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    Prueba Porsche Macan S, la vara de medir

    Prueba Porsche Macan S, la vara de medir
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    El Porsche Macan S, la referencia del sector, ha pasado por nuestras manos
    Alberto Pérez
    Alberto Pérez30 min. lectura

    El Porsche Macan supuso todo un revulsivo para el sector de los SUV, ya que este se instaló en el mercado como la auténtica vara con la que medirse. El modelo ha recibido recientemente una renovación de mitad de ciclo y nosotros hemos podido poner a prueba la variante S, con el motor de 6 cilindros y 380 CV.

    En los últimos años, los SUV han dominado el mundo del automóvil. Esto es un hecho comprobado y reiterado en esta industria que tanto amamos. No obstante, siempre han existido ciertos ejemplos que destacan por encima del resto, y sobre esto, Porsche tiene mucho que decir. Todos sabemos de la maestría con la que la marca alemana trabaja sobre todos y cada uno de sus modelos; lo que quizás muchos no esperaríamos es que uno de esos SUV podría llegar a alcanzar un nivel tan alto en todos los aspectos posibles, llegando incluso a colonizar especificaciones poco asumibles para un vehículo de carrocería sobre elevada.

    Porsche demostró sabiamente cómo había que hacer un SUV en el momento en el que el mítico Cayenne llegó a las calles. Una vez este tipo de carrocerías se asentaron en el colectivo popular, lanzaron un segundo integrante en la batalla por coronarse como “la vara de medir” del sector. Este fue el Macan y hoy hemos venido a contar todos los detalles de este modelo y, sobre todo, si es capaz de darnos tanto como promete.

    En esta actualización, el Porsche Macan S, no cambia demasiado respecto a la versión anterior

    El Porsche Macan que vemos en las imágenes que ilustran este artículo pertenece al lavado de cara recibido recientemente para la generación actual. Esta actualización fue lanzada al mercado durante el pasado mes de julio de 2021 mostrando ciertas mejoras en la mayoría de sus apartados. Pero, ¿en qué cambia exactamente este nuevo Macan del anterior lanzado en el año 2019?

    Nuevo Porsche Macan

    Estéticamente podríamos decir que apenas ha cambiado (en términos generales) y que físicamente sigue manteniendo las tradicionales formas que ya estrenase durante el ya lejano año 2013, en el momento de su lanzamiento original. Desde hace casi una década, el Macan ha sabido mantener intactos sus genes primigenios, ofreciendo un producto acertado, ya bien asentado en el mercado y que goza con el beneplácito de todos sus seguidores (no es para menos).

    La versión que se comercializa actualmente ha modificado ciertos apartados estéticos exteriores, concretamente la zona del frontal ha recibido una puesta a punto estética eliminando ciertas zonas que anteriormente iban pintadas, en favor de unos nuevos apéndices acabados en plástico negro. También toman un leve retoque las molduras insertadas en la zona baja de las puertas, las cuales le dan ese toque aventurero propio de un SUV. Sin salir de esta misma zona del perfil, también se ofertan unos nuevos diseños para sus llantas, las cuales ahora toman unas dimensiones de 20 o 21 pulgadas.

    El Porsche Macan S presenta nuevos diseños de llantas de 20 o 21 pulgadas

    En la trasera, al igual que sucede en el frontal, también se le han aplicado unos retoques a la zona del parachoques, aumentando el terreno ocupado por la moldura en plástico negro de la parte inferior. Por su parte, los grupos ópticos no han recibido actualización estética de relevancia, ya que tanto delante como detrás conservan el diseño que ya conociéramos en el modelo del 2019. La trasera continua presentando unos faros finos y estilizados con la ya clásica línea LED horizontal que cruza todo el ancho del Macan. Como única novedad en este apartado lumínico, ahora los faros PDLS (Porsche Dynamic Light System) son siempre de serie para todos los acabados.

    Adicionalmente y como broche de oro a esta actualización de imagen, el Porsche Macan acoge ahora una paleta de colores más extensa añadiendo tres nuevas tonalidades al total ya ofertado previamente. Estos tres nuevos colores se llaman: Papaya metalizado, Azul Getian metalizado y Verde Pitón. El precio de adoptar cualquiera de ellos sobre la carrocería del Macan nos costará un extra de 1.086 euros, aunque es muy probable que este coste sea el que menos “duela” seleccionar, ya que la lista de opcionales para este coche es interminable y poco adaptada para bolsillos no holgados.

