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Prueba Skoda Kodiaq RS: imagen y prestaciones en busca de lo premium

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O levantan pasiones o los odias a muerte: los SUV no son para todos, igual que el Skoda Kodiaq RS de esta prueba tampoco será la mejor opción para muchos. El nuevo modelo checo recibe una versión RS cuya principal baza no es precisamente la deportividad extrema, sino un equilibrio que sin duda convencerá a más de uno.

Lo confieso: la prueba del Skoda Kodiaq RS empieza con mucha cautela. Hay pocos SUV deportivos que convenzan: quien quiere deportividad, real, no acude al segmento de moda, vehículos que jamás podrán rivalizar con sus homónimos con una carrocería con un centro de gravedad más bajo. Pocos son los SUV que pueden transmitir las sensaciones y la efectividad de un deportivo real y el Skoda Kodiaq RS de esta prueba no es uno de ellos, pero ojo, porque pone sobre la mesa una propuesta que a buen seguro será interesante para muchos.

Los checos pretenden que un 5% de todos los Skoda Kodiaq que se vendan en España sean RS, una apuesta firme por un modelo que a priori podría carecer de sentido, ya que el Skoda Kodiaq siempre ha destacado por su confort y su practicidad, situado en las antípodas de lo que puede considerarse cualquier vehículo de altas prestaciones o deportivo.

Prueba Skoda Kodiaq RS: imagen potentísima

La prueba del Skoda Kodiaq RS arranca en un restaurante madrileño donde cinco ejemplares recién matriculados lucen distintas combinaciones de color, algunas de ellas verdaderamente llamativas. No hay duda: a nivel de imagen convence. El nuevo paragolpes, las llantas de 20 pulgadas, las pinzas en rojo, los llamativos asientos tipo bucket tapizados en cuero y alcántara (y la recurrente tapicería que simula la fibra de carbono, innecesaria).

Con el Kodiaq, Skoda dio un salto importante en cuanto a público objetivo. Hasta la fecha, el cliente era de una clase más bien media-baja que tenía en el precio su principal motivo de compra. Con el SUV de 7 plazas, esto cambió: solamente el primer año de comercialización, más de 60% de los Skoda Kodiaq vendidos en nuestro país contaban con el nivel de equipamiento más alto y un precio medio de unos 40.000 euros.

Un Skoda para un nuevo tipo de cliente, alguien que busca espacio, imagen, calidad y que no quiere pasar por el aro de las grandes marcas premium en las que buena parte del precio se va en el logo. Quizás de primeras sorprenda: 50.750 euros por un Skoda, un auténtico pastizal, pero a cambio tienes un SUV que estéticamente convence, que prestacionalmente cumple con nota y con un nivel de equipamiento realmente alto. Ahora ves a cualquier marca premium e intenta comprar algo semejante. Mejor, hazlo sentado.

Pese a que los responsables de prensa de la marca checa insisten en asociar la palabra Kodiaq y deportividad, no necesito muchos minutos para darme cuenta que de deportivo tiene poco. No es una sorpresa: quizás lo más llamativo a nivel dinámico sea el sistema de escape activo montado en este modelo. ¡Un diésel con un sonido llamativo y que incluso sí podría llegar a tener un toque deportivo!

Prueba Skoda Kodiaq RS: los diésel no están muertos

Y es que amigos, el Skoda Kodiaq RS solamente está disponible con un motor diésel de cuatro cilindros, 2.0 litros de cilindrada, doble turbo, 240 CV y 500 Nm de par. Quizás la última cifra sea la más sorprendente. De primeras puede sorprender que en los tiempos que corren un SUV con aspiraciones deportivas monte únicamente un motor diésel, especialmente tras ver a su primo lejano, el Cupra Ateca, pero no es una decisión equivocada.

Me explico: por mucho que insistan en la palabra deportividad, el Skoda Kodiaq RS de esta prueba no es un deportivo, en un SUV rápido, un tragamillas descomunal para cruzar España de punta a punta sin el más mínimo esfuerzo. Llevando a toda la familia, la suegra y el gato. Para esto, el plus de eficiencia de un diésel es muy interesante y, dado su peso, ese descomunal par de 500 Nm asegura una fuerza y una respuesta muy agradable en cualquier circunstancia.

El cliente del Skoda Kodiaq todavía es un cliente que busca un coche diésel y creo que esta decisión, aunque pueda parecer polémica, es acertada. Me siento y los asientos tipo bucket son tal y como los imaginaba: cómodos y bonitos a la vista. Agarran bien y creo que son muy interesantes en un coche así. Las inserciones que imitan la fibra de carbono no quedan mal y las costuras en color rojo, a juego con el color de las pinzas de freno, convencen.

Lo mejor es que mi unidad de pruebas va equipada hasta los topes: ya de serie el equipamiento es amplísimo. Arranco y lo primero que intento comprobar es la diferencia de sonido entre los diferentes modos del sistema de escape. Creo que es lo más curioso del coche, conseguir un sonido medianamente deportivo en un SUV diésel. El resultado no es tan espectacular como el de la antigua generación del Audi SQ5, pero la verdad es que al menos desde el interior no suena mal. Es más que aceptable.

Skoda Kodiaq RS: un tiramillas infatigable

Empiezo a rodar por autopista y es aquí donde el Skoda Kodiaq RS saca a relucir todo su potencial. El chasis activo DCC con la suspensión adaptativa funcionan de maravilla. En el modo Sport, la amortiguación es firme pero a su vez confortable, filtrando cualquier mínima irregularidad pero con una tensión y una firmeza muy agradable. Un tragamillas en toda regla, con unas prestaciones muy buenas, especialmente en lo que a recuperaciones se refiere. El motor siempre se siente lleno de fuerza. En cualquier marcha. A cualquier régimen de vueltas.

Salgo de la autopista y recorro una zona urbana, para seguir en una carretera secundaria. El Skoda Kodiaq RS acelera de cero a cien en 6,9 segundos, una cifra más que interesante, pero lejos de alguno de sus rivales, como por ejemplo el ya mencionado Cupra Ateca y su 0 a 100 en 5,2 segundos. Acelera con brío pero no te deja pegado al asiento, suficiente para el 99% de los potenciales compradores de este SUV.

En curvas, más de lo mismo: mejora respecto a un Skoda Kodiaq normal, pero las masas e inercias siguen presentes cuando llegan las curvas más cerradas. Es un coche perfecto para viajar y es eficaz a nivel dinámico, confortable y con un gran agrado de conducción. Sin duda, el Skoda Kodiaq más recomendable de la gama en cuanto a comportamiento se refiere.

Pero no es tan eficaz (ni divertido) como por ejemplo puede ser un Skoda Octavia RS 245. Sí, es un planteamiento diferente, pero en el caso del Octavia la sensación de deportividad es mayor que en el Kodiaq. Estoy llegando de nuevo a mi punto de partida con la sensación de que Skoda ha aprovechado las siglas RS para sacar de la manga un SUV de 7 plazas muy completo y equilibrado: buenas prestaciones, buen comportamiento dinámico, buen equipamiento y un precio interesante.

Pero no es un deportivo, claro. Creo que nadie puede esperar que este coche se comporte como tal y creo que Skoda hace bien en no intentar crear algo que no puede ser. Sin duda el Skoda Kodiaq RS de esta prueba es el tope de gama que este SUV necesitaba, una opción más potente en términos de imagen y con ciertos toques deportivos que lo mejoran sin estropear su espíritu: un coche para devorar kilómetros a lo bestia.

Fotos: Mikel Prieto / Skoda España

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