La 'trampa' que ahoga a Williams: Vowles explica por qué la norma que debía salvarlos les impide crecer

Williams lleva tres temporadas intentando ascender en la parrilla, pero se ve lastrado por la necesidad de renovar todas y cada una de las áreas del equipo mientras intenta competir con un monoplaza lo más avanzado posible. Así explica James Vowles la paradoja del límite presupuestario.

La 'trampa' que ahoga a Williams: Vowles explica por qué la norma que debía salvarlos les impide crecer
James Vowles, director de Williams Racing

Publicado: 02/10/2026 17:00

14 min. lectura

Cuando un equipo de Fórmula 1 que lleva años en la segunda mitad de la parrilla habla de convertirse en uno de los punteros, a menudo menosprecia la complejidad de semejante objetivo. Y es que la distancia que separa a los dos, tres o cuatro equipos que dominan la competición —dependiendo de la época— es mucho mayor que la que divide al resto de aspirantes.

En este siglo hemos tenido numerosos casos. Desde grandes corporaciones como BMW, Toyota o Renault hasta equipos independientes pero poderosos como Aston Martin o el último baluarte de la F1 de antaño dominada por equipos privados: Williams.

Este último caso es el que ha llevado a su director, James Vowles, a lanzar un alegato a favor de la reforma del límite presupuestario instaurado en 2020. Un mensaje que, en cierto modo, también supone una petición de auxilio.

La trampa del límite presupuestario y la brecha en la F1

El punto de vista de James Vowles, aunque interesado por estar directamente involucrado, es siempre interesante por el hecho de que el ingeniero británico haya vivido las dos caras de la moneda: la del éxito y los recursos prácticamente ilimitados con Mercedes y la de las penurias de todo tipo con Williams.

Y, al ser preguntado por las dificultades que el equipo que ahora dirige está teniendo para consolidarse en la zona media como paso previo a su aspiración de volver a la cabeza, Vowles ha realizado una radiografía completa del actual sistema de control de gasto en la Fórmula 1.

El británico comienza recordando que, «cuando creamos el límite presupuestario —esto fue durante el COVID—, había tres objetivos clave que queríamos lograr». El primero, señala Vowles, era lograr «sostenibilidad financiera a largo plazo, y creo que ese objetivo no solo lo hemos alcanzado, sino que lo hemos superado. Este negocio ahora cuenta con una buena inversión que nos permite continuar, y son verdaderas empresas. Antes de 2021 no eran empresas en absoluto».

Lamentablemente, Vowles no emite un veredicto tan positivo en lo relativo a los objetivos deportivos que perseguía el límite presupuestario. «Eran la equidad deportiva y la compresión de la parrilla, es decir, menor diferencia de rendimiento entre los equipos. Esos eran los tres objetivos del límite presupuestario, y los otros dos han fallado», afirma.

La Fórmula 1 se ha convertido en un negocio rentable para los equipos, pero a costa de limitar la progresión de los equipos más rezagados a nivel estructural.

Menos equipos en el podio y menos puntos para los pequeños

Para apoyar su tesis, James Vowles recurre a las estadísticas. Y es que, aunque en la actualidad hasta cuatro equipos pueden ganar carreras por méritos propios, el resto de la parrilla tiene muchas menos oportunidades que antaño.

«Si tomo los últimos 15 años del deporte, los cinco que llevamos ahora bajo el límite presupuestario muestran que los cuatro primeros equipos suman el 83 % de los puntos. Antes de eso era en torno al 70 %, para ser claros», comienza diciendo. «En otras palabras, hemos empeorado la situación: los cuatro primeros son los cuatro primeros y todos los demás estamos luchando por, aproximadamente, el 17 % de los puntos».

«La cantidad de podios solía ser del 10 % del tiempo para el resto, y ahora es del 5 %. Podría darte un montón de estadísticas, pero el límite presupuestario lo ha empeorado, no mejorado», agrega James Vowles.

Mejorar la empresa o desarrollar el coche; no se puede todo

La explicación de James Vowles daba comienzo con la consecuencia del sistema actual de control de gasto. Pero, ¿qué propicia esa situación? Es en este momento en el que el británico profundiza, poniendo a su propio equipo como ejemplo claro y directo.

«Probablemente mi caso sea único porque —y no es un cumplido— pasé del mejor equipo al peor equipo. Creo que eso está bastante claro. Lo que no había apreciado ni comprendido al dar ese salto es lo poco que existe abajo», admite, revelando lo sorprendido que quedó por el estado real de un equipo de cola como Williams.

«Bajo el límite presupuestario, no estoy gastando dinero en el coche. Estoy gastando millones, decenas de millones en realidad, solo en sistemas básicos para saber dónde está una pieza dentro de la fábrica», continúa.

El planteamiento de Vowles es claro: Williams no puede mejorar el equipo y desarrollar el coche al máximo, ya que el límite financiero no se lo permite. Por tanto, debe renunciar a varias de esas cosas para poder cumplir con la normativa. El resultado es que los equipos con menos recursos se ven atrapados por la normativa inicialmente pensada para permitirles crecer.

«Ese dinero [el destinado a mejorar los sistemas básicos] no va al coche, no va a un alerón delantero, no va a una actualización. Va a sistemas que necesito simplemente para hacer lo más básico», reitera James Vowles.

