BMW recorta 8.000 empleos y hunde su beneficio un 28,5% por el frenazo en China
BMW ha pactado con su comité de empresa una salida voluntaria de 8.000 puestos, la mayoría en Alemania, después de que su beneficio neto cayera un 28,5 % en el primer semestre hasta los 2.872 millones de euros. El ajuste arranca en octubre y se prolongará hasta 2027.

BMW Group cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio neto de 2.872 millones de euros, un 28,5 % menos que en el mismo periodo del año anterior. El beneficio antes de impuestos retrocedió un 29,4 %, hasta 4.045 millones, mientras que el resultado operativo (EBIT) se desplomó un 37,4 %, hasta 3.635 millones. La facturación del grupo cayó un 8 %, hasta 62.266 millones de euros.
La propia compañía atribuye el deterioro a la desaceleración del mercado chino y a los efectos del conflicto en Oriente Medio, que han lastrado tanto los resultados operativos como el beneficio final. BMW mantiene, no obstante, sus previsiones para el conjunto de 2026, con un margen operativo del negocio de automoción de entre el 1 % y el 3 %, muy por debajo del rango del 4-6 % que manejaba hace unos meses.
BMW no es una excepción dentro del sector alemán: hace unos días conocíamos que el EBIT de la división de coches de Mercedes-Benz se hundió un 94 % en el segundo trimestre por un ajuste contable ligado a sus inversiones en China, aunque el beneficio neto del grupo creciera gracias a sus servicios financieros.
8.000 bajas voluntarias, casi todas en AlemaniaEn paralelo a la presentación de resultados, BMW cerró con el comité de empresa un acuerdo para una salida voluntaria de 8.000 empleados a nivel global, con especial incidencia en Alemania, donde la marca concentra más de la mitad de su plantilla de unos 154.000 trabajadores. El programa comenzará en octubre de 2026 y se extenderá hasta finales de 2027, con el objetivo de ahorrar alrededor de 1.000 millones de euros anuales a partir de 2028.

A diferencia de lo que ocurre en otros fabricantes, el plan de BMW se dirige sobre todo a personal de investigación, desarrollo, planificación y otras funciones corporativas, mientras que los puestos de las plantas de producción quedan excluidos. La dirección ha descartado despidos forzosos y apuesta por jubilaciones anticipadas y bajas incentivadas.
El movimiento llega apenas unas semanas después de que Milan Nedeljkovićtomara el relevo de Oliver Zipse al frente de la compañía, en mayo de este año, en un momento en el que BMW se ha convertido en la última gran marca alemana en anunciar un ajuste de plantilla de calado, tras las medidas ya puestas en marcha por Volkswagen, Mercedes-Benz y Porsche.
La reestructuración del automóvil alemán se generaliza
El caso de BMW se suma a un año especialmente convulso para la industria automovilística alemana. Volkswagen estudia un recorte de hasta 100.000 empleos y el cierre de varias plantas en Alemania, aunque el grupo no ha confirmado oficialmente esa cifra. Porsche, por su parte, ya prepara la eliminación de hasta 9.000 puestos de trabajo de cara a 2035.
A esa lista se suman los recortes ya anunciados por proveedores como Bosch, Continental o ZF, en un contexto marcado por la pérdida de cuota frente a los fabricantes chinos, el encarecimiento de la transición eléctrica y los aranceles impuestos por Estados Unidos.
Varias consultoras alemanas han llegado a hablar de cifras cercanas a los 150.000 empleos en riesgo en el conjunto del sector en los próximos años, aunque se trata de una estimación no confirmada oficialmente por ninguna de las compañías implicadas.
Como ya adelantamos, el dilema de reestructurarse o desaparecer se ha vuelto el denominador común de toda la industria europea del automóvil, y el ajuste de BMW confirma que ni siquiera el fabricante que mejor había resistido hasta ahora la presión china logra esquivarlo.
