y confort, un nuevo acabado deportivo GS Line y pequeños retoques en el plano dinámico para seguir siendo uno de los modelos más buscados de la marca alemana.

    El Opel Crossland X se actualiza a nivel estético y tecnológico e incluso cambia su nombre a simplemente Crossland, sin la X final. Tras situarse como el segundo modelo más popular de la marca en Europa, sólo superado por el Corsa, llega un restyling profundo para el modelo fabricado en Figueruelas.

    Los principales cambios llegan al apartado estético adaptando diseño de este SUV al estilo de la marca que ha estrenado recientemente el Opel Mokka 2021. La nueva filosofía de diseño exterior Vizor ha cambiado completamente la cara del Crossland, dominado ahora por una gran parrilla que se extiende hasta los nuevos faros led (de serie en toda la gama) y líneas limpias y horizontales que subrayan la anchura del vehículo.

    En el centro de la gran banda negra brillante que compone la calandra el protagonismo es para el nuevo logotipo de Opel, que mantiene el mismo estilo que lleva luciendo el fabricante de los años 60 pero ahora con un fino aro cromado con la inscripción del nombre de la marca en una fuente tipográfica diferente.

    La línea roja que bordea la parte superior del parabrisas identifica a las versiones GS Line

    Se ha reforzado su aspecto SUV con unos prominentes protectores delantero y trasero, que van pintados en color plata en el nivel de equipamiento Ultimate. La gama española está compuesta por cuatro niveles de equipamiento denominados Edition, Business Elegance, Ultimate y el nuevo acabado deportivo GS Line que se distingue por su llamativa combinación de negro y rojo.

    Lateralmente los cambios del Crossland 2021 son menores y se centran en unas llantas de aleación de 16 y 17 pulgadas de nuevo diseño con acabado plateado, negro bicolor o negro. Detrás, destaca el portón trasero con una superficie en negro de alto brillo que combina con el techo y los nuevos pilotos oscurecidos con la firma lumínica en forma de ala.

    El Crossland, con 4,23 m de longitud, compite en el mismo segmento B-SUV que otro producto de la marca del rayo, el Opel Mokka, pero tiene una personalidad diferente porque ofrece una mayor dosis de funcionalidad y espacio. Un buen ejemplo de esto es la banqueta trasera deslizante en 150 milímetros, proporcionando espacio a tres ocupantes de hasta 1,85 m de estatura.

    El restyling ha potenciado la estética campera

    Dependiendo de la posición de la banqueta trasera el maletero tiene entre 410 y 520 litros de capacidad, un volumen destacado en este segmento. Abatiendo el respaldo de los asientos posteriores, una operación que puede hacerse en una proporción 60/40, el volumen de carga aumenta hasta los 1.255 litros. Sin duda alguna es uno de los mejores SUV pequeños en ese sentido.

    En la parte delantera hay pocos cambios visuales, siendo el más destacado la presencia de los sistemas de infoentretenimiento Multimedia Radio y Multimedia Navi Pro con pantalla táctil de 7 u 8 pulgadas respectivamente, compatible con Apple CarPlay y Android Auto. Además de mapas de navegación, la variante más completa incluye los servicios OpelConnect y un cargador inalámbrico para smartphones.

    Igualmente se estrenan nuevos asientos ergonómicos con certificación AGR realmente confortables y con ajuste en extensión de la banqueta, algo muy poco frecuente en el segmento. En el acabado Ultimate están tapizados en Alcantara negro y disponen de calefacción ajustable. El nivel de equipamiento que supone el tope de gama del Crossland también incorpora elementos como el volante calefactado, el climatizador bizona, el parabrisas calefactado ThermaTec, el sistema de acceso y arranque sin llaves o el nuevo Head-up Display.

    Materiales de buena calidad, ergonomía cuidada y sencillez de uso en el interior del SUV alemán

    La oferta de motores se mantiene inalterada pero ha sido revisada. La propuesta del Opel se compone de los motores de gasolina de tres cilindros 1.2 Turbo de 110 CV y 130 CV y de las mecánicas de gasóleo con cuatro cilindros 1.5 Diésel de 110 y 120 CV. Dependiendo de la versión la transmisión es manual o automática, siempre con seis marchas. Al contrario de la tendencia actual no se propone ningún tipo de electrificación.

    Todas las versiones de este B-SUV alemán son de tracción delantera, no ofreciéndose la tracción total ni como opción. En su lugar se puede equipar el nuevo sistema de control de tracción adaptativo IntelliGrip que ya emplean otros modelos del grupo PSA. Se trata de un sistema inédito hasta ahora en el Crossland y que no puede llevar el Mokka 2021.

    Seleccionando el modo más apropiado de tracción a través de un mando giratorio situado en la consola central la electrónica cambia la distribución del par motor a cada una de las ruedas delanteras y el ajuste del ESP para ayudar al avance en carreteras no pavimentadas o resbaladizas.

    La habitabilidad de las plazas traseras y la capacidad de carga son dos de los puntos fuertes del Crossland

    Prueba Opel Crossland 1.2 Turbo 110 MT6

    A nivel dinámico son los mismos motores pero se ha retocado el chasis y la dirección. En concreto la suspensión cuenta con nuevos muelles y amortiguadores, aunque sigue recurriendo a una barra de torsión en el eje trasero. Ha ganado en agilidad, reduciendo los movimientos de balanceo y rebote de la carrocería respecto al modelo anterior.

    La columna de la dirección tiene un nuevo eje intermedio para mejorar el centrado de la dirección. No me ha parecido que haya ganado en precisión respecto a su predecesor pero sí muestra un nivel de asistencia agradable. También resulta cómodo el cambio manual, que engrana las marchas con mucha suavidad.

    El rendimiento no es especialmente brillante siendo un coche que inspira a realizar una conducción relajada. Las prestaciones son más que suficientes pero le falta algo de brío, al menos en el 1.2 Turbo de 110 CV que he podido conducir. El característico sonido de los motores tricilíndricos es evidente aunque no penetra demasiado en el interior. La insonorización se ha mejorado con unos cristales traseros más gruesos y juntas de puertas traseras optimizadas.

    Los elementos de seguridad y asistencia que equipa el nuevo Crossland son más numerosos incluyendo alerta de colisión frontal con frenado automático de emergencia y detección de peatones, aviso de vehículos en el ángulo muerto, lector de señales de tráfico, alerta de cambio de carril y alerta de fatiga del conductor.

    Para ayudar en las maniobras el equipamiento propone una cámara trasera panorámica con un ángulo de visión de 180 grados de la parte posterior del vehículo e incluso un asistente de aparcamiento automático que identifica plazas de aparcamiento en paralelo y perpendicular y actúa sobre la dirección.

    El nuevo Opel Crossland está a la venta desde 20.650 euros, sin contar promociones ni descuentos, y ya está a la venta. Las primeras unidades llegarán a los concesionarios españoles a finales de diciembre y tratarán de mantener la senda del éxito que ya ha conquistado a más de 300.000 clientes en Europa.

    Prueba Opel Crossland 2021, sacando el carácter