La Guardia Civil estalla contra sus nuevos coches patrulla: inútiles fuera del asfalto
La Guardia Civil y los agentes del SEPRONA han mostrado su total desesperación ante la evidente ineficacia de sus nuevos vehículos patrulla cuando tienen que abandonar la carretera. A través de unas imágenes difundidas por los propios agentes, se puede comprobar cómo los recién estrenados Ford Kuga sufren enormemente para superar obstáculos básicos del entorno rural, siendo incapaces de salir de un simple terraplén de tierra o cruzar una zanja. La gran polémica radica en una dudosa elección de la flota, que parece haber priorizado la imagen ecológica —al tratarse de versiones híbridas enchufables que lucen la ansiada etiqueta CERO de la DGT— por encima de la utilidad real y las exigentes necesidades operativas de la Benemérita.
Esta deficiente adquisición, que ha supuesto un desembolso cercano a los 4 millones de euros provenientes de los fondos Next Generation para dotar al cuerpo de 97 unidades, ha dejado a los agentes completamente vendidos ante terrenos complicados. El rotundo fracaso de estos SUV en situaciones off-road se debe a una combinación de factores insalvables: el excesivo peso añadido por el paquete de baterías, una altura libre al suelo insuficiente, la ausencia de neumáticos mixtos y el uso de versiones de tracción delantera (4x2). Una realidad muy alejada de la imparable robustez de los míticos todoterrenos que utilizaban antaño, demostrando que un turismo ligeramente elevado no está preparado para el trabajo duro.
