Changan quiere convertir las paradas para cargar el coche en sesiones de masaje con una bañera para los pies
Deepal, la marca de Changan, patenta en China una bañera plegable para los pies que sale de debajo del asiento del copiloto, con agua caliente, masaje y hasta desinfección.

En China ya no basta con tener la mejor pantalla, el mejor chip o la carga más rápida. La guerra por el cliente se ha vuelto tan feroz que las marcas buscan el detalle que nadie más ofrece para hacerse con ellos. Changan, a través de su marca Deepal, ha encontrado uno: un baño de pies integrado en el habitáculo. Una solución tan sorprendente como imposible.
Como es habitual, la patente se ha escapado del registro de la propiedad intelectual del gigante asiático, una vez que esta se ha registrado. El solicitante ha sido Deepal Automobile Technology, la submarca del fabricante que ya vende modelos como el Deepal S05 en España, y en otros países, y el que presentó toda la documentación en la Administración Nacional de Propiedad Intelectual de China (CNIPA)m publicándose el pasado 9 de octubre.

El cajón secreto de Changan que esconde una inesperada sorpresa
Los dibujos han dejado al descubierto un sistema inédito, pero con bastante precisión. Bautizado como «un dispositivo e lavado de pies montado en vehículo», la patente CN122873858A equivale a un equipamiento para proporcionar un confort excepcional a los pasajeros que pasan largas horas sentados en grandes viajes, en la misma posición y acaban cansados o doloridos.
La solución de Deepal es una pequeña bañera que se esconde bajo el asiento del copiloto y, cuando se necesita, sale hacia fuera con un mecanismo de tijera. Se pliega hasta quedar en el tamaño de un cajón, como el que se aloja debajo del asiento delantero derecho, habitualmente, por lo que no se sabría de ninguna forma si lo que hay bajo la banqueta es un hueco portaobjetos fuera del alcance de las miradas de los amigos de lo ajeno o qué.
Pero parte más curiosa es cómo funciona este sistema.La pequeña bañera lleva un protector contra salpicaduras para que el agua no se mueva con el balanceo del coche cuando está recogida, y orificios de drenaje. Incorpora además un sistema de desinfección y un conector rápido para enchufarla a una toma de agua externa. Será para el llenado, porque no se explica que cuente con un depósito a bordo, como en las Camper.

La patente de confort de los pasajeros de Changan, sólo en parado
Según la descripción técnica, el calentador funciona con sensores de nivel y de temperatura: si no hay agua suficiente, no se enciende, y si la temperatura sube demasiado, se apaga. En el fondo, unos rodillos accionados por un motor eléctrico masajean la planta del pie, un detalle muy del gusto del público chino.
Hay un matiz importante que desmonta parte del eslogan de «viajes largos más placenteros». El sistema no permite que se despliegue con el coche en movimiento, y el calentador y el masaje solo se activan cuando la bañera está completamente extendida. Dicho de otro modo, esto no se usa mientras conduces ni mientras el coche circula con pasajeros, sino durante una parada larga, por ejemplo mientras el coche carga.
Lo que dice Deepal
La marca asegura que la patente pretende «resolver los problemas de integrar dispositivos de cuidado de los pies» en un vehículo, sobre todo el espacio que ocupan en el interior y la dificultad de adaptarlos a diseños ya existentes. Problemas que, hasta ahora, nadie había tenido que plantearse, con demasiada ingeniería y poca vida real.
Más útil en coches autónomos, por ahora, no hay anuncio de producción. Deepal no ha dicho en qué modelo podría montarse ni cuándo. Porque esta es la realidad de las patentes, que no cuestan nada. Registrar una patente es barato, y que una idea salga en el papel no significa que vaya a llegar a un concesionario.
Tampoco es la primera extravagancia de la industria china: la marca Seres ya patentó antes un inodoro para el coche, y frente a eso la bañera de Deepal se presenta como una mejora de confort menos polémica. De momento, lo que está claro es que en China hay quien cree que el siguiente campo de batalla está a la altura de los tobillos.
