Gran Premio de España F1 2026: Antonelli, monumental hacia el título

Y llegó el fin de semana más esperado del calendario por la llegada del nuevo circuito urbano de Madrid, llamado Madring, y ubicado entre el recinto ferial de IFEMA y el barrio de Valdebebas. Sus 5,4 kilómetros serán el hogar del Gran Premio de España por diez años.

Gran Premio de España F1 2026: Antonelli, monumental hacia el título
Andrea Kimi Antonelli celebra su victoria en Madrid - David Moreno / Motor.es

Publicado: 14/09/2026 09:30

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Como todo estreno, hubo problemas, especialmente con la visibilidad de algunas gradas, ubicadas muy bajas, o con poco rango de circuito observable. O el inexplicable retraso en reparar unas barreras TecPro que obligaron a parar unos libres. Pero esos defectos son lógicos. En el lado de los vips, prensa, equipos y paddock, la organización fue prácticamente perfecta. Y eso es algo que habrá encantado a Liberty Media y la F1, al tener en Europa un evento al nivel de Miami o Las Vegas donde poder alojar a miles de personas de alto nivel.

Pero ese lado no es el que interesa en estas líneas, sino el circuito y las carreras que este pudiera dar. Como era previsible, el trazado es exigente para el piloto, con muchas curvas ciegas, pocas escapatorias y una trazada única. Adelantar en Madring es imposible sin el error o problema del coche predecesor, o un rendimiento inferior por algún motivo, como demostraron dos categorías tradicionalmente muy movidas como la Fórmula 3 y Fórmula 2 –excepto la del domingo, en la que la estrategia, la falta de calentadores y la caída de rendimiento de neumáticos permitieron algunas maniobras delicadas de adelantamiento-.

El circuito madrileño ofrece exiguas opciones de adelantamiento.

El circuito tiene zonas interesantes: la subida de las Cárcavas, que remata en una bonita curva ciega –la 7–, todo muy estrecho –incluida la melé del sábado en la Fórmula 3, coches volando incluso-. Por supuesto, la peraltada de la Monumental, exigente para los neumáticos, pero no tanto para los pilotos como se preveía, pues es fácil a fondo. O las enlazadas de Valdebebas, curvas 14, 15 -una larga y rápida de izquierdas con el muro muy cerca a la salida-, y 16. Realmente, tres zonas bonitas.

Pero, ¿y el resto? El circuito solo tenía dos zonas de ‘straight mode’: la corta recta de meta y la que iba de la curva 3 a la 5. Este era el mejor punto de adelantamiento, pero es una frenada en apoyo que recordaba –a la inversa– a la zona de las curvas 10 a 13 del circuito de Sochi, en Rusia. Además, se remataba con una chicane muy agresiva, al estilo de la antigua ‘Singapur Sling’ del circuito de Marina Bay, que fue modificada años después. Esa configuración provocó que casi todas las maniobras quedasen frustradas y con pilotos yendo por el exterior de la pista.

Con frenadas siempre en apoyo y sin apenas rectas, se ha creado un circuito que ofrece carreras al estilo de Mónaco, pero de alta velocidad: clasificación clave y primar la posición en pista durante la carrera. Aunque sin un escenario atractivo como el monegasco. Insistimos, el evento en Madrid es fantástico, pero al entorno le falta atractivo. No importa: la F1 quiere recintos grandes para fiestas, y de eso hubo mucho y bien, con comida, bebida, música. La pista es esa cinta de asfalto para bajar en parrilla a hacerse fotos.

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Otras partes de Madring recuerdan a Jeddah o al propio Miami. Muchas curvas rápidas y ciegas, pero sin resolución en una frenada fuerte que permitiese atacar al piloto de delante. Habría que replantearse el trazado, pero va a ser difícil rediseñar el circuito. Sí que urge mejorar los viales para que se puedan evacuar coches accidentados con mayor celeridad y sin necesidad de grúas en pista.

Salida de la carrera, con Antonelli, Norris y Hamilton pugnando por la primera posición.

La carrera

La clasificación era, como decíamos, clave. Ahí brilló Lando Norris por apenas 11 milésimas sobre Kimi Antonelli. Pero todas las carreras del fin de semana demostraron que la zona de la pole era peor que la del segundo lugar. Y efectivamente, el de Mercedes salió mucho mejor, y sólo la maniobra defensiva del McLaren evitó el adelantamiento, obligando a Antonelli a irse por fuera. Y por detrás se desató un ligero caos, con Verstappen también saliéndose de la pista.

Los primeros metros fueron vibrantes, con muchas escaramuzas, pero que obligaban a quien lo intentaba a irse fuera de pista, y no pasar. El ejemplo fue Max Verstappen, que se saltó también la chicane de las curvas 5 y 6, lo que le obligó a tener que devolver la posición hasta Lewis Hamilton, cayendo al cuarto lugar, cuando aspiraba al segundo.

La carrera estaba de cara para Lando Norris, que de hecho abrió el hueco suficiente para evitar que Antonelli tuviera el ‘overtake mode’. En un circuito en el que el gasto de energía no es crítico, no había efectos yoyo ni parecidos, así que se presentaba como una carrera normal en una pista en la que prima la posición en pista.

Y mientras Hamilton se retiraba con problemas de frenos, Lance Stroll lo hacía saliéndose de pista. Y eso rompía la carrera con la aparición del coche de seguridad virtual. Lando Norris no entró, pero Antonelli, Verstappen y Russell sí, poniendo duros los dos primeros y medios el último. La estrategia se le rompía a McLaren, lo único que podía quitarle la victoria. Pero lo estropearon más cuando llamaron a Norris segundos después de reanudarse la carrera, tener una parada de 7 segundos, y devolverle muy atrás.

La afición española no tenía tampoco alegrías, porque Fernando Alonso y Carlos Sainz se tocaban en pista, lo que motivaba una sanción para el piloto local –es decir, de Madrid-. El de Williams también había empezado la carrera chocando en la salida, quizás fruto de las ganas de lucirse, pero consciente de no tener el material para ello.

Así que la carrera se estabilizó con Leclerc líder, pero teniendo que detenerse en boxes. Antonelli llegó, y en otro circuito le hubiera pasado fácil. Aquí ni podía, ni se quería arriesgar. Sólo esperó a que en la vuelta 49, a nueve del final, parase el de Ferrari. Tomó el liderato, con Verstappen y Norris cerca, pero se alejó.

Y aunque Max y Lando rodaban juntos, era como en Mónaco: las carreras suelen terminar apretadas, pero se sabe que, si no hay un error, acabará todo en el mismo orden. Y así terminó. Con Kimi Antonelli logrando su octava victoria del año. Puede que hubiera ganado incluso sin lo sufrido por Norris, porque tenía ritmo de pole y de carrera. Habría sido una sombra difícil de gestionar para Lando. Pero eso ya da igual.

Madrid cierra su primera carrera con un sabor agridulce. Para los invitados es dulcísimo, un evento magnífico al que querrán volver porque han vivido una experiencia fabulosa y bien organizada. Los simples aficionados, más bien agrio, con una carrera tristemente plana en un año que se recordará por algunas carreras locas. En todo caso, el Madring es la sede de nuestro Gran Premio, y ha venido para quedarse.

Fotos: David Moreno / Motor.es

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