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    Ross Brawn explica qué hizo que la cancelación del GP de Australia se retrasara

    Ross Brawn, director deportivo de la Fórmula 1.

    Tras la confirmación del primer positivo por coronavirus en el paddock, la decisión final se retrasó 12 horas.

    El director deportivo de la Fórmula 1 ha explicado las consecuencias financieras de una decisión como la tomada en Australia.

    Se tardó mucho tiempo, pero finalmente el Gran Premio de Australia fue cancelado a pocos minutos de encenderse el semáforo verde en el pitlane del circuito de Albert Park. Las críticas vertidas hacia la FIA y Liberty Media han sido numerosas y enérgicas, pues tanto prensa como equipos pasaron la madrugada australiana en vela sin saber qué ocurriría, mientras los aficionados se desplazaban al circuito sin saber si podrían entrar en el mismo o presenciar la acción en pista.

    Todo se precipitó tras confirmarse el primer caso de coronavirus del paddock en un empleado de McLaren, equipo que inmediatamente comunicó que se retiraba del Gran Premio. A raíz de ello se sucedieron las reuniones y negociaciones, con los equipos divididos y la FIA autorizada a cancelar sólo si había menos de 12 coches en pista.

    «La Fórmula 1 tiene que funcionar, tenemos que hacer que funcione»

    Así pues, la pelota estaba en el tejado de Liberty Media, que gestiona la Fórmula 1. En el otro bando, los promotores del evento y las autoridades sanitarias. Quien tomara la decisión decidiría el impacto financiero y quién se llevaría la peor parte. Es por ello que la decisión final se demoró 12 interminables horas que enervaron a las partes implicadas de manera indirecta: empleados de los equipos, prensa y aficionados.

    Ross Brawn, director deportivo de la Fórmula 1, ha defendido la gestión del problema por parte de Liberty Media, recordando que el impacto económico de la cancelación del Gran Premio no puede despreciarse. «Tenemos un gran impacto en la economía y esto también influye en nuestra economía. La Fórmula 1 tiene que funcionar, tenemos que hacer que funcione».

    Por ello, Liberty Media intentó por todos los medios mantener el evento, pero la situación acabó empeorando más de lo que se esperaban. «Analizamos toda la situación y cuando decidimos seguir adelante, las cosas eran un poco diferentes a cómo se ven ahora. Probablemente lo que sorprendió a todos es la rápida expansión de este problema. La escalada de casos, ciertamente en países como Italia, donde se ha vuelto casi vertical, creo que nadie podría haber esperado o predicho eso», afirma Brawn.

    Para ilustrar la evolución de la situación, el ingeniero británico hace referencia a la visión de Ferrari, que ha visto en primera persona cómo Italia ha llegado rápidamente a una situación de emergencia. «Hablé con Mattia Binotto (director de Scuderia Ferrari) muchas veces durante las últimas semanas y su estado de ánimo cambió por lo que estaba viendo en Italia. Éramos optimistas sobre que podríamos superarlo, que podríamos iniciar la Fórmula 1, traer un poco de alivio en tiempos difíciles. Una vez que tuvimos el caso positivo aquí (un miembro de McLaren), y una vez que un equipo no pudo competir por eso, claramente tuvimos un problema que debíamos que abordar», reconoce.

    La indignación de la prensa y aficionados durante la madrugada australiana fue monumental, pero Brawn defiende que la gestión de la crisis no era ni mucho menos sencilla. «Dormí una hora el miércoles por la noche. Simplemente teníamos muchos problemas que resolver. Tuvimos que reunir a los equipos nuevamente, celebrar una reunión. Todo lleva tiempo. No puedes simplemente tomar una decisión, hay muchos factores a tener en cuenta. Fue un período bastante estresante y creo que, teniendo en cuenta que lidiamos con todo en 12 horas, en algo muy importante, fue bueno», asegura el director deportivo de la categoría.

    Finalmente, Brawn recuerda que una parte considerable del presupuesto de los equipos proviene de los ingresos de la Fórmula 1, que a su vez están principalmente sostenidos por el canon que los promotores pagan para poder organizar un Gran Premio. «Los equipos sobreviven con sus fondos de las carreras, esto tendrá un impacto en los presupuestos para el futuro y en nuestra economía como empresa. Cada carrera que pierdes, tiene un impacto. Hay una buena resistencia en la Fórmula 1 y tenemos planes para reconstruir la temporada, tratando de acomodar muchas carreras perdidas. La gente tiene que mostrar cierta tolerancia ahora en términos de cómo reestructuramos la temporada para el resto del año», concluyó Ross Brawn.

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