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Coches RarunosCommercial Truck Company, el auge del camión eléctrico

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Para encontrar uno de los fabricantes de vehículos eléctricos más exitosos de toda la historia hay que echar la vista atrás, muy atrás. La empresa Commercial Truck Company of America tuvo su actividad a principios del siglo XX y comercializaba camiones eléctricos que triunfaron ¿Conoces su historia?.

Hoy en día hablar de automóviles eléctricos todavía parece cosa del futuro. Pero si volvemos la vista atrás podemos comprobar que cuando la industria automovilística aún estaba dando sus primeros pasos muchos fabricantes se aventuraron a lanzar al mercado innumerables modelos propulsados por baterías eléctricas.

Cierto es que fabricar un vehículo eléctrico era toda una aventura por aquella época pero aún así, a principios del siglo XX, sólo en Estados Unidos surgieron más de un centenar de fabricantes que propusieron algún vehículo impulsado por electricidad. Casi todos fracasaron, pudiéndose contar las excepciones con los dedos de una mano -y te sobrarían dedos-.

Esta vez Coches Rarunos se convierte en Camiones Rarunos. La ocasión lo merece porque pondremos los ojos en un caso muy particular ya que no nos vamos a centrar en un modelo concreto sino en una marca de la que seguramente nunca hayas oído hablar pero que, sin embargo, fue uno de los fabricantes de automóviles eléctricos más exitosos de la historia.

El constructor de vehículos Commercial Truck Company of America se fundó en 1907 en Filadelfia. Durante su primer año, Commercial Truck (o simplemente C.T.) comenzó su andadura en el mercado con dos camiones eléctricos con distintas capacidades de carga -3 y 5 toneladas-.

El éxito para C.T. no tardó en llegar. A lo largo de los años la gama de camiones fue ampliándose con distintas capacidades y formatos mientras que también se comenzaron a realizar autobuses eléctricos. Incluso al tiempo que estallaba la I Guerra Mundial se fabricaron unos pocos camiones híbridos que empleaban un motor de gasolina y otro eléctrico.

El negocio funcionaba bien en la Costa Este y buscaron expandir el negocio hacia las zonas centrales del país. De esta manera, en 1916 Commercial Truck abrió una nueva sede en Chicago ¿Qué tenían en común Chicago y Filadelfia? Eran dos grandes urbes con un terreno muy llano y bien asfaltado, unas características propicias para los vehículos eléctricos. Muchas solicitudes llegaban de estas dos ciudades u otras de perfiles similares como Cleveland o Nueva York.

Sin embargo, en aquellas ciudades donde había cuestas pronunciadas o calles en mal estado nunca llegó a haber una demanda demasiado significativa de vehículos eléctricos. Los baches hacían menos eficientes los desplazamientos al reducir la autonomía y al subir cuestas pronunciadas las velocidades eran tremendamente bajas. En estas situaciones no era práctico un camión eléctrico.

A pesar de esto, este tipo de movilidad presentaba muchas ventajas. Las baterías de plomo-ácido que empleaba la empresa, normalmente fabricadas por General Electric, daban una autonomía y potencia razonables para la época. Además los vehículos eran muy fiables, fáciles de conducir y tenían un bajo coste de mantenimiento. Estas cualidades hacían que cientos de compañías se fijaran en C.T. para sus flotas de transporte.

El camión de reparto ideal

Por ejemplo, American Railway Express Co. llegó a disponer de más de 300 unidades de C.T. Para cualquier empresa de reparto como ésta, cuyos vehículos tenían que hacer constantes paradas y arranques del motor en cada entrega, resultaba una opción ideal. Coca Cola Company también empleaba camiones C.T. en Nueva York y Baltimore.

La nueva flota de Sexton Foods fue noticia en los muchos periódicos del país

Muy notorio fue el hecho de que Sexton Foods, una gran compañía de alimentación norteamericana, comprara 26 camiones eléctricos de C.T. en 1924 para la distribución de sus mercancías por la ciudad de Chicago. Hasta ese momento la compañía empleaba 35 carretas y 50 caballos para llevar sus productos y la adquisición de los camiones eléctricos les permitiría ahorrar costes.

