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    GP AustriaVídeo: Austria 2002, la victoria que nadie quiso celebrar

    El Gran Premio de Austria de 2002 será recordado para siempre en los libros de historia, aunque no por la gran carrera de Rubens Barrichello, sino por las órdenes de equipo que Jean Todt y Ross Brawn ejecutaron en beneficio de Michael Schumacher.

    Michael Schumacher iba sólidamente encaminado en dirección a su quinto título mundial pues, tras sólo cinco Grandes Premios, contaba con cuatro victorias. Pero Ferrari no quería dejar nada al azar, incluso aunque eso supusiera empañar un doblete brillantemente comandado, esta vez, por el segundo piloto del equipo: Rubens Barrichello.

    A pocas vueltas del final, el brasileño recibió una orden por radio de Jean Todt: "Rubens, let Michael pass for the championship" ("Rubens, deja pasar a Michael por el campeonato"). Hasta ese momento, Schumacher había sido incapaz de adelantar a un Rubens que estaba cuajando una de sus mejores carreras. Barrichello finalmente accedió, pero lo hizo ya en la recta de meta y con la bandera a cuadros en el horizonte, dando lugar a uno de los momentos más embarazosos y bochornosos de la historia de la Fórmula 1. Pitos, gestos despectivos y abucheos acompañaron a ambos en un podio en el que Schumacher colocó a Rubens en el escalón más alto. Un podio, en el que nadie tenía ganas de brindar.

    Aquella temporada, Michael Schumacher terminó ganando el título mundial con 67 puntos de ventaja sobre Rubens Barrichello. O, dicho de otro modo, casi siete carreras de margen sobre su compañero, ya que en aquella época la victoria te otorgaba diez puntos.