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    La Enmienda Ferrari: en la Europa de 2035 no se prohibirán los motores de combustión de marcas exclusivas y bajo volumen

    La Enmienda Ferrari: en la Europa de 2035 no se prohibirán los motores de combustión de marcas exclusivas y bajo volumen
    Tubo de escape del Caterham Seven 170 R
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    La Unión Europea puso fecha de caducidad al motor de combustión interna en 2035, lo cual dejará fuera del mercado a todos los turismos y furgonetas que emitan gases de efecto invernadero, incluyendo los híbridos. Como siempre, habrá algunas excepciones.

    Parlamentarios italianos sacaron adelante una enmienda al texto legal que eliminará la combustión interna del mercado europeo a partir de 2035. Se trata de la enmienda 121 o más popularmente conocida como «Enmienda Ferrari». Se trata de una excepción que afecta a los fabricantes que tienen menor volumen.

    Para algunos fabricantes muy exclusivos, como Ferrari o Rolls-Royce, los motores de combustión interna son señas de su identidad y son piezas de ingeniería muy sofisticada. Además, estos fabricantes son de los pocos que aún venden mecánicas V12, en vías de extinción por sus elevadas emisiones de efecto invernadero.

    En dicha enmienda se plantean dos umbrales en los que la normativa de 2035 se relaja un poco. Por un lado tenemos a los fabricantes que no llegan a 1.000 unidades al año porque fabrican a mano o en series muy limitadas (y muy caras). Encajan en este grupo fabricantes como Pagani o Koenigsegg.

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    Al ser vehículos ultra-exclusivos, su impacto en las emisiones de la Unión Europea es estadísticamente despreciable, por lo que a partir de 2035 podrán seguir fabricando y vendiendo vehículos de combustión interna, si es que los siguen haciendo. La tendencia en la industria es la electrificación, pero no tienen por qué abrazarla todos.

    Seguramente, en 2035 la gasolina será cara, aunque estemos en periodo de paz y las compañías petroleras puedan dar abasto con toda la demanda que haya por entonces. Los países de fuera de la OCDE habrán aumentado su consumo, y en Europa se irá abandonando poco a poco según se vayan retirando de la circulación aquellos coches que no merezca la pena conservar.

    Dicho de otra forma, los clientes de marcas minoritarias podrán seguir encargando modelos de combustión, que ya serán muy exclusivos por entonces, sin que eso tenga un impacto relevante en el medio ambiente. Hablamos de vehículos que no se suelen utilizar a diario ni acumulan grandes kilometrajes.

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    Pero cosa distinta son fabricantes de mayor volumen y que están por debajo de 10.000 unidades al año. No es exactamente el caso de Ferrari, al superarse la barrera de las 10.000 unidades recientemente, dado que el volumen de millonarios ha crecido acorde a la economía y los potenciales clientes son más numerosos.

    Marcas como Ferrari, Lamborghini, Bentley... tendrían que solicitar una prórroga a la Unión Europea para poder seguir vendiendo coches muy exclusivos con motores de combustión interna, ¡pero solo durante un año más! Eso es lo que pone la redacción preliminar de la norma. Además, en cualquier caso tendrán que cumplir la normativa de emisiones Euro 7 (o la que haya).

    En otras palabras, aunque se permita a unos pocos fabricantes vender unos cuantos motores de combustión más, tendrán que cumplir unas normas muy restrictivas respecto a los contaminantes que pueden salir por el escape. Por ejemplo, Mercedes-Benz ha sudado tinta china para conseguir que el AMG One sea matriculable y cumpla con la normativa, ya que tiene prácticamente el motor de un Fórmula 1.

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    La pregunta que cabe hacerse ahora es si los fabricantes de bajo volumen van a adaptarse a esto o no van a necesitarlo. Pensemos en que en 2035 sus ventas de modelos de combustión, que tendrán que ser híbridos para cumplir con las normas antipolución, en todo caso serían muy bajas. ¿Les merecerá la pena invertir en i+D para motorizaciones minoritarias? Probablemente no.

    Aunque vendan coches de más de 500.000 o un millón de euros llega un punto en el que o repercuten los costes a los clientes o deben vender a pérdidas. Sería el caso de Bugatti, que supuestamente vende a pérdidas, a pesar de sus enormes precios, por el enorme coste de desarrollar sus motores W16. No les merecerá la pena.

    Además, para poder vender unos pocos motores de combustión, tendrían que poner un techo artificial a sus ventas de 10.000, limitando potenciales ingresos y crecimiento. Seguramente les salga más a cuenta fabricar motores de combustión que funcionen con hidrógeno -sin emisiones de efecto invernadero- o hacer como todos los demás, vender coches eléctricos exclusivamente.