Aquellos camiones realizaban una media de 19 kilómetros diarios por las calles de la gran urbe, si bien es cierto que en los días más calurosos del verano la autonomía se veía reducida porque con el calor las baterías eran menos eficientes. Los camiones de Commercial Truck de la flota de Sexton Foods estuvieron en servicio hasta finales de la década de 1930.

Sin embargo, la empresa más destacada que empleó camiones C.T. fue la enorme editorial Curtis Publishing Company. En 1912, la flota de camiones de esta importante compañía estaba formada íntegramente por camiones Commercial Truck. Se utilizaron para distribuir sus principales cabeceras, acarrear carbón -para el funcionamiento de la maquinaria de la imprenta-, llevar correo o transportar hasta 7 toneladas de rollos de papel.

Eficiente: Los rollos de papel de Curtis Publishing se cargaban en 10 minutos sin apenas esfuerzo

El reparto se hacía por la noche y el silencioso funcionamiento de los vehículos de C.T. era ideal para no molestar a los vecinos. Uno de los modelos más llamativos eran los Commercial Truck Model F 5-ton, debido a su cabina con un diseño realmente peculiar y, por qué no decirlo, algo extravagante.

Este modelo de camión contaba con cuatro motores eléctricos, uno en cada rueda. Los motores de corriente continua ofrecían 60 voltios y 200 amperios, generando cada uno de ellos 16 CV. En total, el C.T. Model F alcanzaba los 64 CV de potencia máxima. Cargado a tope de su capacidad era capaz de alcanzar una velocidad máxima en torno a 16 km/h.

Los camiones con cuatro motores eléctricos tenían una gran ventaja: en invierno, con las calles nevadas, eran capaces de avanzar sin problemas y llegar donde los camiones de gasolina e incluso los carruajes de caballos quedaban atascados. La entrega lineal del par y una suerte de sistema de tracción total con motores que funcionaban de manera independiente en cada rueda les permitían maximizar la tracción.

Para subir a la cabina del Model F había que ser ágil

Además de la practicidad y fiabilidad de sus camiones, uno de los secretos del éxito de Commercial Truck Company of America residía en su servicio postventa. En Filadelfia tenían una estación de servicio con capacidad para cerca de 40 camiones en los que se podía hacer cualquier trabajo de mantenimiento del chasis, la batería, la carrocería o los neumáticos.

Se mantenía permanentemente un gran stock de piezas del motor y el chasis, además de baterías y neumáticos de repuesto. Algo muy valorado por los clientes que, en caso de avería, no podían prescindir de los camiones durante mucho tiempo porque resultaban fundamentales para el funcionamiento de sus respectivos negocios. Además, cada año se alternaba un barnizado y una nueva capa de pintura de la carrocería, una medida que ofrecía la empresa de Filadelfia para que los vehículos C.T. siempre estuvieran impecables.

La gestión de la postventa fue muy inteligente. Por ejemplo, si el camión del cliente debía quedarse en el taller mucho tiempo debido a una importante reparación, la propia compañía ofrecía un servicio de alquiler de un camión completo si era necesario. Estas ventajas adicionales también lograron que Commercial Truck siguiera creciendo mientras la mayoría de sus rivales en el mercado fueron cerrando.

Las baterías estaban situadas bajo el piso de carga

De la gloria a la desaparición

En 1928 ya era una de los fabricantes de vehículos eléctricos más importantes del país. La gama C.T. estaba compuesta de 12 modelos eléctricos diferentes, algunos de ellos capaces de alcanzar los 50 km/h y con hasta 80 kilómetros de autonomía. Quizá inesperadamente, el auge de Commercial Truck comenzó a decaer poco después.

Los clientes vieron que los camiones con motores de gasolina aportaban más beneficios que los eléctricos gracias a su gran autonomía y mayor velocidad en el transporte. Esto, junto con la Gran Depresión que se cebó con la economía norteamericana en la década de 1930, hizo que la demanda se desplomara hasta límites insostenibles.

Los problemas económicos aparecieron y Commercial Truck Company of America fue absorbida por Walker Vehicle Company, otra empresa también dedicada a la fabricación de camiones eléctricos que sobrevivió hasta 1942. Curiosamente muchos de los F-5 de Curtis Publishing estuvieron en servicio dos décadas más, algunos hasta 1962: más de 40 años de servicio ininterrumpido ¡eso es fiabilidad!

Imágenes: onlytruecars.co, Wikipedia, mrrminutiae

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