El CEO de Audi, acusado de romper su propio código de conducta al compartir escenario con Trump

Gernot Döllner anunció la futura apertura de una nueva fábrica en Georgia, Estados Unidos, junto al mismísimo Donald Trump a menos de una semana de las elecciones intermedias del próximo 3 de noviembre, lo cual ha atraído quejas del consejo de supervisión del grupo Volkswagen.

Gernot Döllner, CEO de Audi, fue una cara muy inesperada en la campaña electoral de Donald Trump.
Gernot Döllner, CEO de Audi, fue una cara muy inesperada en la campaña electoral de Donald Trump.

Publicado: 26/10/2026 20:00

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Audi anunció oficialmente la apertura de su primera fábrica en Estados Unidos, la que se comenzará a fabricar en Macon, en el estado de Georgia, a partir de 2027 con el objetivo de empezar a funcionar a principios de la próxima década. Ahora bien, la forma de hacerlo por parte de su CEO, Gernot Döllner, no ha sido bien recibida en Alemania, siendo acusado de romper el código de conducta de la marca de los cuatro aros.

Döllner no lo hizo en un evento normal en el que esperaríamos la imagen de la marca por todas partes. En su lugar, lo hizo en mitad de la campaña de Donald Trump, rodeado por banderas republicanas además de la bandera de las barras y estrellas, estando a poco más de una semana de que se celebren las elecciones intermedias el próximo 3 de noviembre donde, entre otros cargos, se elige a una tercera parte de los 100 asientos del Senado de los Estados Unidos.

Gernot Döllner CEO de Audi
Gernot Döllner, actual CEO de Audi, estuvo junto a Donald Trump días atrás en Georgia.

Acusan al CEO de Audi de romper el código de conducta

Es un caso bastante extraño, teniendo en cuenta que el propio 25 de octubre, el domingo posterior al anuncio de Döllner (más bien de Trump), la marca confirmaba con una nota de prensa, incluyendo las fechas previstas y la capacidad de fabricar hasta 200.000 vehículos anuales (mirándose sobre todo a los Q7, Q8 y especialmente al Q9, pensado principalmente con el cliente norteamericano en mente). Incluso confirmaban la inversión de 4.000 millones de euros y la creación de 4.500 puestos de empleo.

«Tenemos ambiciones muy grandes para Audi en Estados Unidos. Estados Unidos es uno de los mercados premium más importantes del mundo y aún no hemos alcanzado todo nuestro potencial. Estamos decididos a cambiar eso: con productos premium, una marca más fuerte y una base de producción local competitiva. Queremos construir un negocio de Audi más fuerte en América, no solo de construir una fábrica», aseguraba Döllner según la propia marca, anticipando una ‘mega planta’ en el estado de Georgia.

El comité supervisor es quien tiene la última palabra

Este estado se sitúa al norte de Florida y al lado de Carolina del Sur - donde fabrican BMW, Mercedes-Benz, Volvo, Polestar y pronto lo hará Scout, la marca de modelos off-road que es también parte del grupo Volkswagen. Ahora bien, según la jefa del sindicato IG Metall y miembro de la junta supervisora del grupo Volkswagen, Christiane Benner, la luz verde debe tomarla el comité supervisor.

Audi USA
La planta que levantará en Georgia será la primera de Audi en Estados Unidos.

«Döllner está incurriendo en un incumplimiento flagrante de las propias normas de su empresa, las cuales exigen expresamente la neutralidad política en el periodo previo a las elecciones», afirma Benner según recoge Reuters. La apertura de esta fábrica juega a favor para Trump, pudiendo justificar su política arancelaria después de que le haya costado 1.200 millones de euros a Audi, ya que importa a EEUU toda su producción.

Códigos de conducta en un momento más que delicado

En la página 43 del código de conducta de Audi se especifica «No hace falta decir que nuestras interacciones con partidos políticos y grupos de interés se basa en el principio de neutralidad. La influencia excesiva en políticas o legislación no está permitida.» También indica no aparecer en eventos públicos de partidos políticos o patrocinio de estos eventos en los tres meses previos a unas elecciones - en esencia, no aparecer en público en campañas electorales, justo lo que ha ocurrido con Döllner.

Por supuesto, esto llega en un momento delicado para todo el grupo Volkswagen, que ha entrado en una reestructuración que pone en jaque a varias de sus plantas en Alemania (entre ellas la de Neckarsulm, una de las más importantes de Audi). Es decir, crear 4.500 puestos de trabajo en Estados Unidos cuando el grupo podría prescindir de hasta 100.000 trabajadores en los próximos años es un tema delicado - si bien la decisión de fabricar en Estados Unidos se ve con buenos ojos para el futuro de Audi y del grupo.

Audi Neckarsulm
Además de las tensiones en Neckarsulm, también está el trasfondo político en Baja Sajonia.

Consecuencias políticas en Alemania

Otro lío es, por supuesto, el político: Trump, como líder del partido republicano, ha apoyado claramente en el pasado para que gane fuerza AfD - Alternativa para Alemania, el partido de extrema derecha, tanto a nivel regional como nacional. Justamente el partido que lleva más de un año en modo acoso y derribo hacia Olaf Lies, presidente de la región de Baja Sajonia que gobierna para el SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) junto a Los Verdes.

El estado de Baja Sajonia cuenta con un 20% del accionariado del grupo Volkswagen, lo que implica que dos de los asientos del consejo de supervisión del grupo son suyos. Es decir, el gobierno de la región tiene mucho que decir en el grupo, así como las voces representantes de los sindicatos de trabajadores.

Fuente: Reuters

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