Ni eléctrico ni hidrógeno: así es VEEF, el coche de combustión que pide Toyota en Europa

Toyota ha lanzado un mensaje a los gobernantes europeos y pide que se ponga en valor su experiencia de más de 60 años en nuestro continente. Pero además, propone una nueva categoría de vehículos que sigan utilizando motores térmicos, pero con combustibles renovables.

Toyota propone utilitar combustibles renovables para que los motores de combustión sigan usándose.
Toyota propone coches VEEF para Europa y que tengan el mismo trato que los eléctricos.

Publicado: 18/10/2026 12:00

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Toyota se ha "rebelado" contra la Unión Europea. En un momento en el que la UE está planteándose imponer normas de contenido europeo con la Ley de Aceleración Industrial para protegerse de China, así como de exigir fuertes regulaciones de las emisiones de CO2, la marca japonesa ha movido ficha.

Los directivos de Toyota han lanzado dos mensajes fundamentales: el primero, que son «un fabricante europeo» con más de 60 años de experiencia en el Viejo Continente, y que merecen un trato como lo que son; y segundo, propone no solo extender la vida de los coches de combustión, sino de establecer una nueva categoría llamada VEEF.

Yoshihiro Nakata, Presidente y CEO de Toyota Motor Europe

Qué es VEEF, la propuesta de Toyota para Europa

No es la primera vez que se habla de prolongar la vida de los motores térmicos más allá del 2035, fecha en la que la UE prohibirá de facto la venta de coches con este tipo de mecánicas, gracias al uso de combustibles renovables. Hemos hablado mucho de combustibles sintéticos y biocombustibles, que podrían dar una nueva vida a este tipo de vehículos.

Y en esa línea se mueve Toyota, que propone una iniciativa muy concreta: crear para Europa una nueva categoría, VEEF, que vienen a ser «Vehículos que funcionan exclusivamente con combustibles elegibles». Lo que quiere la marca japonesa es que estos vehículos tengan el mismo trato regulatorio que los coches eléctricos.

Para Toyota, Europa debería reconocer los combustibles renovables de forma oficial como una solución cero emisiones y deberían aportar para acelerar el arduo proceso de descarbonización del transporte. Según ellos, estos pueden ayudar a reducir el CO2 de forma similar desde la extracción hasta el consumo en los vehículos.

La gran diferencia con los coches eléctricos… y los de hidrógeno

Toyota está desarrollando estas dos tecnologías y formarán parte de su gama de vehículos en el futuro sin ningún tipo de duda. Pero hay algo que reconocen y que jugaría a favor de los coches con motor térmico alimentados por combustibles renovables.

«No requieren mucha inversión en el vehículo, porque son combustibles compatibles: se pueden usar sin tener que cambiar nada», aseguran los responsables de Toyota. Según la marca, Europa cuenta con suficiente biomasa para alimentar 300 coches con motor de combustión interna hasta el 2040.

Toyota apuesta por un tipo de combustible renovable de segunda generación elaborado a partir de biomasa residual, elaborado a partir de residuos de productos orgánicos. Algo que choca, por ejemplo, con la apuesta de Porsche y los e-fuels (combustibles sintéticos), y que es más barato de producir.

Los japoneses aseguran que este tipo de combustible no requiere modificaciones en su mecánica y no afecta a su rendimiento, pudiendo además suministrarse usando la infraestructura de gasolineras actual.

En este caso, como sabemos, los eléctricos y los de pila de combustible sí que necesitan una infraestructura propia: estaciones de carga e hidrogeneras, respectivamente, que suponen unos costes muy elevados.

Toyota no quiere quedarse fuera de las normas de contenido europeo.

«Hecho con Europa», la propuesta de Toyota

La Comisión Europea está preparando una normativa que favorezca la producción de componentes en suelo europeo. Es decir, que ciertos vehículos y marcas tengan incentivos adicionales por fabricar sus coches y sus piezas en nuestro territorio.

Algo que, en el caso de que los fabricantes chinos decidan establecerse aquí, también se favorecerían. Algunas marcas europeas piden que se tengan en cuenta otros factores más allá de la fabricación física: el desarrollo, el I+D, el empleo europeo…

Y esa es la línea que sigue Toyota, que pide variar el “Made in Europe” por el “Made with Europe”. Es decir, que no sea solo el “Hecho en Europa”, sino el “Hecho con Europa”. Un enfoque diferente que «reconozca a socios de confianza, incluidos de Reino Unido, Turquía y Japón».

Más allá de pedir más flexibilidad normativa a partir del 2035 y objetivos de CO2 «más pragmáticos» y realistas, Toyota pide a Europa que se reconozca su papel en el continente en las últimas décadas. «Toyota no es un invitado en Europa. Somos un fabricante europeo y queremos que la industria automotriz europea tenga éxito», asegura Yoshihiro Nakata, Presidente y Director Ejecutivo de Toyota Motor Europe.

En esencia, lo que pide Toyota es que la ley que quiere sacar la UE refleje también «la ingeniería, la investigación y el desarrollo, el ensamblaje y los empleos cualificados que hay detrás», algo que pueda beneficiar también a la propia marca, que cuenta con seis centros de producción de vehículos y componentes en Europa, contando Reino Unido y Turquía.

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