El combustible caro nos lleva a la destrucción de demanda

En el acervo cultural español sigue siendo predominante el pensamiento de que un diésel es siempre más económico porque gasta menos. Con el paso de los años, eso dejó de ser cierto y es el momento (una vez más) de hacer cuentas.

El combustible caro nos lleva a la destrucción de demanda
Gasolinera CEPSA - Jorge Franganillo (CC BY 4.0)

Publicado: 02/08/2026 20:00

15 min. lectura

Os debo admitir que durante años fui un auténtico «diesel lover». En mis primeros años como probador de coches (empecé en 2004) gasolina y gasóleo no llegaban a un euro por litro. Cuando podía «tirar la casa por la ventana», hasta podía echar la de 98 octanos sin llegar al euro. Entraban en el depósito más litros que euros gastábamos.

Evidentemente, cuando me tocaba un coche con motor diésel sabía que iba a poderme mover mucho más. Mis primeras remuneraciones eran simbólicas -estaba aprendiendo- y estuve años ganando menos de 100 euros al mes, así que me convertí en un amante de la conducción eficiente, sobre todo después de recibir un primer curso que me cambió la vida. Perdonadme, que divago...

La cifra mágica estaba en los 4-5 l/100 km de gasóleo, coches con los que podía hacer más de 100 kilómetros con 5 euros. En algunos casos puntuales bajé de 4, como con el MINI One D con motor Toyota -me encantó ese coche y lo vi rodando en mis narices en 2019-, Fiat Idea 1.9 JTD o Citroën C1 1.4 HDi. Pensaba en coordenadas de jovenzuelo que estaba ultratieso, sobre todo cuando bajaba compactos generalistas de gasolina de 6 l/100 km. Qué tiempos...

La combinación de híbrido y GLP me han permitido ahorrar más de 6.000 euros en más de 200.000 km con averías menores (ninguna del propio coche)

Ahora el que escribe estas líneas está medio canoso y bien metido en el cuarto piso, y llevo echando combustible en coches propios 16 años y medio. Cuando llevaba unos meses con mi segundo coche, el Toyota Prius -con el cual sigo funcionando-, pensé: «como la gasolina llegue a 1,5 euros por litro, lo convierto a GLP y les mando a tomar por ****». Así lo hice, y empecé a repostar a menos de 77 céntimos por litro en primavera de 2012. Esa fue mi línea roja.

Con el paso de los años tuve que ser obligatoriamente más flexible, ante la imposibilidad de comprar en ningún sitio gasolina a ese precio, pero me busqué cualquier artimaña para pagar menos con los descuentos de fidelización, limitando mis repostajes a una o dos marcas abanderadas antes de que fuese normal encontrar las low cost. Sólo he tenido experiencias malas en Leclerc, que conste.

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También he de decir que antes de convertir mi Prius a GLP, una de las mejores decisiones financieras de mi vida, estuve haciendo experimentos con bioetanol con mezclas del 50%, ya que me había informado que llegar al 85% (E85 comercial) no era nada bueno para el coche. Como el consumo subía de forma considerable por la menor densidad energética, aunque arreaba más acelerando, ni un euro por 100 km conseguí rascar. Ya era eso o nada.

En el mes de agosto, tenemos una rebaja de 10 céntimos por litro que apenas se nota, y en septiembre será menor. El final de año pinta más negro que el color de las mangueras

De vuelta al verano de 2026

Cuando paso cerca de los monolitos de las gasolineras y veo el GLP a más de un euro por litro, pienso que está muy caro, pero también es que son precios de gasolina de hace 18 años. Ya no es difícil ver gasolina y gasóleo coqueteando con los 2 euros por litro o más, aunque la media nacional está ahora mismo en 1,721 €/l para la gasolina 95 y 1,836 €/l para el gasóleo normal. Eso con un descuento estatal aplicado, ojo.

Hace años, hubo una crisis de precios y me fijé en el caso de Milán, más de 2 euros por litro, o lo que es lo mismo, casi 100 euros para llenar el depósito de un humilde utilitario que estuviese cerca de la reserva con 45 litros de capacidad total. Una burrada que, lamentablemente, hemos normalizado. Querido lector, tómate un momento para pensar cuánto te has gastado últimamente en combustible.

Seguro que acto seguido me dirías que te lo puedes permitir, o que incluso lo disfrutas, pero en otros ámbitos de la vida también se puede unir el dolor al placer. Sí, como la mitad del litro son impuestos, pero hemos comprobado que en el mundo civilizado sólo los aflojan en situaciones extremas y muy puntuales. Y para volver a tener petróleo barato tiene que haber una pandemia mundial como la de 2020. Esto es historia reciente, la hemos vivido colectivamente.

¿Conoces esta sensación? Ya la has interiorizado...

Se dice que la demanda de la gasolina y el gasóleo es elástica, puede variar mucho el precio y se sigue adquiriendo. Pero todo lo elástico tiene un punto de rotura, y en ese momento entra en escena el concepto económico de destrucción de demanda. En su forma más leve, el consumidor trata de reducir su gasto en la medida de lo posible. En su forma más grave, renuncia a su consumo de forma prácticamente total, o definitiva.

