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    ¿Qué es el control de crucero?

    5 min. lectura

    Los controles del control de crucero suelen situarse en el volante o cerca del mismo

    El control de crucero, o cruise control en su traducción anglosajona, o tempomat en alemán, es una función que cada vez resulta más habitual en los coches de hoy en día. Su característica principal es la capacidad de mantener de forma autónoma una velocidad prefijada por el conductor de tal manera que éste no tenga que actuar sobre los pedales, siendo el propio coche el encargado de hacerlo.

    Aunque en los albores del automovilismo ya se desarrollaron los primeros mecanismos del control de crucero, no fue hasta finales de la década de 1950 cuando empezaron a usarse como tal, siendo el Chrysler Imperial de 1958 el primer modelo comercial en utilizarlo, aunque no se popularizó hasta años más tarde. A día de hoy este sistema está ampliamente extendido en el mercado, estando disponible en modelos de todos los segmentos.

    ¿Cómo funciona el control de crucero?

    Una vez en marcha el regulador de velocidad nos permite establecer y fijar una velocidad de crucero, siempre en un rango superior a los 30 kilómetros por hora. De esta manera el cerebro electrónico del coche se encargará de mantener dicha velocidad estable, acelerando o frenando según estime oportuno. En los modelos más modernos este sistema va asociado a un radar de proximidad que permite mantener no solo la velocidad sino la distancia con el coche que nos precede. A esta modalidad se la denomina control de crucero adaptativo, cuyas siglas en inglés son ACC (Adaptative Cruise Control).

    El programa se ajusta desde una serie de controles que suelen localizarse en el volante o en las proximidades del mismo. De esta manera el conductor no tiene la obligación de soltar las manos del volante. Una vez activado el sistema se puede alterar la velocidad, pausar o cancelar la asistencia.

    También podremos anular el control de crucero recuperando la operatividad de los pedales. En el caso de que el coche sea manual podemos hacerlo pisando el freno y/o el embrague. En el caso de disponer de cambio automático bastará con tocar el freno. Si en cualquier momento aceleramos el coche nos cederá el control de la velocidad, y una vez hayamos soltado el pedal volverá a recuperar por sí solo la velocidad de crucero prefijada.

    Ventajas y desventajas

    Una de las principales ventajas del control de crucero es la reducción de las distracciones y el aumento de la atención en la conducción ya que el conductor solo se tendrá que encargar de mantener la trazada y vigilar los peligros circundantes al coche. En caso de no ser un control de crucero adaptativo también tendrá que tener cuidado con la distancia con respecto al coche de delante.

    Los controles de crucero más modernos no solo mantienen la velocidad, también la distancia

    Además de esto, otra de las ventajas del regulador de velocidad es la comodidad que ofrece al conductor, ya que durante los viajes largos podrá descansar las piernas. En otro orden también ayuda a reducir las infracciones por exceso de velocidad, ya que en al establecer el límite dentro del rango legal nos aseguramos de no superar el límite y por tanto evitar una multa.

    En cuanto a los inconvenientes no hay muchos. El principal de ellos es el aumento del consumo de carburante. Dado que el control de crucero tiene la obligación de mantener la velocidad en muchas ocasiones actúa sobre los pedales en mayor medida que el conductor, realizando aceleraciones más bruscas y por lo tanto elevando el consumo. Cierto es que con el paso del tiempo y la mejora de los sistemas este problema se ha ido paliando de forma progresiva.