Autonomía aparte, los EREV ganan a los PHEV por una razón que está en el motor
Los coches eléctricos de rango extendido son todavía testimoniales en el mercado español, no así en China. Aunque pueda parecer una tecnología similar a los híbridos enchufables, hay un aspecto de los que pocos se habrán percatado, y tiene que ver con el mantenimiento.

Una tecnología alternativa a los eléctricos puros en China se está alzando en los últimos años, y no es la híbrida enchufable (PHEV). Son los eléctricos de autonomía extendida (EREV), con un esquema mecánico muy similar a los anteriores, pero cuyo método de funcionamiento es bien diferente y que en Europa no se está terminando de diferenciar de la forma correcta.
Tanto los PHEV como los EREV cuentan con un motor de gasolina adicional a la mecánica eléctrica. ¿Funcionan igual? Ya hemos dicho que no. Lo que deja entrever ahora una de las últimas novedades chinas, el Xiaomi Skynomad N90, es que los EREV “esconden” un as en la manga respecto a sus rivales híbridos relacionado con su paso por el taller.

EREV no es igual a PHEV
Como ya hemos explicado en varias ocasiones, los híbridos enchufables se mueven de forma prioritaria en modo eléctrico siempre que la batería tenga energía suficiente y se den las circunstancias adecuadas. Cuando esta se agota, o se necesita de un extra de potencia, el motor de gasolina entra en acción, pasando a mover las ruedas.
En cambio, en los eléctricos de rango extendido, si bien la filosofía es parecida, hay un cambio importante: el motor de gasolina nunca moverá las ruedas, sino que actuará como generador para recargar la batería y que la mecánica eléctrica sea siempre la que de tracción al vehículo.
El motor térmico puede además mantenerse durante más tiempo en su punto óptimo de eficiencia, trabajando con una carga prácticamente constante y sin tantas variaciones térmicas. Esto reduce su desgaste mecánico, vibraciones, tensiones, cambios bruscos de temperatura…
Y aquí es donde entra el asunto en cuestión, mostrándose tras la presentación del Xiaomi Skynomad N90, un SUV EREV de gran tamaño. En China se han revelado sus planes de mantenimiento, dejando al descubierto algo que, pensándolo profundamente, tiene todo el sentido del mundo.
Si un EREV utiliza durante mucho menos tiempo y con menor exigencia el motor de gasolina, ¿no debería estar poder durar más y tener que pasar menos por el taller?

La ventaja oculta de los EREV
Los eléctricos de rango extendido nunca van a llegar a tener las ventajas de mantenimiento que un eléctrico puro, ya que el simple hecho de contar con un motor de combustión adicional implica un componente importante más que debe ser revisado. Sin embargo, en comparación con un PHEV, el potencial de requerir menos mantenimiento es real.
En Xiaomi han revelado que, tras un intervalo inicial de 10.000 km o un año para el cambio del aceite del motor, el conductor podrá desentenderse de este asunto hasta los tres años o los 30.000 kilómetros de uso del motor de gasolina.
Ojo, no 30.000 kilómetros de uso del coche, sino del motor térmico, lo que reduce la diferencia en los costes operativos entre los EREV y BEV. Esto no se consigue por arte de magia: Li Auto ha lanzado un mensaje similar que Xiaomi, reconociendo realizar modificaciones internas en el motor para reducir la oxidación del aceite y la contaminación por la humedad.
Además, en el caso de Xiaomi, ha llevado a cabo una colaboración con Shell para el uso de un aceite especial de baja viscosidad que pueda durar más en el tiempo. Porque aunque el motor de gasolina se use menos, podrían generarse problemas si está parado durante mucho tiempo.
En un coche PHEV convencional, el uso del motor de gasolina en muchos más ciclos y en un mayor rango de escenarios provoca que su mantenimiento, si bien será inferior al de uno térmico convencional, sí que requiera ciclos de taller más recurrentes.

Pros y contras de la tecnología EREV
Siempre que hemos hablado de los coches PHEV y EREV en el mercado chino, se ha destapado la gran diferencia entre ambos más allá de su funcionamiento: estos últimos suelen contar con baterías mucho más grandes, hasta el punto de contar con kWh muy similares a los de un eléctrico puro (hasta 76 kWh en el Xiaomi antes comentado).
Esto garantiza una mayor autonomía en eléctrico, normalmente entre 200 y 400 kilómetros, frente a los 50-120 km de la mayoría de los PHEV (aunque ya hay alguno por encima de los 200). Sin embargo, no todo son ventajas.
La mayor batería significa también mayor peso, por lo que el consumo energético (sobre todo el consumo de gasolina) es mayor; además, los EREV pueden gastar más al agotarse la batería debido a las pérdidas en la conversión de energía derivadas del uso del motor térmico.
Esto también se traduce en un mayor coste: dado que la batería representa el mayor coste en este tipo de vehículos, los EREV son en comparación más caros que los PHEV. Es quizás por esto que su llegada a Europa está siendo más lenta.
En el mercado de coches nuevos en España solo contamos de hecho con dos modelos eléctricos de rango extendido al uso, los dos de Leapmotor: el SUV grande C10 y el B10 REEV. La llegada de más modelos desde China en los próximos años debería favorecer el crecimiento de esta tecnología en los próximos años.

