Faltan examinadores en la DGT y la situación se agrava de cara al verano

Las autoescuelas están dando la voz de alarma: la DGT necesita más examinadores para ir concediendo carnés de conducir a los aspirantes, que engordan listas de espera. Antes de que llegue el verano, vaticinan un colapso en el sistema por falta de medios.

La situación continúa empeorando. El sector de las autoescuelas españolas, representadas por la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), lleva tiempo avisando: faltan examinadores. Según sus cálculos faltan entre 200 y 300 examinadores, se están dejando de hacer entre 600.000 y 900.000 exámenes al año. Podría haber cierres y despidos si persiste la situación.

Ahora mismo la DGT tiene 756 examinadores en su plantilla, a los que hay que restar los que están de vacaciones o con alguna baja. Idealmente, según CNAE, deberían ser 943 examinadores. Cada examinador solo puede hacer 13 pruebas al día, y en periodo estival la cifra se reduce a 11 pruebas.

Los problemas vienen de lejos. Debido a problemas políticos y presupuestarios, la plantilla se ha ido reduciendo sin que se hayan cubierto las plazas de los funcionarios que se han ido jubilando. Las nuevas altas no han sido suficientes. En general, el funcionariado español está aumentando peligrosamente su edad media.

Las nuevas tecnologías facilitan las cosas a los alumnospor un lado, como las aplicaciones móviles para mejorar el conocimiento teórico

Si lo reducimos todo a la banalidad, no pasa nada porque los chavales tengan que examinarse más tarde. ¿Problema? Si se dilatan las fechas de examen, pueden pasar dos cosas. La primera es que el alumno tenga que gastar mucho más dinero en clases para tenerlo "fresco" cuando llegue la fecha.

Lo segundo, y lo más habitual, es que ante la imposibilidad presupuestaria de afrontar ese gasto adicional, los alumnos vayan reduciendo la cadencia de las clases, y cuando lleguen al examen lleguen más verdes, y suspendan. También puede pasar algo más peligroso, que den "clases" por su cuenta.

Bajo la legislación española, que un aspirante a sacarse el carné sea sorprendido conduciendo sin él, aunque sea en un polígono industrial vacío en un sábado de agosto, es un delito contra la seguridad vial. Existe algún precedente jurídico en el que padre y alumno se han librado del delito, pero el lío es incómodo cuanto menos.

Las autoescuelas están siendo perjudicadas a nivel económico. Las "vocaciones" siguen cayendo por cuestiones demográficas y sociales, menos chavales y menos interesados en tener coche (o dilatan el sacarse el carné). Si a este problema se le junta el tapón que se avecina, será mucho peor.

Cuando los estudiantes acaban sus exámenes de selectividad o universitarios, aumenta la demanda de carnés de conducir: lo típico de tener el permiso antes de salir de vacaciones. Tópicos aparte, ya hay un atasco considerable, y cuando repunte la demanda el problema se va a engordar más: recordemos que no se hacen tantos exámenes por día y hay un parón de varias semanas.

A nivel social es todo un problema que los nuevos conductores salgan peor formados y con menos seguridad en sí mismos cuando afronten el examen. Es más, se puede dar el caso de encadenar suspensos uno detrás de otro como efecto del círculo vicioso de exámenes retrasados y pocos medios económicos para pagar las clases de refuerzo y las tasas de examen por nuevas intentonas.

Sí, es Marc Márquez, al examinarse del carné de coche cuando era piloto de Moto3 (2014)

¿Y cuánto cuesta sacarse el carné en España?

Según el informe de FACUA de 2015, realizado en 30 ciudades españolas, hay una importante diferencia de precios y no siempre se ajustan a la realidad económica de cada provincia. En Murcia es donde más se paga, una media de 933,12 euros por alumno, tomando como supuesto 20 clases de 45 minutos, aprobando a la primera.

Otras provincias especialmente caras son Lleida con 903,29 euros y Bilbao, con un coste de 880,26 euros. En el otro lado de la tabla tenemos Granada, con 452,46 euros de coste, A Coruña con 499,78 euros, y Badajoz con 511,20 euros. Fueron analizadas 286 autoescuelas, de la más cara a la más barata la diferencia es de casi el triple, el 276,9%.

Ahora mismo hay un número reducido de una docena de provincias donde los exámenes están saliendo al ritmo que deberían. No resulta tan fácil hacer "turismo de autoescuelas" para desviar los alumnos a donde no tengan que esperar tanto. La DGT debe cubrir con toda la celeridad posible el vacío de examinadores, a fin de cuentas, es un servicio público, y están causando un perjuicio a la sociedad, a los nuevos conductores, y a un sector del que están alimentándose 30.000 familias.

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