GP AustraliaEl experimento de Alonso, 21 vueltas y una salida de infarto: "Me siento superior a ellos otra vez"
Una salida estratosférica de Alonso, digna de otros tiempos, le situó en un top 10 que duró poco, al igual que su coche. Una carrera «casi imposible de acabar» en la que su Aston Martin apenas completó 100 kilómetros.

La concatenación de situaciones e informaciones profundamente negativas sobre el estado de un Aston Martin en un estatus completamente anti-competitivo para este inicio de temporada hizo que esa salida, la firmada por Fernando Alonso en el Gran Premio de Australia, devolviera por un breve e ínfimo instante la esperanza a su sufrida afición. Nadie se llevaba a engaño con lo que pasaría después, pero, durante dos vueltas, el asturiano ocupaba una posición de puntos que parecía totalmente irreal. Y, en cierto modo, lo era.
El doble abandono de Oscar Piastri y Nico Hülkenberg previo a la carrera ya había promocionado dos lugares al piloto español, que llevó a cabo una brillante arrancada para ganar cinco puestos y rodar en décimo lugar durante los primeros compases. Esto se fue desvaneciendo de forma paulatina e inexorable, ocupando la 15ª plaza por delante de los dos Cadillac y de su compañero Lance Stroll. Ahí fue, poco despúes de una lentísima parada bajo el Virtual Safety Car del abandono de Hadjar, cuando el Aston Martin empezó a toser.
Con apenas 13 vueltas completadas, el equipo instruyó a Alonso a detener su monoplaza para, supuestamente, dar por concluida la jornada. No obstante, el bicampeón reapareció 10 vueltas más tarde tras algunas modificaciones para intentar recabar datos de su glorificada sesión de libres. Esta segunda tentativa duró otras ocho vueltas, antes de tener que aparcar definitivamente este domingo para la infamia. En contraste, Lance Stroll, quien también estuvo en su garaje durante varias vueltas, logró ver la bandera a cuadros con 43 giros disputados, el doble que Alonso, contabilizando como 'no clasificado'.
«Intentando ayudar al equipo, dando las máximas vueltas posibles», contesto Alonso sobre su enfoque de la carrera. «En la vuelta 14 vieron un dato anómalo en la telemetría, tuvimos que parar e hicimos unos cuantos cambios al coche para resolverlo. Eso se solucionó, pero tuvimos otro problema unas vueltas después, y tuvimos que parar también por precaución. Más o menos lo esperado, sabíamos que iba a ser una carrera casi imposible de acabar, pero hemos dado bastantes vueltas entre Lance y yo, y ojalá podamos en China dar otro pasito más en esa dirección».
Alonso pudo experimentar en esta carrera con varios aspectos imposibles de corroborar hasta ahora por la nula fiabilidad del motor Honda del AMR26, a la que no perdió la oportunidad de disparar veladamente de nuevo. «Siempre sirve, porque es la primera vez que hacemos una vuelta de formación, la salida, la entrega de energía en la primera vuelta... En Bahréin nunca llegábamos a las siete de la tarde, que era cuando hacían las prácticas de salida. Era la primera vez, algunas cosas funcionaron y otras no. Era la primera vez que hacíamos 'pit stops'; no nos salieron bien, así que hay que mejorar ahí. Mientras no esté la unidad de potencia para terminar carreras, tenemos que mejorar como equipo en todas las pequeñas áreas que no hemos podido hacer durante el invierno».
Sobre la salida que despertó pasiones, la cuestión despertó el lado más competitivo y auto-reivindicativo de un Alonso que sigue rompiendo récords modernos de longevidad: «La vuelta 1 es más de instinto que de motor. Llevo 24 años sintiéndome superior, y en el 25 me siento superior a ellos otra vez. (...) La salida no fue complicada para nuestro coche. Los motores necesitan estos tiempos para girar el turbo, pero aparte de eso tampoco hubo mucha diferencia a lo que era el año pasado», comentaba.
Shanghai llega en cinco días, tiempo material insuficiente para solventar ninguno de los problemas de un equipo condenado a penar por este primer mes en tierras asiáticas... al menos, hasta el viaje a territorio nipón. «Para China no hay tiempo, por eso debíamos tener máxima precaución aquí, porque lo que tenemos es con lo que vamos a correr allí. Para Japón igual hay alguna mejora, ojalá, y más repuestos. Tienen que llegar más baterías, y ahí podemos ya forzar un poco el coche, sabiendo que podemos repararlo. Vamos a tener otro fin de semana con extrema cautela».
Fotos: Aston Martin F1 Team

