El dato que confirma que Aston Martin tiene el top 5 del Mundial de F1 a solo tres décimas (aunque con un matiz)
El Aston Martin AMR26B firma en Hungaroring un dato que cambia el curso de la temporada: el ritmo medio de carrera saca al equipo de Silverstone del vagón de cola y lo coloca, por primera vez en 2026, en plena zona media de la parrilla.

Hace apenas una semana, calculábamos cuántos segundos por vuelta necesitaba ganar Aston Martin con el AMR26B para dejar de ser un mero participante en la Fórmula 1. La respuesta que arrojaban los datos era muy concreta: alrededor de dos segundos por vuelta en condiciones de carrera.
El Gran Premio de Hungría era la primera ocasión real de comprobarlo, y el ritmo medio de carrera registrado en Hungaroring da una respuesta más esperanzadora de lo esperado. Por primera vez en 2026, Aston Martin ha dejado de rodar en solitario al fondo de la parrilla para superar a Haas, Williams y Cadillac e instalarse en la zona media de la parrilla, justo por detrás de Racing Bulls, Audi y Alpine.
En Hungaroring: tres grupos bien diferenciados
Antes de profundizar en los datos, es necesario precisar que estos tienen en cuenta el ritmo puro de carrera, no las circunstancias que propician el resultado final. Esto quiere decir que el ranking de ritmos no tiene por qué coincidir necesariamente con el de la carrera. De hecho, el equipo líder no logró obtener la victoria.
El gráfico de ritmo medio de carrera deja una parrilla dividida en cuatro bloques muy definidos. Arriba, el grupo de cabeza formado por Ferrari, McLaren, Red Bull y Mercedes se mueve en menos de medio segundo: apenas 53 milésimas separan al líder, Ferrari (1:24.711), de McLaren (1:24.764), mientras que Red Bull (+0,405s) y Mercedes (+0,436s) completan un cuarteto ya clásico en la Fórmula 1.
Por debajo, la zona media con un primer grupo —en el que ya se instala Aston Martin junto a Racing Bulls, Audi y Alpine— se comprime en apenas tres décimas por vuelta: desde los 1,874 segundos de Racing Bulls hasta los 2,172 de Aston Martin con respecto al equipo de referencia en este circuito: Ferrari.
Y, finalmente, la zona baja, formada por Haas, Williams y Cadillac, queda claramente descolgada del ritmo de ese grupo intermedio, con diferencias que ya superan el segundo y medio respecto al propio Aston Martin.
Los datos del grupo de cabeza lo dejan claro: en una temporada en la que Mercedes había ganado todas las carreras hasta ahora, en esta ocasión ha sido el cuarto equipo en ritmo. Por tanto, la lectura obligada es que cualquier detalle puede desnivelar la balanza en favor de unos u otros: tipo de circuito, asfalto, temperatura, compuestos de neumáticos…

El salto que veníamos esperando: de la cola a la zona media
Esto es también aplicable a la zona media, a la que ahora ya pertenece Aston Martin. Hasta ahora, la formación británica rodaba instalada en ese vagón de cola, adueñándose carrera tras carrera de la última plaza de la parrilla con Haas, Williams y Cadillac demasiado lejos. En Hungría, sin embargo, el AMR26B marca un ritmo medio de 1:26.883, es decir, 2,172 segundos por vuelta respecto a Ferrari, y se cuela justo detrás de Alpine (+2,063s), a solo 109 milésimas de distancia.
No es la zona de puntos —esa sigue perteneciendo al grupo de cabeza y a Racing Bulls o Audi—, pero sí es la primera vez en el año que el coche de Silverstone compite por posiciones reales en lugar de limitarse a gestionar la distancia con sus rivales de cola. El cambio de escenario se aprecia con solo mirar el gráfico: Aston Martin ha dejado de compararse con Haas, Williams y Cadillac para hacerlo con Racing Bulls, Audi y Alpine.
Y lo mejor de todo es que la diferencia no es lo suficientemente elevada (0,298 segundos con respecto al líder de este grupo, Racing Bulls) como para no pensar en empezar a luchar por los puntos una vez que llegue el nuevo motor Honda y las próximas actualizaciones aerodinámicas en septiembre.
La otra cara del progreso realizado por Aston Martin se mide en la distancia que le saca ahora a quienes hasta hace poco eran inalcanzables. Sobre Haas (1:27.595), la ventaja es de 0,712 segundos por vuelta; sobre Williams (1:27.762), de 0,879 segundos; y sobre Cadillac (1:28.946), nada menos que 2,063 segundos.
Son márgenes que, sostenidos a lo largo de una carrera completa, convierten a Aston Martin en un rival con el que ya no se puede contar en la pelea por la última plaza, algo que hasta Hungría era su escenario habitual fin de semana tras fin de semana.

La carrera lo confirma: Stroll, 13.º a solo 14,924 segundos de los puntos
El ritmo medio de carrera mostrado en el gráfico se tradujo en un resultado tangible. El primer Aston Martin en cruzar la meta fue el de Lance Stroll tras un error estratégico de Aston Martin con Fernando Alonso, que intentó aprovechar el Virtual Safety Car provocado por Oscar Piastri demasiado tarde, propiciando una parada extra sin beneficio para el asturiano.
El canadiense terminó 13.º, a 14,924 segundos del 10.º clasificado, Arvid Lindblad. Fernando Alonso, que además de lo anterior extendió el neumático blando hasta la vuelta 37 —el relevo más largo de toda la parrilla con ese compuesto—, fue 14.º a poco más de dos segundos de su compañero, por delante de los dos Haas, los dos Williams, los dos Cadillac y el Alpine de Franco Colapinto.
La diferencia con lo visto durante los 10 primeros grandes premios del año es abismal. Hasta ahora, la mejor referencia de Aston Martin frente a los puntos había sido Japón, donde Alonso cruzó la meta a 70 segundos de Esteban Ocon; en carreras como Canadá o Bélgica, esa distancia había llegado a superar los 180 segundos.
Que la brecha se reduzca ahora a apenas 15 segundos, con Stroll y Alonso peleando rueda a rueda con rivales reales, es la prueba de carrera que faltaba para confirmar lo que ya apuntaba la clasificación. El propio Alonso resumió la sensación nada más bajarse del coche: el nuevo monoplaza supone, en sus palabras, «un buen paso adelante».
Queda por ver si esta mejora se sostiene en circuitos con características distintas a las de Hungaroring, y el propio equipo mira ya hacia Zandvoort, donde Honda estrenará una nueva unidad de potencia tras el parón de verano.
Pero el mensaje de Hungría es claro: la brecha de dos segundos que solicitábamos hace una semana ya no es una aspiración, es prácticamente un hecho consumado sobre el asfalto, y la zona media compacta de la Fórmula 1 2026 tiene, a partir de ahora, un rival más con el que contar.
Ahora queda ver hasta qué punto, con la llegada de circuitos más convencionales y dependientes de la potencia del motor, este progreso se desvanece. Pero una cosa es cierta: Aston Martin ha hecho su parte y ahora la pelota está en el tejado de Honda.
Fuente: Formula-timer.com
