Gran Premio de Singapur F1 2026: Max Verstappen arrasa con todo

Sólo hubo que bajar poco más de trescientos kilómetros para llegar a la ciudad Estado de Singapur, que curiosamente se independizó de Malasia en 1965. El Gran Premio nocturno original iba a tener este año la novedad del formato sprint.

Gran Premio de Singapur F1 2026: Max Verstappen arrasa con todo
Max Verstappen celebra su victoria en Saingapur

Publicado: 12/10/2026 09:35

7 min. lectura

No es que Singapur tenga grandes secretos para pilotos e ingenieros, de modo que tener sólo una sesión de entrenamientos no era fundamental. En este circuito genuinamente urbano, cuenta arriesgarse y rozar los muros.

Sprint

Y eso es lo que hizo Max Verstappen para lograr la pole para la carrera sprint. Eso sí, no sin que la FIA volviese a provocar el bochorno por un fallo en el ‘modo adelantamiento’ que afectó a varios pilotos. ¿Por qué no se hizo nada? Hubo pilotos favorecidos y perjudicados. O lo que es lo mismo: hubo una sesión que debería haber sido anulada.

Pero todo siguió adelante. Así que el sábado, por primera vez, se iba a correr con luz natural en Singapur. Aunque la lluvia decidió ser protagonista como en Malasia, y se retrasó algo más de media hora la salida. Nos repetimos: es lamentable que ya no se pueda correr con lluvia.

Cuando arrancó la carrera, Russell salió muy bien y se colocó primero, mientras que Hamilton, desde el sexto lugar, se ponía tercero. El inicio de carrera fue emocionante, gracias a la lluvia. Lance Stroll decidió que en su interior no estaba Sergio Pérez adelantándole y ambos se tocaron, mientras Russell se escapaba ligeramente.

George Russell comanda el grupo antes de sufrir un accidente.

Pero el británico, con una sanción de 40 posiciones para el Gran Premio por cambio de componentes tras su abandono en Baréin-Malasia, cometió el error de bulto de tocar la línea blanca a la salida de la rápida última curva. Derrape, descontrol, choque contra el muro de boxes y peligroso rebote cruzando la pista. Otro abandono. Y coche de seguridad.

Y ahí acabó la emoción de la sprint, pues al relanzarse, con la pista secándose, resurgió el gran problema del circuito de Marina Bay: imposible adelantar, y menos sin tener a disposición los artilugios para ello.

Lando Norris lo intentó al final de carrera contra su compañero Oscar Piastri, lanzándose a un hueco que existía, pero de forma imprecisa. Pecado capital: tocar a tu compañero, enviarlo al muro y que abandone, y Norris perder muchas posiciones para sumar un único punto. Sus explicaciones a la prensa después, que rememoraron a “hueco que existe” de Senna, fueron nostálgicas pero poco convincentes.

Así que Max Verstappen tuvo al fin el sabor de ganar en Singapur, cosa que no había hecho hasta entonces, acompañado por Lewis Hamilton y un Charles Leclerc que resistió, con los neumáticos delanteros agotados, a un Kimi Antonelli que, saliendo séptimo, obtuvo unos maravillosos e inesperados 5 puntos.

El Gran Premio

Tras los numerosos abandonos en la sprint, enseguida llegó la clasificación para el Gran Premio. Y si alguien pensaba que el viernes fue casualidad, Max Verstappen se encargó de demostrar que no era así, certificando su pole número 50.

Lo hizo luchando contra los dos Ferrari, con Leclerc a media décima y Hamilton a poco más de una. La Scuderia siempre ha ido tradicionalmente bien en Singapur, así que serían rivales muy serios para la carrera, con opción de pinza en la salida.

Kimi Antonelli sigue aprovechando al máximo sus oportunidades.

Claro que, tras ellos, estaba Kimi Antonelli, que teniendo a su compañero penúltimo, podía tomarse las cosas con calma. Y, ¿tendrían esa calma los McLaren copando la tercera línea? La salida se presentaba como el momento clave del Gran Premio.

Y al apagarse los semáforos el domingo, Max salió bien, pero Leclerc mejor. Sin embargo, mientras Max hubiera lanzado el coche con valentía, Charles, que tenía el interior, se apocó, tuvo miedo y sintió el peso de la responsabilidad y no se lanzó.

Y Max Verstappen simplemente se dedicó a dominar la carrera. Al principio, con el Ferrari cerca. Luego, cuando llegaba el momento de la parada, abrió hueco como se abren las flores en primavera: de forma natural e inevitable.

Y, obviamente, Singapur fue Singapur. Sólo George Russell trepaba por la clasificación debido al diferencial de rendimiento de su Mercedes. Sólo ciertos incidentes y coches de seguridad virtuales agitaron la carrera.

En ese vaivén, Ferrari optó por no parar a Hamilton. Error, sí, pero también es cierto que con una sola parada –e incluso sin ella– los neumáticos hubieran aguantado. Pero si los demás paraban, era obvio que iban a arrasarlo.

Y pasaron Antonelli, y Norris y Piastri. Y Hamilton pareció un pelele cuando estaba haciendo una carrera digna de podio. Cosas de las carreras y las estrategias. Unas veces a favor, otras en contra.

En un circuito en el que adelantar es muy difícil pese a sus largas rectas y anchura en ciertos puntos, nadie critica el trazado de Singapur. Que, siendo de 2008, debería –o podría– ser más beneficioso para el espectáculo. Pero tenemos un Mónaco oriental al que nadie le pide, como al europeo, que cambie después de cada carrera.

Con esas circunstancias, Max Verstappen controló, dominó, fue perfecto todo el fin de semana, y sólo Charles Leclerc –vuelta rápida de carrera– le privó de su séptimo Grand Chelem. Mientras tanto, Kimi Antonelli se subió al podio de nuevo, silenciosamente, camino firme a refrendar su título mundial.

Pero el protagonista era Max. En el lugar que le faltaba por conquistar, no hizo eso. Como Atila, arrasó todo el fin de semana y dejó a los demás las sobras de su éxito. Llega tarde al mundial, pero es el aviso a quien quiera leerlo. Max no se ha ido, ni apagado ni rendido. Max sigue siendo el mejor de esta F1. Cuidado con 2027.

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