Europa quiere proteger su industria del automóvil de China, pero corre el riesgo de encarecer sus coches

Europa está debatiendo los detalles de la nueva Ley de Aceleración Industrial que, entre otras cosas, busca favorecer las normas "Made in Europe" para los componentes de los coches, incluida la batería. Sin embargo, hay voces que alertan de los potenciales riesgos.

La ley Made in Europe puede encarecer los coches que Europa quiere proteger.
Europa quiere proteger sus coches de China y puede acabar encareciéndolos.

Publicado: 24/10/2026 12:00

6 min. lectura

La Unión Europea se encuentra actualmente en una situación crítica. La prohibición de los coches de combustión a partir del 2035, fruto de las estrictas normativas de CO2 aprobadas para esa fecha, se tambalea, en un momento en el que los legisladores, fabricantes y países presionan para aliviar la normativa.

En este contexto, surge la Ley de Aceleración Industrial, cuyos detalles se siguen discutiendo. Y no es una ley baladí, ya que las normas que se aprueben bajo su paraguas pueden tener una repercusión directa en la fabricación de los coches y, sí, también en los precios que paguemos los ciudadanos. Algunas de estas repercusiones, ojo, pueden ser negativas.

Ola Källenius, CEO de Mercedes y presidente de ACEA.
El jefazo de Mercedes opina sobre las normas de la Ley de Aceleración Industrial.

El CEO de Mercedes lanza una advertencia

Ola Källenius es una de las voces más autorizadas de la industria automovilística europea. No solo es el CEO de Mercedes-Benz, también es el presidente de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA).

El directivo sueco se ha referido a esta ley, cuyo conjunto de normativas se sigue debatiendo, y lanza una advertencia clara sobre la obligación por parte de la UE para que la gran mayoría de los componentes de los coches fabricados en nuestra región cuenten con componentes sí o sí europeos, el llamado "Made in Europe".

Para el jefazo de Mercedes y de ACEA, Europa no puede aislarse del resto. Aunque el objetivo principal sea reducir la dependencia de China y potenciar a los proveedores europeos, no hay que olvidar que la UE tiene otros socios muy importantes que no puede evitar, como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur.

Es más, Ola Källenius insta a los legisladores europeos a buscar todavía más acuerdos comerciales, poniendo el foco en Sudamérica e India.

Cadena de fabricación de un coche en Europa.
La producción de coches en Europa se podría resentir si las nuevas normas son demasiado rígidas.

Los riesgos de la ley "Made in Europe"

Las palabras de Källenius son compartidos por varios actores de la industria automovilística europea. Estas normas intentan proteger a los fabricantes de coches europeos, pero pueden tener un efecto negativo: pueden complicar su producción, elevar los costes y reducir su competitividad frente a China.

El caso es que desarrollar una industria potente y con cadenas de suministro lo suficientemente capaces lleva tiempo, por lo que establecer normas de contenido local demasiado rígidas puede tener unos efectos negativos que incluso son reconocidos por la propia Comisión Europea.

Todo dependerá de cómo se redacte la ley, pero grosso modo el riesgo principal puede ser el que se encarezcan los coches que se fabriquen aquí: si las marcas se ven obligadas a comprar componentes, baterías, aceros… más caros que las alternativas procedentes de Asia, por ejemplo, deberán o bien asumir el sobrecoste o bien trasladarlo al precio final que pague el cliente.

Las celdas de las baterías de un coche eléctrico.
La fabricación de baterías juega un papel fundamental en la ley "Made in Europe".

A día de hoy, China tiene una posición muy potente en toda la cadena de suministro de las baterías, núcleo central de los coches eléctricos que Europa intenta potenciar: desde la extracción de las materias primas, su refinamiento y la elaboración de las celdas. Y Europa todavía está lejos de contar con un suministro fuerte a gran escala.

Ese es otro de los problemas: exigir componentes que Europa no produce, todavía, en una cantidad suficiente. Si además se les exige a los fabricantes a cambiar de proveedores mirando solo el origen geográfico, esto podría repercutir también en la forma de adaptar los procesos en las fábricas, exigir la homologación de nuevas piezas, renegociar contratos…

Europa tiene ya integrados en su industria a otros socios como Reino Unido, Corea del Sur o Japón, los cuales también se verían perjudicados por estas leyes. De hecho, Toyota ha movido ficha para convencer a la UE a apostar por una ley "Hecho con Europa" en lugar del "Hecho en Europa".

Salvaguardar la actividad industrian en la región no es solo garantizar que las piezas se fabriquen aquí, en Europa. También se debe buscar que las empresas puedan seguir compitiendo, puedan garantizar los trabajos y no se vean truncadas sus capacidades para seguir innovando.

El debate ahora, nada fácil, está en cómo proteger la industria europea sin hacerla menos competitiva. Los próximos meses serán clave.

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