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Filtros de partículas diésel y gasolina: qué son y para qué sirven

Son la estrella de los motores de gasolina y diésel, encontrándose en prácticamente todos los modelos del mercado. Los filtros de partículas se han convertido en unas de las salvaciones de los fabricantes para poder superar las exigentes normas de emisiones de partículas y CO2, especialmente en el caso de los gasolina con la entrada en vigor del nuevo ciclo WLTP.

El filtro de partículas para motores de gasolina dura toda la vida del vehículo

Con la nueva normativa del ciclo WLTP, los fabricantes se han visto obligados a montar filtros de partículas en los motores de gasolina, un dispositivo que hasta ahora sólo podíamos encontrar en los diésel, los famosos DPF que puedes ver en una gran cantidad de fichas técnicas indicando la presencia en una determinada versión mecánica pero que, en el caso de los modelos de gasolina, se conoce como GPF.

Pero seguramente no sabías que no todos los modelos vendidos con motor de gasolina cuentan con este sistema de purificación. Y es que solamente está presente en los bloques que disponen de tecnología de inyección directa, mientras que los de indirecta no necesitan de este filtro porque producen una cantidad mínima de partículas sólidas, aunque el grupo Volkswagen cuenta con un motor de cuatro cilindros 2.0 TSI que combina estas dos tecnologías y el funcionamiento del filtro depende directamente de la unidad de gestión del motor.

Mercedes fue uno de los primeros en ofrecer un filtro de partículas para un motor de gasolina. Cuenta con una malla de nido de abeja en su núcleo interno fabricados en cerámica artificial y unas finas canalizaciones por las que corren los gases de escape y unas paredes a las que se adhieren las partículas sólidas, especialmente hollín.

Esquema de un sistema de escape y sus componentes

En los motores diésel, el filtro de partículas se encuentra justamente por detrás del catalizador de oxidación-reducción en algunos modelos. Es lo más común, porque entre las dos forman una sola pieza, aunque otros modelos del mercado lo montan a una distancia del catalizador.

La ventaja que supone esta opción es que, a la hora, de un fallo, algunos talleres nos cambiarán sólo esta pieza, mientras que la primera opción supone que harán un “pack” aumentando el coste sobre nuestro bolsillo.

Pero técnicamente esta segunda opción no es la mejor en cuanto al objetivo de filtración de los gases, siendo la primera la ideal, incluso en lo que respecta a la propia regeneración del filtro. En el caso de los filtros de partículas de gasolina, la cosa cambia y mucho, porque la mayor parte de las marcas lo están colocando separado del motor y bajo el piso del habitáculo. No sólo supone que, en caso de avería, se cambia esta pieza y se paga sin añadidos “sorpresa”, sino que también se regenera más fácilmente.

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