«Luchas al máximo y, sencillamente, te aplastan»: Lance Stroll y su relación de amor-odio con las carreras

El piloto de Aston Martin, Lance Stroll, se ha sincerado sobre sus comienzos en el karting europeo y los muchos momentos difíciles que tuvo que pasar en él. El canadiense también apunta que nunca pensó en llegar a la Fórmula 1 hasta su paso a los monoplazas.

«Luchas al máximo y, sencillamente, te aplastan»: Lance Stroll y su relación de amor-odio con las carreras
Lance Stroll, piloto de Aston Martin

Publicado: 07/08/2026 10:30

5 min. lectura

Lance Stroll tiene un palmarés notable en el automovilismo, ya que fue campeón de la Formula Winter Series, la Formula 4 italiana y las Formula 3 Euroseries antes de dar el salto a la Fórmula 1. Pero antes de todo ello, tuvo que pasar por un periodo muy complicado en el karting europeo.

De todo ello ha hablado Lance Stroll en una entrevista concedida a Pedro de la Rosa para el canal oficial de Aston Martin en YouTube. En ella, el canadiense admite que el automovilismo no siempre le proporcionó la satisfacción que esperaba.

El duro paso de América a Europa

En sus comienzos, Lance Stroll fue un piloto exitoso en el continente americano, ganando carreras en Estados Unidos y Canadá y haciéndose con un nombre en el mundillo. Por eso, el siguiente paso era obligado: viajar a Europa para medirse a nivel internacional con los mejores pilotos del mundo.

Ahí es donde las cosas comenzaron a complicarse, no solo por la diferente cultura y el hecho de mudarse lejos de casa para un joven chico de 12 años, sino por la extrema competitividad que encontró.

«Cuando me mudé a Europa, recuerdo lo competitivo que era. Todas esas familias estaban arriesgando su vida para llegar a la Fórmula 1, era extremadamente competitivo», rememora Lance Stroll.

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«Hubo días en los que no me gustaba tanto correr, esa es la verdad», admite a continuación. «Cuando competía en Canadá o Estados Unidos, ganábamos mucho; hubo años en los que me encantaba competir. Cuando llegué a Europa, empecé a vivir más adversidad, muchos más desafíos; no ganaba de inmediato y me llevó tiempo ganar mi primera carrera».

«Llevó un tiempo acostumbrarse. Al principio terminaba 10.º, 15.º... era muy difícil. Con trabajo y progresión empezamos a acabar entre los cinco primeros y a ganar algunas carreras, perseverando para mejorar y trabajar más duro», explica.

Lance Stroll, a bordo del Aston Martin AMR26 en Hungaroring

Una guerra sobre ruedas

Más allá de los resultados, Lance Stroll recuerda que en aquella época maduró rápidamente y adquirió la obsesión que todo piloto de élite necesita para superarse a sí mismo y a los demás.

«Recuerdo noches en las que estaba destrozado. Luchas, empujas al máximo y, sencillamente, te aplastan porque todos esos chicos son rapidísimos», apunta el ahora piloto de Aston Martin en la Fórmula 1.

«Me enseñó a madurar rápido. Pasas mucho tiempo solo, no vas al colegio, viajas, pasas mucho tiempo con tu entrenador y concentrado en ir más rápido cada fin de semana. Cuando te ponías el casco era una guerra: no importa quién eres, de dónde vienes o cómo te criaste, cierras la visera y cada uno lucha por sí mismo», reflexiona.

«Te ibas a dormir pensando en la curva en la que necesitas mejorar. Vives obsesionado con eso. Desde los 12 o 13 vives constantemente pensando en cómo ser más rápido y mejor cada fin de semana», reitera.

Sin embargo, Lance Stroll afirma que su entorno nunca le presionó para llegar a la Fórmula 1 y que dicha meta se convirtió en real solo cuando dio el salto a los monoplazas.

«Mi familia y mi equipo siempre me animaron a disfrutar y divertirme en mis primeros años, porque todo puede volverse muy serio y abrumador a una edad temprana. Así que, en cierto modo, me animaron a no pensar demasiado en el futuro, sino en vivir el presente. Cuando llegamos a la Fórmula 4 y la Fórmula 3 fue cuando la Fórmula 1 empezó a volverse más realista», concluye Lance Stroll.

En la Fórmula 1, el canadiense suma ya 200 grandes premios, una pole y tres podios, pero sigue teniendo que hacer frente a la creencia de que no merece su sitio y solamente lo mantiene por ser el hijo de Lawrence Stroll, propietario del equipo Aston Martin.

Fuente: YouTube Aston Martin F1

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