«Por lo tanto, estamos atrapados en la trampa del límite de gasto, porque si hago algo a corto plazo, me frenaré a mí mismo en el futuro, y no puedo hacer eso. Tenemos un campeonato de dos velocidades. No lo digo yo; es lo que hay sobre la mesa ahora mismo en términos de puntuación», sentencia.

James Vowles se debate entre invertir en mejorar el equipo y sus cimientos o invertir en desarrollar el monoplaza.

La Fórmula 1 debe cambiar el sistema

Una vez planteado el problema, James Vowles tiene claro que es necesario que la Fórmula 1 y la FIA aborden la situación para buscar un modo de mejorar el sistema actual.

James Vowles considera que todas las partes involucradas deben unirse «como negocio: esto no es lo correcto en términos de lo que queremos para el futuro. Queremos que, si hacemos un buen trabajo, tengamos la capacidad de pelear por ello».

«Incluso el año pasado, que fue un gran año, la diferencia de puntos entre nosotros y el cuarto puesto [Ferrari] fue de 238 puntos. No es una cifra pequeña. Es un abismo absoluto, y estuvimos en el podio tres veces», ejemplifica, recordando la mejor temporada de Williams en muchos años.

«El límite de gasto, y no lo aprecié hasta que llegué a Williams, realmente te penaliza en lo que estás haciendo», insiste Vowles a continuación. Pero reitera que «la solución no es eliminar el límite presupuestario; como dije antes, ahora tenemos un deporte financieramente muy estable gracias a él. Pero sí debemos pensar en qué mecanismos tenemos para asegurarnos de que todos jugamos con las mismas herramientas y los mismos mecanismos, porque hoy no es así».

Qué soluciones pueden aplicarse al límite de gasto

Flavio Briatore también estaba presente en la conferencia de prensa de la FIA, donde se trató este asunto. El italiano, que ahora dirige al equipo Alpine, considera que una de las cosas que deben hacerse es incluir todos los gastos dentro del límite presupuestario, pues actualmente partidas como el salario de los pilotos o de los cargos más altos del equipo, los costes de hospitalidad en los circuitos, la factura de los motores o el marketing, entre muchas otras, quedan fuera del mismo.

Esto, en la práctica, hace que el gasto real sea muy superior al estimado en el límite presupuestario. La normativa fija dicho gasto máximo en 215 millones de dólares para los equipos (y en 130 millones de dólares para los fabricantes de motores). Una cifra que acaba superando los 300 millones en muchos casos.

Al respecto del punto de vista de Briatore, Vowles dice que «es un buen punto. Definitivamente, es una dirección en la que ir. El otro punto que olvidé mencionar, y que es relevante para esto, es que antes del límite presupuestario, Williams realmente no gastaba casi dinero. Así que, grosso modo, he triplicado el gasto».

«No conozco las cifras de Flavio, pero sé que es aproximadamente lo mismo. Force India no tenía dinero; Aston Martin estaba invirtiendo cada centavo que podía. Así que es un entorno diferente, pero sigue siendo peor», insiste el británico.

«La solución que creo que necesitamos es algo que cualquiera en esta sala pueda entender: vincular el margen de gasto a los puntos del campeonato (porque te da la escala) o a la posición en el campeonato, con un mecanismo simple que nos permita, con el tiempo —no el año que viene—, ir comprimiéndonos», propone James Vowles.

«Hay una forma de hacerlo, pero se vuelve muy complicada», prosigue. «Si pongo algunas cifras sobre la mesa, simplemente construir un coche que tenga cuatro ruedas apuntando en la dirección correcta y una carrocería que se parezca a un Fórmula 1 es aproximadamente un 30 % más caro en mi equipo actual en comparación con lo que recuerdo de mi equipo anterior [en Mercedes]».

Los equipos ineficientes, atrapados en el sistema

James Vowles acaba volviendo atrás al incidir aún más en las complicaciones con las que se encuentran los equipos ineficientes que intentan mejorar su operatividad y competitividad.

«La ineficiencia de las herramientas, lo que tienes en la cadena de suministro externa... hay unas 100 cosas que se van sumando. Así que podrías hacerlo de esa manera y decir: «Vale, todo ese dinero, de acuerdo, devuélvelo; obtienes un extra en el límite presupuestario por ello». No es transparente, no es visible para el mundo exterior, y ese tipo de cosas me preocupan», reconoce Vowles.

«Lo que se busca más bien es una cantidad para intentar corregir estos problemas que no sea tan grande como para que de repente saltes a la cabeza. Como decías, podrías tener un mal año. Por lo tanto, alguien como Mercedes, si hace un mejor trabajo, aún debería ganar el campeonato», argumenta.

«Eso no es lo que estás alterando. Lo que intentas es desenterrar, francamente, 20 años de falta de inversión en mi caso, algo que realmente no puedo hacer bajo el límite de gasto actual. Pongamos eso de nuevo sobre la mesa», concluye James Vowles.

De momento, ni la FIA ni la Fórmula 1 tienen previsto abordar este asunto, por lo que no parece que la petición de Williams y otros equipos de mitad de parrilla vaya a ser escuchada. Así pues, el ascenso del equipo británico a la cima tendrá que esperar un poco más de lo que quizás tenían previsto.

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