    Interior más tecnológico

    Una vez abrimos cualquiera de sus puertas delanteras, el Macan nos dará acceso a un interior inconfundiblemente Porsche. Calidad, calidad y calidad. Cada uno de los paneles interiores de este modelo nos brinda un buen tacto gracias a la incorporación de unos materiales de primera calidad; especialmente el cuero con el que está cuidadosamente tapizado cada una de sus partes. Con esta actualización, el Macan continua con la mítica tradición de seguir insertando la llave al lado izquierdo del volante, un detalle que guarda mucho romanticismo tras de sí, pero que, en cambio, nos imposibilitará la adopción de algo tan básico como la apertura y arranque “sin llave”, algo con lo que ya cuentan casi todos los coches del mercado actual.

    Su habitáculo presume de ser más tecnológico, aunque esto pueda restar en utilidad real

    Esta actualización, ha traído novedades especialmente dentro del apartado tecnológico. Lo que más ha llamado la atención aquí ha sido el reemplazo que ha sufrido la consola central. Sus -muchos- botones físicos han desaparecido en favor de una única superficie táctil (acabada en negro piano) aunque con los mismos comandos ya existentes.

    Visualmente tiene un aspecto mucho más avanzado tecnológicamente, sin embargo, en la práctica puede suponer un paso atrás en el sentido de que antes no era complicado pulsar sus botones, ya que incluso podrías hacerlo a través del sentido del tacto, pero ahora, esta acción se vuelve algo más complicada ya que te verás en la obligatoriedad a desviar la mirada casi de forma continuada. A esto hay que añadir una ausencia casi total de un motor háptico que pueda realizar una pequeña vibración que indique que sí hemos pulsado correctamente; y digo “casi total” ya que sí que lo tiene, pero su impulso es tan pequeño que a penas se deja notar.

    No obstante, algunos diales continúan conservando su faceta física, tales como los de regulación de la temperatura del aire acondicionado, control del volumen del equipo de sonido o el dial con el que desplazarse por los diferentes menús del panel de info-entretenimiento. La palanca de cambios también renueva su diseño, así como el volante que se ofrece sobre el modelo, el cual ya se estrenó sobre la nueva generación del todopoderoso Porsche 911.

    Su consola de mandos táctiles no es muy práctica, aunque sí presenta un atractivo diseño

    En el resto de elementos, el Macan que hoy conocemos no ha cambiado con respecto al modelo saliente. Conserva elementos como el cuadro de instrumentos analógico, con la pequeña pantalla en la circunferencia de la derecha a través de la que podremos ver datos relativos a nuestra conducción, como consumo, navegación o activar el cronómetro, entre otros. La pantalla central de info-entretenimiento tiene tecnología táctil y posee una fluidez sobresaliente en todo momento. Sus menús son bastante sencillos e intuitivos, nada de líos sin sentido. Aquí se busca la simplicidad y la eficiencia, cosa que nos vemos obligados a aplaudir.

    La tecnología está más presente en el nuevo interior, aunque su practicidad se ve mermada

    En cuanto a habitabilidad interior, el nuevo Porsche Macan no ha variado con respecto al modelo saliente. Este continúa ofreciendo unos espacios más que correctos para todos sus pasajeros, ya sea para los de la primera o segunda fila; aunque con respecto a esta última, como en la mayoría de situaciones, lo mejor será tomarnos a este coche como un modelo de 4 plazas totales, ya que 3 pasajeros irán algo apretados en las plazas traseras, mientras que si se ubican solo 2, estos podrán disfrutar mucho más de todas las comodidades que ofrece el Macan.

    Mirando el espacio de carga, este se presenta de lo más práctico y utilizable, tanto para nuestras compras del día a día, como para hacer viajes cargados de maletas. En su configuración normal, el Macan ofrece una capacidad mínima de 458 litros, mientras que si esto nos parece insuficiente para ciertos momentos, su segunda fila de asientos se podrá abatir en una proporción 40:20:40, con lo que podremos alcanzar los 1.503 litros de volumen máximo.

