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Prueba SEAT León ST 2.0 TDI 4Drive: conducción, dinámica y consumos (I)

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Era buena idea hacer un León familiar, y también era buena idea que tuviese tracción total. El resultado de ambas buenas ideas es el León ST 4Drive, un coche para los que les gusta conducir y necesitan una mayor versatilidad.

No siempre hemos podido hacer la asociación de "coche familiar" con uno que queramos conducir más kilómetros de los imprescindibles, pero con el León ST podemos hacerlo. Os confieso que he disfrutado al volante más de lo que pensaba, y me ha parecido un coche muy equilibrado y que justifica el dinero que gastamos en él.

Hemos probado la versión de tracción total con el motor Diesel más potente posible, el 2.0 TDI de 150 CV, con cambio manual de seis velocidades con Stop&Start. Homologa 4,8 l/100 km de gasóleo, acelera a 100 km/h en 8,7 segundos y puede superar los 200 km/h.

No es un diésel del montón, este puede gustar a los amantes de la gasolina

Cuando sube de vueltas es un motor que no suena nada mal, es enérgico y contundente en su entrega de potencia, aunque pasadas las 4.000 RPM empezamos que empieza a cansarse con marchas largas, no así con las cortas. Con un refinamiento más que aceptable, llegaremos a olvidar que conducimos un "petrolero".

El León ST 4Drive combina la versatilidad de un coche familiar, sin la altura excesiva de un SUV o monovolumen, y una dinámica de conducción envidiable con cuatro ruedas motrices

En el caso concreto del 4Drive, hablamos de una homologación de consumo 0,7 l/100 km superior, por el rozamiento del sistema y los 124 kg adicionales a los tracción delantera. Parte de este aumento se entiende porque tiene una suspensión trasera de paralelogramo deformable en vez de barra de torsión. Con esta suspensión independiente el comportamiento del León me gusta mucho más.

Proporciona una enorme confianza en conducción deportiva

Cuando las ruedas delanteras pierden tracción, se reparte su fuerza a las traseras, "inmediatamente" según el fabricante, y doy fe. He probado a hacer de todo con él, y no he notado pérdidas de tracción delante ni un solo instante. Permite salir de la mayoría de las curvas con el pedal del acelerador a fondo, la motricidad es sensacional y tenemos la sensación de ir sobre raíles.

La versión probada no es FR, sino Style. No tiene la suspensión deportiva ni el ajuste dinámico del chasis (DCC). El tarado no me ha parecido muy blando, tiene un buen compromiso entre comodidad y efectividad: los pasajeros no protestarán por falta de confort, y sigue siendo un coche bastante ágil para su tamaño.

El volante tiene poco grosor para mi gusto. Quitando eso, me encanta el tacto de la dirección, precisa e informativa, aunque podría ir un poco más dura sin ningún problema

Las posibilidades del chasis están muy por encima de la potencia de este motor, solo me he visto en situaciones comprometidas atacando las curvas a una velocidad un poco alta, pero yendo fino y saliendo con el pie a tabla, se comporta de lujo. No es fácil verle subvirando ni sobrevirando, y menos con una conducción civilizada.

Ningún mando permite "controlar" la tracción total

El León está muy pensado para los gourmets de la conducción en detalles como el cambio de marchas, muy preciso y con el tacto mecánico justo, me recuerda a la caja de cambios del Golf IV, para mi una referencia. Como el eje delantero no recibe más fuerza de la que puede digerir, no notaremos tirones en la dirección acelerando con contundencia.

Parte del "milagro" es debido al diferencial electrónico (XDS), que reparte la fuerza entre las ruedas de un eje a base de frenos. No he sido capaz de determinar cuándo funciona. El control de estabilidad trabaja realmente poco, la gestión del multiembrague Haldex para el eje trasero está muy madura. En condiciones normales, de todas formas, las ruedas traseras apenas reciben fuerza del motor, para reducir el consumo.

