James Vowles, jefe de Williams F1: «Estamos empezando a sacar la cabeza del agua»
El Gran Premio de Azerbaiyán permitió a Williams volver a puntuar después de ocho ceros consecutivos. A ello contribuyeron la actualización aerodinámica del FW48 y el nuevo chasis, que servirán de base para el monoplaza de 2027. James Vowles ha hecho balance de todo ello.

Williams ha vivido un 2026 que empezó mal y se fue complicando. Ocho grandes premios seguidos sin sumar un solo punto son una racha que pesa en la clasificación, en el ánimo del equipo y en la credibilidad de un proyecto que había prometido mucho más.
Bakú la ha cortado gracias al punto de Carlos Sainz en una carrera en la que, ciertamente, las circunstancias ayudaron bastante. Aun así, el resultado llegó con dos novedades en el coche: la actualización aerodinámica del FW48 y un chasis nuevo, desarrollado a mitad de temporada y pensado también como base del monoplaza de 2027.
James Vowles ha valorado el fin de semana, evitando presentarlo como un punto de inflexión. Su balance tiene una tesis clara: el equipo ha dado un paso en la dirección correcta, pero ese paso no basta, y lo que importa es lo que se construya a partir de aquí.
Un chasis nuevo a mitad de año y el peso como frontera
El jefe de Williams reconoce que el trabajo en el chasis ha sido exigente ante la necesidad de reducir muchos kilogramos de peso sin por ello comprometer la rigidez del mismo.
«Es mucho peso el que hay que quitar y con el chasis pasas por test de la FIA muy difíciles. Hicieron un gran trabajo con eso. Se exigieron al máximo», explica Vowles, que ve en ese proceso una lección que hay que extender a todo el coche: «Ahora tenemos que aplicar eso no solo a un elemento, sino a todo el concepto del coche de principio a fin».
El peso ya era uno de los problemas del FW48 desde el arranque del curso. Por eso el chasis es la pieza que más importa a Vowles, más que el resultado de Bakú. Pero Vowles no oculta que el objetivo final está lejos del deseado.

«Se trata más de construir del próximo año en adelante. No está donde a mí me gustaría que estuviera, ni donde los pilotos querrían que estuviera, pero aun así es un trabajo fantástico por parte del equipo volver a desarrollar un chasis completamente nuevo a mitad de temporada. Así que es un paso en la dirección correcta, pero no lo suficiente».
Con ello, Vowles deja claro que reconoce el mérito del equipo de fábrica, al que elogia sin reservas, pero también que sigue descontento con el rendimiento del coche, que aún rinde muy por debajo de lo que él y los pilotos esperan.
Pilotos ambiciosos y un paquete aerodinámico por pulir
En su balance del Gran Premio de Azerbaiyán, Vowles distingue entre el orgullo interno y la ambición. «Hay orgullo, porque ha sido un comienzo de año muy, muy difícil y estamos empezando a sacar la cabeza del agua. Pero tenemos dos pilotos ambiciosos y un equipo hambriento que quiere mucho más. Para ellos, en este momento, ha sido: "Sí, un poco mejor. Sigamos avanzando"».
La actualización aerodinámica sigue el mismo patrón. Vowles asegura que los ingenieros están ahora mismo revisando hasta el más mínimo detalle de un paquete que todavía no ha mostrado todo su potencial.
«Cada vez que ruedas con un paquete aerodinámico nuevo como este, te aseguro que ahora mismo los ingenieros estarán metidos en el más mínimo detalle. Pero no lo bordas a la primera. Aunque ajustes la altura del coche o el balance, habrá algo más por extraer en comparación con otros equipos», argumenta.
Ese margen de mejora le lleva a un límite concreto. «Veremos, pero no es suficiente como para estar lo bastante adelante para garantizar puntos», admite el jefe de Williams. Es decir, el FW48 ha vuelto a puntuar, pero no es probable que esto se convierta en algo habitual. Williams saca la cabeza del agua, sí. Pero Vowles sabe que aún no puede soltarse del borde.
Fuente: Formula1.com