    El maletero del Macan es más que generoso para todo tipo de situaciones corrientes

    Catálogo de mecánicas y precios

    El Macan, como casi cualquier Porsche del catálogo, puede presumir de poseer un buen puñado de diferentes mecánicas. Cada una de ellas se adaptará a la perfección a cualquier tipo de cliente. Sin embargo, el Macan es uno de los modelos de la firma de Stuttgart que aún no ha pasado por el aro de la electrificación y únicamente ofrece una gama de modelos con mecánica tradicional.

    Dicha gama mecánica del modelo empieza con el Macan “a secas”. Este hace acopio de un motor de cuatro cilindros en línea y 265 CV. El Macan T, por su parte, acoge el mismo bloque que la versión de acceso pero recibe una puesta a punto en diferentes componentes como el chasis o suspensiones con el fin de llevar sus especificaciones un paso más allá. De forma continuada llegamos hasta la mecánica protagonista de hoy, el Macan S y sus 380 CV extraídos del motor de 6 cilindros en V. Por último, su variante más capaz y prestacional viene titulada como Macan GTS, la cual alcanza los 441 CV a través del mismo bloque motor que la variante anterior.

    Todos estas variantes mecánicas acogen una caja de cambios automática PDK con doble embrague y siete relaciones. Esta envía todo el potencial extraído del bloque motor hacia las cuatro ruedas, aunque por regla general, esta priorizará siempre un reparto no tan equitativo pues el eje trasero será quien protagonice su funcionalidad.

    El pomo del cambio es perfecto: tiene un tamaño correcto y un feeling perfecto

    Pero llega el momento de hacer mención del siempre poco atractivo tema económico. Como ya hemos mencionado, el Porsche Macan no es un modelo precisamente apto para todos los bolsillos. Tampoco pretende tal cosa. Su mecánica de acceso a la gama está disponible, según configurador oficial, por un precio base de 72.941 euros, mientras que su abanico de motores continua con el Macan T y sus 78.659 euros; el Macan S por 85.556 euros y, finalmente, el Macan GTS por 104.515 euros.

    Sin embargo, en este modelo, su precio de acceso a cada uno de sus motores no debe ser lo que nos asuste especialmente, sino más bien su catálogo de extras. Este presenta todo tipo de opciones, todas apetecibles y todas, o la mayoría, a un precio poco atractivo. Entre dichas opciones encontramos diversos aditamentos, desde los escapes deportivos, hasta cinturones de seguridad de distintos colores o alfombrillas de varios diseños. En la variedad está el gusto y, para este caso concreto, también los euros.

    Momento de despertar sus 6 cilindros

    El Macan es un modelo que no es capaz de dejar indiferente a nadie en ninguno de sus aspectos, principalmente estéticos, aunque, por supuesto, también mecánico. Pero, ¿es este modelo la opción perfecta para familias que busquen practicidad y deportividad a partes iguales? Sin lugar a dudas. El Porsche Macan destaca por ser el segundo modelo más accesible de la marca alemana (por detrás del Porsche 718 Cayman), aunque no debemos caer en la confusión de pensar que este es un coche apto para todos los bolsillos, ya que su factura más básica ya supera la de casi cualquier modelo rival de otras marcas competentes. No obstante, este es un modelo que sabe bien qué ofrecer y que, ciertamente, vale cada euro que cuesta.

    El Macan continúa con la histórica tradición del arranque a la izquierda del volante

    Para la mayoría de los mortales es más que probable que asumamos que este es un coche caro, sin embargo, en el mismo momento en el que tan solo te subes a él ya eres capaz de respirar una atmósfera completamente distinta a cualquier otro modelo conocido, y precisamente por este motivo, Porsche es Porsche. La diferenciación es clave y el Macan sabe sacar buen provecho de ella.

    Una vez accedemos al interior y nos acomodamos en el asiento del conductor, podremos percibir la calidad de acabados de la que puede presumir -y presume- la marca alemana. Todo el tapizado que recubre cada panel interior se encuentra acolchado y con un tacto sobresaliente. El volante es delgado y presenta la botonería justa, nada de teclas inservibles o poco provechosas por todo el diámetro del aro. Como ya hemos mencionado anteriormente, el Macan continua contando con el clásico arranque por llave situado en el lado izquierdo del volante, algo ya tradicional sobre la práctica totalidad de modelos de la firma de Stuttgart.

