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    El WRC no es país para pilotos privados

    Fernando Sancho
    Fernando Sancho

    El desencuentro de Lorenzo Bertelli con los organizadores en el Tour de Corse y el futuro de Robert Kubica, que podría tener un programa parcial en circuitos en 2016 son los últimos ejemplos del escaso mimo que tiene el WRC con los pilotos privados.

    Es bonito presumir de fabricantes. El WRC tiene a su lado marcas de peso como Volkswagen, Hyundai y Citroën, ya que Ford abandonó su programa oficial asociado a M-Sport. Mientras el promotor del campeonato trabaja para retener a Citroën -previo paso por China- y espera con los brazos abiertos la llegada de Toyota, los pilotos privados siguen sufriendo para tener un programa completo. Esta afirmación es aplicable a cualquier categoría y no son pocos los pilotos que tras tres o cuatro rallies, tienen que abandonar el Mundial. Sin embargo, las cifras de mantener un World Rally Car privado son terroríficas.

    En la actualidad, hay tres pilotos privados casi permanentes a los mandos de distintos World Rally Car. Robert Kubica cuenta con el apoyo de Lotos, Martin Prokop con el aporte de la República Checa y Lorenzo Bertelli, como heredero del imperio Prada, no tiene demasiados problemas a nivel económico. Tres pilotos privados casi permanentes que prueba tras prueba aumentan la nómina de pilotos prioritarios a los mandos de sus Ford Fiesta RS WRC y que sin embargo, no reciben ningún apoyo del promotor del campeonato. No hay premios, no hay una categoría específica y en definitiva sólo existe una lucha contra gigantes en forma de fabricantes.

    La falta de incentivos y de promoción para los pilotos privados es su principal problema. El elevado presupuesto que deben manejar Kubica, Bertelli y Prokop no se corresponde con la repercusión final o los resultados deportivos obtenidos. Y aunque hablamos de tres pilotos que por diversas razones cuentan con un presupuesto sólido, al final esta situación caldea los ánimos. Sólo Lorenzo Bertelli se permitió el lujo de poder estar en el Rally de Australia, mientras que Robert Kubica también se perdió el Rally de Argentina. Con 14 pruebas y un viaje a China, el panorama no mejora.

    Al final es una lucha de 'David contra Goliat' que no todos están dispuestos a asumir. Robert Kubica se plantea un programa parcial para 2016, compaginando su labor en el WRC con algún programa en circuitos. El polaco y su copiloto Maciek Szczepaniak consideran que reducir la brecha respecto a los pilotos de fábrica es muy complicado, porque el equipo RK Team no puede asumir el volumen de test -por poner un ejemplo- que tiene un fabricante. Al final, es comprensible que si las limitaciones en su mano se lo permiten, Robert Kubica quiera volver a ser un piloto profesional en circuitos.

    Otro ejemplo más de esta difícil situación para los pilotos privados se produjo en el Tour de Corse. Lorenzo Bertelli abandonó justo antes del Power Stage. Lo que en un primer momento se entendió como un problema mecánica, se ha descubierto que fue un encontronazo con los organizadores. El promotor de la prueba decidió cambiar el orden de la salida en el último tramo de la prueba. Tanto el italiano como Martin Prokop y Stéphane Lefebvre fueron reordenados, perdiendo la oportunidad de salir en directo por televisión. Quizá no lo necesite, pero no es de buen gusto ser el segundo plato.