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Coches RarunosHonda Crossroad, un Land Rover japonés disfrazado

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La primera generación del Land Rover Discovery tuvo su equivalente firmado por Honda en el mercado nipón. En 1993 llegó a los concesionarios japoneses el Honda Crossroad siendo el primer todoterreno en la historia de la marca y resultó todo un fiasco.

No te dejes engañar. Las fotos que acompañan este artículo parecen ser de la primera generación del popular Land Rover Discovery pero si observas atentamente podrás ver que el vehículo lleva el logotipo de Honda. Aunque parezca un Land Rover se trata de un Honda Crossroad y llegó al mercado japonés en 1993.

Imagínate un todoterreno con las magníficas capacidades offroad que caracterizan a los modelos de Land Rover combinado con la fiabilidad de la ingeniería japonesa de un fabricante como Honda. Suena bien ¿verdad? El Crossroad trató de hacer realidad ese postulado… y fue todo un fracaso.

Veamos cómo empieza todo. En los años 80 y 90 Honda y British Leyland -grupo al que pertenecía Land Rover- estuvieron muy unidas. Se suele decir que la política hace extraños compañeros de cama y está claro que los negocios también: ambos grupos automovilísticos firmaron una joint-venture, un acuerdo de colaboración en el cual se beneficiaban tanto el fabricante japonés como el británico.

El Crossroad estuvo a la venta en Japón entre 1993 y 1998

Por aquellos años British Leyland sufría una grave crisis. En la década anterior había estado coqueteando con la bancarrota y fue rescatada por el gobierno, con una enorme reestructuración de por medio. La calidad y fiabilidad de sus coches iba cuesta abajo y la cooperación con la compañía de Tokio permitió que la tecnología de Honda estuviera presente en muchos modelos del grupo británico, comercializados bajo las marcas Rover o Triumph, por ejemplo.

Honda también vio la oportunidad de aprovechar esta alianza y puso sus ojos en un modelo de éxito, el Land Rover Discovery. La demanda de automóviles 4x4 estaba creciendo en Japón, el rival Toyota Land Cruiser estaba ganando terreno y hasta ese momento Honda no tenía ninguna experiencia en la fabricación de todoterrenos. Por eso vio en el modelo británico la mejor opción de adentrarse en un nuevo segmento.

Además del mercado japonés, la idea inicial también incluía venderlo en Estados Unidos, en este caso bajo la marca de lujo Acura. Ese proyecto no siguió adelante porque British Leyland no tenía la capacidad de fabricar tantas unidades al ritmo previsto y además los concesionarios norteamericanos de Land Rover se negaron a tener más competencia. Estados Unidos quedó descartado y los esfuerzos se centraron en Japón.

Idénticos: los modelos de Land Rover (arriba) y Honda (abajo) sólo se diferenciaban por los logotipos

Aunque, la verdad, esfuerzos no hubo muchos ya que fue un clon. En su lanzamiento en Japón las únicas modificaciones que Honda hizo al Discovery fue cambiar los logotipos. De hecho se fabricaba en la planta inglesa de Solihull, igual que el original, y después era exportado al País del Sol Naciente. El Crossroad estuvo disponible con carrocerías de tres y cinco puertas y se dispuso toda una oferta de accesorios para equipar y personalizar cada unidad.

El Honda Crossroad se comercializó en Japón únicamente con un motor de gasolina V8 de 3,5 litros que desarrollaba 180 CV asociado a un cambio automático de cuatro marchas. Curiosamente, es difícil encontrar en Reino Unido un Discovery con este motor ya que la gran mayoría de las ventas fueron para el económico motor diésel TDI de 2,5 litros.

Land Rover exportaba a Japón en torno a 3.000 ó 4.000 unidades cada año de su Discovery. La marca nipona se frotó las manos ya que con su gran red de más de 400 concesionarios seguro que podían superar esas cifras, pero aún así se marcaron una meta modesta. Honda se propuso como objetivo vender 1.200 unidades al año y se llevaron la sorpresa de que en los tres primeros años se vendieron menos de un millar de unidades. Sólo una décima parte de lo que conseguía Land Rover en Japón a pesar de contar con una red comercial inmensamente mayor.

Un gran catálogo de accesorios permitía personalizar cada unidad

Al fin y al cabo el desastre era en cierto modo previsible. Que un fabricante tan grande como Honda recurra a una copia de un modelo cuyo original ya se vende en ese mercado era una jugada extraña, no se puede negar. Aún así el Crossroad recibió un pequeño restyling para tratar de atraer a la clientela, que siguió sin entender qué pintaba ese ruidoso todoterreno inglés en el catálogo de Honda.

En 1997 recibió la puntilla. La marca japonesa tuvo que hacer una llamada a revisión por un problema en la cerradura de la puerta del acompañante, había riesgo de que se abriese en marcha con el peligro que conlleva. Para el público japonés pasó a ser un modelo inseguro, siendo la gota que colmó el vaso y su sentencia: la tradicional fiabilidad de Honda comenzaba a ponerse en duda y eso no se podía tolerar.

Este Land Rover a la japonesa dejó de venderse en 1998. En buena parte por ser un desastre en las ventas, evidentemente, pero también porque a finales de los años 90 el grupo British Leyland fue privatizado y posteriormente pasó a manos de BMW Group, poniéndose fin a la colaboración con Honda.

Imagen del catálogo de Honda Crossroad

Irónicamente, aunque pasó sin pena ni gloria por Japón, el Honda Crossroad tuvo cierto éxito en el mercado de segunda mano de Nueva Zelanda. Muchas unidades usadas acabaron siendo importadas allí. Esta afinidad tiene su lógica porque el país oceánico sigue estando dentro del Imperio Británico así que los coches ingleses tienen tirón, su difícil orografía hace que los 4x4 sean muy populares y el modelo de Honda es idéntico al Land Rover pero notablemente más barato por sufrir una devaluación mucho mayor.

En 2008 la marca japonesa recuperó el nombre Crossroad -ya sin relación con Land Rover- como denominación de uno de sus modelos, un SUV que sustituyó a la primera generación del Honda HR-V en el mercado japonés. La designación debía estar gafada porque corrió la misma suerte que el original y sólo estuvo tres años a la venta antes de ser retirado de los concesionarios.

Pese al fracaso comercial, aquel Crossroad clonado del Discovery sí tuvo otros beneficios para Honda. La experiencia y tecnología que aprendieron los japoneses de este coche de tracción total fue la base para la creación del Honda CR-V, modelo que hoy en día es el SUV más vendido del mundo. De los errores se aprende.

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