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    ¿Cómo preparar nuestro coche de diario?

    Chema García
    Chema García

    Realizamos una introducción al mundo de la preparación de coches. Potencia, suspensiones y frenos son los principales temas a tratar a la hora de mejorar las prestaciones. Damos a conocer como modificar un motor turbo, la elección correcta para un suspensión así como los componentes que cambiar en el equipo de frenos.

    Seguramente, los amantes de la mecánica, del automóvil o simplemente aquellos a los que les gusta la potencia y la velocidad hemos pensado alguna que otra vez en realizar pequeñas modificaciones a nuestro vehículo, ya sea un utilitario para ir a comprar el pan o la berlina con la que transportar a la familia de viaje.

    Una vez hemos tomado la decisión de comenzar nuestro proyecto debemos tener una cosa clara. ¿Qué buscamos? ¿Un coche de diario que nos ofrezca alegrías en cada aceleración o en una curva? o ¿Un vehículo válido tanto para el circuito como para la carretera donde la comodidad pase completamente desapercibida?

    Durante los siguientes párrafos os enseñaremos a un nivel básico como convertir un sencillo o aburrido coche de diario en un vehículo, que aunque permita ser usado en el día a día para sus funciones habituales de transporte, también sea capaz de transmitir ligeras emociones, sensaciones y felicidad cada vez que ponemos en marcha el motor.

    Siempre he escuchado decir a entendidos y expertos en la materia que lo último en retocar es el motor y la potencia de este. No les falta razón. Si lo que queremos es perdernos en una carretera de montaña o mejorar décima a décima una vuelta cada vez que pisemos un circuito, lo primero en invertir el dinero sería en neumáticos, frenos, suspensiones y una reducción del peso, ya que igual que se gana tiempo con la fuerza del motor se hace lo mismo con la potencia de frenado, una mayor ligereza y un paso por curva más veloz.

    Si lo que de verdad buscamos son mayores sensaciones cuando aceleramos así como un extra de velocidad al entrar en una curva sin que ello suponga sacrificar los asientos traseros o el aire acondicionado, lo mejor es dar paso a la potencia, diferenciales y suspensiones.

    En este artículo nos centraremos en mecánicas sobrealimentadas, debido a que los motores atmosféricos necesitan una enorme cantidad de dinero para ganar apenas un extra de caballería.

    La principal manera para ganar potencia en un motor turbo, ya sea gasolina o diésel, es hacer soplar a este último con mayor presión. De ello se encarga la centralita o ECU, la cual a través de un mapa motor más agresivo permitirá incrementar el caudal de aire que entra en la cámara de combustión. Esta modificación, que a simple vista no requiere retocar partes mecánicas, nos obligará a introducir un intercooler de mayor tamaño con el que enfriar de manera más eficaz el aire, así como una bomba de gasolina e inyectores más grandes para aumentar la cantidad de gasolina inyectada si nuestro objetivo es aumentar en más de 30-35 CV la potencia del motor. En tal caso, siempre es interesante, con el objetivo de no perder fiabilidad, forjar pistones y bielas.

    Un sistema de escape completo siempre será bienvenido, ofreciendo, por lo general, un sonido adornado así como una mejor evacuación de los gases producidos por la combustión. La admisión, al igual que en el escape, nunca viene mal, principalmente un nuevo caudalimetro si el que viene de serie en nuestro motor tiene un límite de lectura del aire escaso. Todas las modificaciones anteriormente mencionadas obligan a reprogramar la centralita con nuevos mapas, siendo necesario realizar esta tarea por manos expertas.

    En el apartado de suspensiones y frenos, al igual que con el motor, todo depende del uso que vayamos a darle. En el primer caso, siempre he recomendado la adquisición de un kit muelle-amortiguador con un compromiso entre dureza y confort, ofreciendo también la posibilidad de reducir unos milímetros la altura del coche respecto al suelo. Si no disponemos el dinero necesario para tal modificación, podríamos decantarnos por el uso de un amortiguador de mayor dureza junto con muelles de serie. Para el día a día, unos amortiguadores roscados no merecen la pena.

    Si queremos mejorar la capacidad de frenado, lo primero de todo es buscar unos neumáticos con mayor agarre, debido a que son las gomas quienes están en contacto con el suelo, por lo que si aumentamos el grip, reduciremos la desaceleración. En caso de ser necesario unos frenos que mejoren la resistencia al calentamiento, un buen kit de discos flotantes unido a una superficie rayada serán suficientes. Las pastillas así como el líquido y unos latiguillos metálicos ayudarán.

    Al igual que las suspensiones y neumáticos permiten traspasar una curva en menor tiempo, un diferencial puedo hacernos perder o ganar segundos en esta acción. Sin lugar a dudas, la mejor opción sería un autoblocante o un diferencial torsen para vehículo de tracción a un solo eje.