    Giramos la llave y despertamos a su triple pareja de pistones, los cuales dedican un cordial y sonoro saludo de buenos días. El Macan cuenta de serie con unos escapes notablemente audibles, no obstante, en el catálogo de extras, el modelo ofrece la capacidad de incorporar unos “escapes deportivos”. Cógelos. Prescinde de cualquier otro gadget, pero este elemento es crucial. El gorgoteo de sus colas es simplemente apabullante, e incluso una vez optimizadas las revoluciones después del arranque, su sonido sigue siendo ronco y particularmente adictivo. Pero no os confundáis, incluso con los mencionados escapes deportivos, el coche puede llegar a ser discreto en cuanto a sonoridad, en ciertos y contados casos. En cambio, si queremos que se nos oiga bien, sobre la consola central, encontraremos el dial en el que las colas abren sus mariposas y dejan lucir toda su portentosidad; ahí no habrá marcha atrás y todo cuanto oiremos será una hermosa melodía a la que la adicción será inevitable.

    En cuanto los escapes abran sus válvulas, prepárate para un sonido realmente espectacular

    Ahora sí, insertamos la D a través de su generosa palanca de cambios (por suerte Porsche aún no la ha cambiado por la pequeña del 911) y salimos del parking. Tan sólo unos pocos metros nos harán falta para percatarnos de que esto es un Porsche y las sensaciones de conducción son su primer objetivo de existencia. Iniciamos nuestra ruta por las saturadas calles madrileñas. Desde aquí muchos podrían pensar que no es especialmente su entorno favorito, y no faltaría razón; sin embargo, el Macan está desarrollado para llevar a cabo su labor sobre todo tipo de vías, e incluso en las saturadas avenidas principales de la capital española puede llegar a sentirse como todo un caballero que sólo sabrá hacerte la vida más sencilla y, sobre todo, más cómoda.

    Los consumos del Porsche Macan S no son nada bajos, ya que es realmente complicado situarlos por debajo de los 8,5 litros de media en ciclo combinado

    Sus enormes asientos envuelven al cuerpo de forma excepcional y presentan diversas regulaciones para amoldarse aún más a todo tipo de fisionomías. La posición de conducción es notablemente alta, incluso en la posición más baja del asiento, nuestra visión estará por encima de la mayoría de vehículos utilitarios que nos rodean. Esto detonará en una vista periférica de lo más apta, algo que se agradece especialmente en entornos urbanos donde toda la visión de la que dispongamos, buena será.

    Todos sus controles ofrecen un tacto exquisito. Desde cualquiera de sus botones físicos, sus pedales (tanto acelerador como freno), la dirección y hasta la palanca de cambios. Estos detalles, aparentemente nimios, inciden directamente en que en ciudad pueda moverse con total solvencia, sin importar en casi ningún momento el propio tamaño del coche. Sobre esto último, es notablemente apreciable que en su vista exterior sus cotas pueden llegar a pasar desapercibidas o aparentar un tamaño más discreto del que realmente posee. Sin embargo, esta apreciación desaparece por completo una vez nos acomodamos en cualquiera de sus asientos interiores. Aquí el tamaño sí se nota bastante y situándonos en el asiento del conductor y mirando a nuestro alrededor, podremos darnos cuenta de lo espacioso y, sobre todo, de la distancia que hay entre un ocupante y otro.

    La dinámica del Macan S es simplemente sublime

    Vamos abandonando poco a poco el entorno urbano mientras que el Macan S nos va dando unas cifras de consumo poco amigables con los amigos más ecofriendly. En este entorno y en horas de notable congestión de tráfico, será realmente complicado reducir los consumos de este Porsche por debajo de los 15 litros a los 100 kms. Algo que no debería llegar a sorprendernos demasiado, ya que sus 380 potenciales jamelgos deben ser alimentados de forma generosa. No obstante, antes de abandonar las calles de la capital, sorprende de sobremanera la clara capacidad del Macan de aislarnos del mundanal ruido exterior. Su acristalamiento posee una importante dosis de milímetros que lo hará convertirse en todo un magnífico compañero de recorrido en el que olvidarnos de los sonidos de los cláxones de otros hastiados conductores.

    Como digo, salimos a carretera abierta y el primer detalle por el que destaca este coche es por su facilidad para ganar velocidad de forma peligrosamente pasmosa. Sé que puede llegar a ser un tópico decir que un modelo deportivo corre, pero es que aquí es totalmente real. Esto puede ser una sensación difícil digerir, pues que un coche de este tamaño se sienta como un auténtico deportivo, soy consciente de que es algo realmente complicado de transmitir.

