Acusan a su CEO de saltarse las normas por aparecer con Trump y Audi responde: «Aceptamos pensando en nuestros intereses»
La marca de los cuatro aros justifica lo ocurrido hace unos días, cuando Gernot Döllner y Donald Trump compartieron escenario en un contexto electoral que contradice el código de conducta de la compañía.

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, como se suele decir. La intención de Audi no es otra que reforzar su negocio en el mercado norteamericano, el segundo más grande de todo el mundo y en el que realísticamente más opciones tienen de ganar fuerzas. Y, para ello, anunciaron la apertura de una planta en Georgia hace unos días… con el detalle de que fue Donald Trump, en mitad de un acto público, el que lo hizo junto al CEO de Audi Gernot Döllner.
Este último detalle no ha sido nada bien recibido por parte del consejo de supervisión del grupo Volkswagen, por varios motivos. En primer lugar, se puede interpretar como una infracción del código de conducta con respecto al posicionamiento neutro en cuestiones políticas que se espera de Audi - negociando con partidos políticos, eso sí, por el bien de la compañía, como en casos de apertura de una fábrica. El hecho de que se trate de Trump añade otra dimensión.

Audi justifica la polémica con su CEO y Donald Trump
A modo de respuesta, Audi ha emitido un comunicado explicando la situación y la decisión. La marca, a modo de contextualización, explica que envió a una delegación a Georgia a negociar acerca de su futura planta, que comenzará a construirse a principios de 2027. Allí, se les pidió presentar sus planes en público junto con el presidente de los Estados Unidos… en plena campaña para las elecciones intermedias que tendrán lugar el próximo 3 de noviembre.
Audi afirma que aceptaron, «pensando en nuestros intereses», aunque admiten que puede haberse percibido las circunstancias en torno al anuncio como una señal política - recordemos, mitin de Trump con banderas republicanas y gorras MAGA por todos lados. Como un aro por el que pasar para garantizar que las negociaciones para las que fueron hasta el sureste de Estados Unidos lleguen a buen puerto.
Un caso que toca la política alemana... y del grupo Volkswagen
En el caso particular de Trump, no sólo es de las personas más influyentes del mundo, sino alguien que ha declarado su apoyo a Alternativa para Alemania, la extrema derecha que azota siempre que puede al SPD, el partido socialista alemán que gobierna en estos momentos en Baja Sajonia. Dado que el estado de Baja Sajonia cuenta con un 20% del accionariado, el propio gobierno no sólo tiene voz y voto en las decisiones del grupo, sino que también tiene dos asientos dentro del consejo de supervisión.

Por otro lado, en el código de conducta de Audi se exige neutralidad política, algo que al menos en cuestiones de imagen no parecía respetarse. Un aspecto importante es que, en todo el comunicado de Audi, ni se menciona por ningún lado a Döllner (quien estuvo al lado de Trump durante el anuncio/mitin) ni hay declaraciones suyas cuando es un tema que le concierne directamente.
Audi necesita fabricar en EEUU para plantar cara a BMW y Mercedes
Hablábamos de buenas intenciones ya que Audi necesita de una planta funcional en EEUU. El incremento de los aranceles por parte de la propia administración Trump azota a todos los que no fabrican en suelo estadounidense y el grupo Volkswagen ya tiene bastantes quebraderos de cabeza tanto en Europa como en China. Mercedes-Benz y BMW, así como Volvo, fabrican desde hace mucho tiempo en Estados Unidos.
De hecho, las tres tienen plantas en Carolina del Sur, el estado que colinda con Georgia. Audi quiere solventar este problema ya que, tal como está la situación en estos momentos, pese a ser el segundo mercado más grande del mundo, no da los beneficios deseados. Al mismo tiempo, es una decisión que, al beneficiar a Audi, a largo plazo también beneficiaría indirectamente a Alemania, donde la situación con sus fábricas con sobrecapacidad es más que conocida.
