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    Autobild.es

    Los últimos Aston Martin de gasolina serán solo para circuitos

    Aston Martin Heritage EV Concept

    Aston Martin no se escapará a la electrificación, tiene fechas para vender sus últimos coches con motores de gasolina que puedan matricularse y no tengan la ayuda de ningún motor eléctrico. Pasado 2030 solo se podrán matricular Aston Martin híbridos o eléctricos.

    Uno tras otro, los fabricantes van cayendo en la electromovilidad como si se tratase de fichas de dominó. Al final, quién iba a decirlo, la escasez de petróleo (extraible/a precio razonable) no va a ser un problema para los coches nuevos de la próxima década y las que sigan: casi todo estará electrificado.

    Fabricantes de muy distinto tamaño y de cualquier gama van anunciando el final de los motores de combustión interna o el final de la inversión para seguirlos evolucionando. Las noticias más prometedoras -de Nissan- apuntan a un 50% de eficiencia termodinámica, más allá es un terreno inexplorado. Y puede que no merezca la pena...

    Ni siquiera Aston Martin se libra. Sabemos por boca del nuevo CEO, Tobias Moers, que para 2030 la única forma de comprarse un Aston Martin de gasolina será para llevarlo de circuito a circuito, sin posibilidad de matricularlo, y en modelos muy muy especiales de baja producción.

    Prototipo del Aston Martin Valkyrie

    Moers calcula que en 2030 solo el 5% de la demanda de clientes de Aston Martin será de coches de ese tipo, mientras que el 50% corresponderá a versiones totalmente eléctricas y el 45% restante serán versiones híbridas -que siguen teniendo motores de combustión interna-.

    Este anuncio sorprende, pero solo en parte. La presión por reducir las emisiones de efecto invernadero y los anuncios de distintos países para prohibir la matriculación de coches no electrificados a menos de 10 años vista deja las cosas muy claras. Solo podrían venderse en una lista decreciente de países donde la ecología no es ninguna prioridad.

    Actualmente, la gama Aston Martin emite de 254 a 323 g/km de CO2, los fabricantes de gran volumen deben ceñirse a 95 g/km

    Los coches que se destinan solo a circuito no tienen problemas (reales) de emisión de CO2, ni hay que desarrollar costosas tecnologías para limpiar sus gases de escape, ni deben cumplir con las mismas normas de homologación. Como mucho deben cumplir alguna norma específica para alguna categoría, véase GT1 o GT3, y no pasar de cierto nivel de ruido. Fin.

    Aston Martin DBX

    Desde tiempos pretéritos Aston Martin ha creado coches para meterse en circuito y correr, aunque cuando no había tanta normativa hablábamos de coches que se podían matricular. A partir de los años 70 las autoridades empezaron a meter mano para que los fabricantes redujesen la contaminación y redujesen los consumos de combustible.

    Este año llegará a los primeros clientes el Valkyrie en su versión más salvaje, no matriculable, para el máximo rendimiento en circuitos. La versión matriculable está entre nosotros desde 2015. La crisis que afronta Aston Martin, además de la pandemia de coronavirus, ha hecho que se retrase dos años.

    En otro orden de cosas, este año veremos también la primera versión electrificada del SUV DBX, que tendrá un sistema híbrido de asistencia al motor principal, mas una versión híbrida enchufable para el 2023. Dos años después, en 2025, llegará el primer Aston Martin que solo funcionará a base de electrones. Previamente se dijo 2026 para tal hito.

    Boceto de un modelo que veremos en 2025

    De momento Aston Martin tiene previstos un SUV y un deportivo «a pilas», pero llegarán más. En 2025 todo Aston Martin tendrá una versión híbrida o eléctrica en catálogo. Así, poco a poco, se irá dejando la gasolina (a secas) de lado. Este salto tecnológico es posible gracias a las soluciones electrificadas de Mercedes-Benz.

    Más allá del 2030, los híbridos enchufables serán los siguientes en tener fecha de caducidad, difícilmente llegarán al año 2040, quedando ya únicamente versiones eléctricas a baterías o con pilas de combustible de hidrógeno. Esta última solución fue aplazada sine die por Mercedes-Benz, su desarrollo solo sigue para camiones y autobuses en colaboración con Volvo.

    Es más, seguramente los últimos coches que salgan de fábrica con motores de combustión interna ni siquiera usen petróleo fósil, sino combustibles sintéticos obtenidos a partir de aire, agua, y energía eléctrica que sobre (o no sería rentable). Ese es el futuro que nos espera.