«El conflicto real acaba de comenzar»: Volkswagen afronta un problema de 16.000 millones y otro frente con la extrema derecha alemana
Tras el revuelo del plan de recortes que afecta al futuro de cuatro de sus plantas en su país de origen, además de lo relacionado con el devenir de la marca SEAT, el gigante germano afronta otro problema algo diferente.

La reestructuración que necesita como agua de mayo el grupo Volkswagen para redirigir su futuro y volver a cifras de márgenes de beneficio y de carácter operativo va a ser difícil y va a costar. En concreto, va a costar unos 16.000 millones de euros, según una fuente familiar con el asunto ha afirmado en horas recientes a Reuters - además de asomar otro problema más, esta vez de carácter político.
Este plan de reestructuración implica cesar la actividad de producción en cuatro plantas de Alemania: las de Emden, Zwickau (donde se fabrica el CUPRA Born en estos momentos), Hanover y Neckarsulm, una de las principales fábricas para Audi ya que de aquí salen algunos de sus modelos de más alta gama. Además, se prevé una reducción de unos 50.000 puestos de trabajo a nivel global - cifras que, en mitad de procesos de negociaciones, siempre hay que coger con pinzas.

La reestructuración de Volkswagen costará 16.000 millones de euros
Estas cuatro fábricas no tienen modelos previstos más allá de 2031-2034, cuando finalice la vida comercial de todos los modelos que están saliendo de sus líneas de producción en estos momentos. Se espera que otras plantas del grupo, ya sean las de República Checa, Polonia, Eslovaquia o las de España, Martorell o Landaben, se vean beneficiadas o sean una parte importante de la reestructuración del grupo puesto que sus costes de producción son notablemente menores que en la industria alemana.
Una cuestión es ver lo que pasará con estas cuatro plantas más allá de esa fecha. Es de esperar que, sin modelos que fabricar, el grupo Volkswagen les de otro propósito, ya sea como producción de recambios u otra actividad - aunque sí que ha estado sobre la mesa la idea de traer modelos del mercado chino para fabricarlos en Alemania y crear actividad. Otras marcas se han ido yendo también al terreno de los robots humanoides, caso de Tesla que eliminó los Model S y Model X para fabricar los robots Optimus en esa misma línea de producción.
Gran parte serán costes relacionados con recorte de personal
Tanto en el caso de Emden como de Zwickau el fin de la producción le costaría al grupo unos 1.000 millones para cada una. En el caso de Hanover y el de Neckarsulm, estaría más cerca de unos 2.000 millones cada una, lo cual suman unos 6.000 millones de coste para el eventual fin de la actividad de estas plantas.

Los otros 10.000 millones estarían relacionados con los costes implicados de recortar hasta 60.000 puestos de empleo. Esto no sería sólo en Alemania, sino repartidos por sus diferentes fábricas y puestos a nivel mundial, en una necesidad de redimensionarse para una producción que ya no se ajusta a la realidad del mercado - especialmente en Europa dado que los números siguen sin alcanzar los que había antes del covid-19.
A esto se suma la política el año anterior a las elecciones en Alemania
El problema político afecta directamente a su accionariado, dado que desde 1960 una quinta parte está en manos del estado de Baja Sajonia - esto implica que el presidente de la región, Olaf Lies, es miembro del Consejo de Supervisión. Lies, del Partido Socialdemócrata (SPD), dejó de oponerse al plan de reestructuración, lo cual ha atraído los ataques de la extrema derecha en Alemania, el Alternativa para Alemania (AfD) que está ganando votos en todas partes del país y precisamente Baja Sajonia está entre los terrenos que aún no han conquistado.
Lo que ha afirmado en días recientes su máximo representante, Ansgar Schleddle, el plan de recorte de puestos empleo por parte del grupo Volkswagen al que Lies ahora no se opone (dado que un bloqueo podría dar a una situación de incertidumbre más peligrosa) es «una catástrofe para decenas de miles de familias. Él no ha sido capaz de arreglar el problema», ha afirmado.

De estas cuatro fábricas, se espera que dos cierren definitivamente
Según el analista del sector del motor Stefan Bratzel, la expectativa es que al menos dos de esas cuatro plantas acaben cerrando de manera definitiva - dos de ellas, Emden y Zwickau, sólo fabrican coches eléctricos y no tienen modelos previstos más allá de 2031. Este clima político no va a hacer más que intensificarse de cara a los próximos meses teniendo en cuenta que habrá elecciones generales en Alemania para el próximo año.
«Aquí hay muchos conflictos que chocan, esto está perfectamente claro. Los conflictos de verdad no han hecho más que comenzar», declaró Bratzel. Con respecto a AfD, también realizó un comentario: «Están algo atascados en el pasado y parecen creer que los puestos de empleo los podrían salvar los motores de combustión y la manera en la que funcionaba antiguamente el mundo de la industria automotriz».
Fuente: Reuters