La carrocería familiar está perfectamente diseñada en el León, no desentona en absoluto. Las barras de techo y el alerón son muy discretos, pero se nota que están ahí. Visualmente el coche queda muy bien con llantas de 17"

¿Qué justificación tiene la versión 4Drive? Para empezar, se destina a quienes conducen la mayor parte del año -o una buena parte- con un clima desfavorable, especialmente en carreteras secundarias. Notar sus ventajas con buen asfalto, clima amable y autopistas nos va a costar bastante: en esas condiciones es un 4x2 con lastre.

Los León 4Drive tienen frenos más potentes que los 4x2

Obviamente no es un todoterreno, pero calzado con ruedas de invierno puede moverse muy decentemente incluso cuando nieve, y para esto no hace falta comprarse un SUV. La unidad probada tenía neumáticos Bridgestone Turanza ER300 de dimensión 245/45 R17, que me han parecido dignos de repetir cuando toque reemplazarlos. Ninguna pega en ese sentido.

Si queremos sacarlo puntualmente de la carretera, podemos valorar la versión X-PERIENCE, el derivado crossover del León familiar, con la suspensión un poco más alta y mejor protegido. Si no se va a cumplir esa circunstancia, solo tiene un mínimo de sentido por razones estéticas, nada más. Hay que valorar siempre la diferencia de precio que supone un capricho visual si no tiene otras ventajas.

El tablero de instrumentos combina cuatro indicadores analógicos con una pantalla digital multifunción a color que deja muy desfasados a los León de las generaciones anteriores. La legibilidad es estupenda

En cuanto a los consumos, me declaro también gratamente sorprendido. He combinado una conducción económica con otra más agresiva, apurando el cuentarrevoluciones y acelerando sin compasión. Aún así, la media declarada ha sido contenida, solo 5,5 l/100 km. El consumo real está por debajo de 6 l/100 km, el ordenador se acerca bastante, y cuenta con un depósito de 56 litros.

El 2.0 TDI de 150 CV está bien equilibrado

No es tan austero como el 1.6 TDI, pero merece la pena por el aumento de prestaciones y por tener marchas menos largas. Eso quiere decir que el motor pide menos cambiar de marcha, dispone de más fuerza y tiene buenas recuperaciones. De 80 a 120 km/h en cuarta paré el cronómetro antes de 7 segundos, un buen dato para 150 CV.

La aspereza y rudeza de los antiguos 1.9 TDI y 2.0 TDI con bomba-inyector han quedado atrás. El Common-Rail le sienta como un guante, y hasta suena mejor que el 1.6 TDI. Me parece muy equilibrado entre lo que corre y lo poco que gasta, considerando la tracción total y el aumento de peso de esta versión. Empezaremos a notarlo un poco pesado si van cinco a bordo, pero es normal.

El ordenador de a bordo contabiliza los datos desde cuando queramos (Cálculo total), o automáticamente desde el último repostaje y desde que nos hemos subido al coche

La conducción nocturna es una delicia con los faros de LED, iluminan muy bien sin necesidad de utilizar las luces largas. Otras ventajas son su mayor duración y menor consumo de energía. Puede tener el automatismo de las luces de cruce cuando baja la luz natural, y también poner y quitar las luces de carretera para disponer de la máxima visibilidad en todo momento.

También puede equipar numerosas ayudas a la conducción, como el asistente de carril (corrige la trayectoria de forma activa, no solo cuando vamos a salirnos del carril), el asistente de frenado automático, control de crucero activo con radar (ACC) o el asistente multicolisión (frena el coche al primer impacto). Aunque tenga todo eso, el asistente de ángulo muerto en el retrovisor puede estar ausente, como en esta unidad de pruebas.

Este coche, en los aspectos analizados, me ha dejado prácticamente convencido. Tanto, que de comprarme un León intentaría hacerme con un familiar, el diseño es tan atractivo -o más- que el cinco puertas y es muy versátil. Además, tanto el León SC (3 puertas) como el compacto no pueden equipar la tracción total, por política comercial de SEAT, implica necesariamente la carrocería ST (familiar).

Al volante solo tengo que objetar que los retrovisores se quedan pequeños, el mismo fallo que tenía el León de segunda generación cuando salió

No faltes a tu cita mañana para la segunda parte de la prueba.

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