    El Porsche Macan S es un auténtico devorador de kilómetros. Su comodidad por vías rápidas es ciertamente significativa, así como -insisto- sus ansias por correr. En una situación corriente, a poco que circulemos con normalidad, nos veremos en la obligación de mirar en más de una ocasión el velocímetro, pues antes de que seamos conscientes estaremos coqueteando con cifras fuera de la ley. Este coche es capaz de hacerte parecer que circular a 120 km/h es algo antiguo, desfasado o propio de coches de un nivel inferior. El Macan no es el mejor compañero para respetar la normativa con pulcritud, de eso no cabe duda.

    Su capacidad de ganar velocidad es apabullante

    Pero nuevamente, el Macan S puede sorprender a propios y a extraños con cifras de consumo algo elevadas incluso en este tipo de carreteras. Bien es cierto que son muchos los pistones a los que hay que alimentar y, especialmente, un generoso número de caballos a los que dar de comer, pero esto no resta importancia a que, siendo cuidadosos con el acelerador, sea complicado reducir la cifra de consumo por debajo de los 8,5 litros.

    El Macan S presenta cuatro modos de conducción: Normal, Sport, Sport+ e individual. Dichos modos se podrán seleccionar a través del mando satélite situado en el volante, donde además contaremos con el botón mágico que, durante 20 segundos, nos aporta todo el pico de potencia gracias a un apurado del máximo rango de revoluciones de sus marchas. Adicionalmente, el SUV de Stuttgart nos presenta unos comandos donde elegir firmeza o altura de sus suspensiones. Esto nos dará como resultado un paso por curva más afinado para momentos de esparcimiento personal o, de forma contraria, un mayor confort al volante si queremos viajar con tranquilidad y comodidad.

    No debemos engañarnos; el Porsche Macan no es un SUV, es otra cosa

    Asimismo, como bien sabemos ya, el Macan ha sido concebido para dar una cobertura práctica total en el día a día a su propietario, ofreciendo un generoso espacio de carga y habitabilidad; pero Porsche no solo se conforma con estos buenos atributos. Los alemanes van un paso más allá y adicionalmente ofrecen prestaciones. Muchas prestaciones. Por ello, una vez ya hemos podido poner a prueba las capacidades del modelo en ciudad y vías rápidas, llega el momento de -de verdad- saber de lo que es capaz.

    Sus asientos aportan comodidad y buena sujeción a partes iguales

    Encaramos una sinuosa carretera de curvas y el Macan comienza a mostrar su auténtico poderío. Con todos los posibles comandos posicionados en su punto más duro, rígido y deportivo, este SUV instantáneamente deja de ser un SUV y se convierte en otra cosa. Las leyes de la física aquí no atienden a razones, ¿dónde se ha visto que un SUV de 2.005 kilos presente una mejor dinámica que la mayoría de deportivos medios actuales? Como digo, incomprensible.

    Su respuesta al acelerador es simplemente sublime e instantánea; lo mismo sucede con su equipo de frenos, el cual clava de forma decidida al Macan en caso de ser necesario. En el modo Sport+, su caja de cambios apura al máximo el régimen de vueltas que ofrece cada una de sus relaciones, dejándonos con un sonido más populoso en épocas pasadas, pero que ahora se siente como una bendición divina. Con dicho modo de conducción activo, su dirección se vuelve más rígida, de manera que es capaz de transmitir mucho más feeling de lo que lo haría en un modo “normal”. Da igual lo rápido que circules, el Porsche Macan te hará sonreír, y mucho, tanto por el propio sonido ya mencionado como por su capacidad de cruzar una curva como si fuese sobre raíles. La caja de cambios PDK demuestra una vez más ser un portento de la ingeniería gracias a unos cambios de marchas instantáneos, mientras que si queremos sacar todo el potencial de una tacada, tan sólo deberemos pulsar ese botoncito mágico que se sitúa en el centro del dial.

    Hora de relajar revoluciones. Una vez has concluido el proceso de esparcimiento dominguero, queda claro por qué Porsche es Porsche y por qué el Macan es uno de los modelos más queridos y cotizados de su gama. Aquí no vale eso de “un SUV de Porsche es una herejía”, no nos engañemos, amigos; esto no es un SUV, esto es otra cosa.

    El Porsche Macan S: la referencia del sector de los SUV prestacionales
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