Newey no oculta el origen del fracaso con el Aston Martin AMR26: «Cuando llegué, se había trabajado poco»
Aston Martin empieza a ver la luz con la versión actualizada del AMR26 que debutó en Hungría, pero los seis meses anteriores han sido realmente traumáticos para el equipo británico. Adrian Newey señala con precisión las causas que supusieron el origen del caos en Silverstone.

A la hora de hacer un análisis de la situación de Aston Martin, son múltiples los aspectos a considerar. Expectativas irreales, cambios numerosos y recientes, herramientas nuevas sin rodaje, ausencia de cultura ganadora... y, obviamente, los problemas asociados a Honda.
Pero no han sido los únicos y Adrian Newey ya lo avisó al comienzo del pasado verano, repitiéndolo de nuevo este: Aston Martin no hizo los deberes al comenzar el periodo de desarrollo del coche de 2026, lo que derivó en plazos demasiado ajustados y un trabajo apresurado que este año ha dado como resultado un desastre mayúsculo.
Newey llegó tarde, pero Aston Martin tampoco hizo su parte
Ya fuera por el hecho de querer dejar a Adrian Newey total libertad de diseño o por estar demasiado centrados en otras cuestiones, lo cierto es que, cuando el ingeniero británico se incorporó a su puesto de gerente técnico el 1 de marzo de 2025, lo que se encontró no le gustó nada.
La temporada 2025 estaba a punto de comenzar, pero el resto de equipos llevaban ya dos meses completos trabajando en el nuevo reglamento técnico de este año. Concretamente, desde el 1 de enero, cuando la FIA autorizó el uso del túnel de viento y la simulación computacional para este fin.
Aston Martin, en cambio, había trabajado poco en ello, acumulando un retraso que, además, creció incluso más a consecuencia del retraso en la puesta en marcha del nuevo túnel de viento.
«Se había hecho poco trabajo sobre el coche de 2026», desveló Adrian Newey en junio de 2025. «Era útil, pero desde entonces hemos hecho un progreso mucho mayor. Afrontar un cambio reglamentario tan extenso y radical es un gran desafío; las fechas límite se acercan muy rápido».

Obviamente, en aquel momento Newey trasladaba un mensaje de optimismo, pero sin renunciar a su ya tradicional transparencia: «Las reglas salieron en su forma final el 1 de enero. Estoy seguro de que se sabía lo suficiente sobre ellas como para que se pudiera haber hecho un buen trabajo, y sin duda lo hicieron muchos equipos antes de eso. Por tanto, al menos cuatro meses después de eso, siempre estás tratando de ponerte al día, pero es lo que hay».
La decisión del túnel de viento
Ya ha pasado más de un año desde aquellas declaraciones de Adrian Newey y la realidad ha dejado muy claro que Aston Martin no fue capaz de recuperar el tiempo perdido ni acertó con la dirección tomada en lo relativo al diseño del AMR26.
Tras presentar su primera evolución en Hungaroring, la versión B, Adrian Newey volvió a ser preguntado por el origen de los problemas, recordando que «la realidad es que no había ningún modelo realmente preparado para empezar a trabajar» cuando él llegó año y medio antes.
Además, apunta que tomaron la decisión de retrasar aún más el inicio del trabajo en el túnel de viento, ya que comenzar en el que durante años habían estado alquilando a Mercedes para luego tener que trasladarse al nuevo de Silverstone sería un engorro. No solo por la mudanza en sí, sino también por los potenciales problemas de correlación de datos que podrían generarse.
«Tomamos la decisión, acertada o equivocada, de retrasarlo unas dos semanas hasta que nuestro propio túnel estuviera listo, en lugar de empezar en Brackley durante un periodo muy corto para después tener que trasladarnos otra vez», desvelaba Newey.
«Fue un proceso de puesta en marcha bastante importante, así que en ese sentido todo empezó a contrapié. Haces lo que puedes y simplemente sigues adelante», concluyó el ingeniero británico, que ahora ya cuenta con todo en su sitio y ha empezado a obtener los resultados deseados. En 2027, es de esperar que estos sean incluso mejores.