La gasolina a 5 dólares mató a la gallina de los huevos de oro para estos tipos [las refinerías] - Robert Yawger, Director Ejecutivo de Futuros de Energía en Mizuho Securities USA

La situación internacional es muy compleja. Como hemos visto en las noticias, entre los conflictos del Golfo Pérsico y el rusoucraniano, se han volatilizado durante meses o años capacidades importantes de extracción y refino de petróleo. Incluso si ambos conflictos acaban mañana y no se pega ni un solo tiro más, habrá precios elevados del combustible refinado durante una larga temporada.

No está a la vista un entorno geopolítico de balsa de aceite sin que se líen a tiros actores importantes del mundo del crudo. Es más, desde el conflicto del Yom Kippur de 1973 -I Crisis del Petróleo- y la ruptura del patrón oro del dólar, el consumidor está sometido a los vaivenes en el precio del petróleo y las crisis de precios elevados no son anécdotas históricas, son recurrentes como la gripe, la canción del verano o la pugna entre cebollistas y sincebollistas del mundo gastronómico tortillero.

Una de las compras maestras del momento es el Dacia Sandero a GLP, aunque la propia Renault nos avisa que es una tecnología con poco recorrido en los años venideros

¿Hay escapatoria?

Sin salir del mundo de los hidrocarburos, aquellos que tengan un gasolina Euro 3 o más moderno pueden tirar por la senda del GLP, bajar el gasto cada 100 km en un 30-40%, según motor y kit empleado. Los que tengan un diésel optan a un ahorro muy inferior, cerca del 20%, porque el GLP no reemplaza al gasóleo, se queman juntos en una proporción reducida de gas, por no mencionar que la instalación es más cara.

¿Y si no? Pues ya sólo quedan dos caminos, el salto a un coche enchufable o cambiar de forma radical la mentalidad de movilidad: mucho transporte público, una moto de 125 cc, caminar más, patinetes (VMP) e incluso descubrir el maravilloso mundo de la bicicleta. En casos extremos, habrá quien considere válido vender su coche y para cosas puntuales tirar de alquileres a corto plazo, y para lo demás, transporte público.

Pero de todo lo dicho, lo que menos altera el estilo de vida es abrazar los enchufes, ya sean en corriente alterna (AC/CA) o continua (DC/CC). Los híbridos enchufables son para los cobardes, los casos de uso ideales son para una franja estrecha de consumidores, a los demás o palmarán pasta o les saldrá a cuenta un eléctrico puro, donde abandonan también el mantenimiento preventivo y correctivo de un motor de combustión -dos pájaros, un tiro.

¿Problemas de precio? Valora un modelo usado con unos años, no destacarán en autonomía, pero su gasto de energía es tan bajo como el de un scooter de gasolina de 125 cc -e inferior también

Con un mínimo de cuidado respecto a dónde recarga uno, está ahorrando desde el primer día. Raro es el consumidor que está sometido a la lotería de los precios PVPC, los que cambian cada hora, y no se beneficia de una tarifa nocturna ventajosa. Y los cargadores públicos también tienen precios muy estables en el tiempo. El que lo dude, que lo mire por su cuenta, va a descubrir todo un mundo.

En el mundo de la combustión interna, un coche de gasolina muy gastón bebe el triple que un utilitario, pero en el mundo eléctrico es complicado encontrar tales diferencias salvo que nos vayamos a los extremos. Tendríamos que comparar a Serafín, apacible conductor de Tesla Model 3 que no va a ningún sitio con prisa (cerca de 10 kWh/100 km), respecto a Manolo, ínclito conductor de Mercedes-Benz G 580 con tecnología EQ -se llama así- y medias de más de 30 kWh/100 km.

En otras palabras, salvo en casos muy puntuales, lo normal es sacar medias de 15 a 25 kWh cada 100 km, y con precios de recarga pública de 40 céntimos por kWh, hablamos de 6 a 10 euros cada 100 kilómetros. Querido lector, tómate otro momento para pensar cuántos kilómetros puedes hacer con tu coche y ese dinero. Ya ni hablemos de los que recargan en su punto propio, que lo hacen por menos de 2 euros los 100 km. Ojo, casi lo que vale un solo litro.

¿Tienes que cambiar de coche y pensabas en uno nuevo? No te precipites, mantenerte en el ecosistema gasolina/gasóleo puede salirte a medio plazo mucho más caro de lo que crees

Seguramente no estás muy puesto en el mundo del hip hop español de finales de los 90, pero hay una cita de 7 notas 7 colores, del tema «Buah!», que resume este artículo: «aprendimos juntos matemáticas cuando empezamos a ver billetes». El resto del tema no tiene desperdicio alguno. Aferrarse al mundo de la combustión interna pierde cada día más sentido si nos alejamos de todo lo que es subjetivo y pasional.

Más de uno me llamará hipócrita por tener a mi nombre seis vehículos de combustión interna. Es cierto. Dos de ellos van a GLP, otros dos de gasolina son clásicos que se usan poco, el único diésel se usa sólo para ocasiones especiales y viajes con más gente, y la moto es la 125 con mejor relación consumo/prestaciones de su segmento, poco más de 2 l/100 km, así que su consumo me importa un comino molido. Mi caso es poco extrapolable al público general, es lo que hay.

Pero puede que estés leyendo esto y digas que igual tienes que cambiar de religión. Cuando te desintoxicas de las tonterías de que salen ardiendo, de que no ahorran nada, que reducen la testosterona, que no sirven para viajar o que es imperativo tener en el móvil 30 aplicaciones, abres la mente como cuando Neo hizo el programa de salto en el simulador de Matrix. Libera tu mente.