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    La burbuja de modelos y carrocerías empieza a afectar seriamente a las marcas

    Gama SUV de VolkswagenVolkswagen UK

    La llegada del ciclo WLTP al mercado del automóvil, y las cada vez más estrictas normas de emisiones, hicieron mella en los fabricantes, reduciendo la oferta de versiones y combinaciones mecánicas. Pero las marcas han llegado también a un punto de saturación con la amplia diversidad de modelos diferentes que, para algunas, ya se está calificando de insostenible.

    Hasta hace poco más de dos años, cuando el ciclo WLTP irrumpió, los cuellos de botella por homologar consumos y emisiones de las diferentes versiones mecánicas de un modelo supuso que, las de menor demanda y menor eficiencia, fueran borradas de la oferta de un plumazo.

    Esto permitió dejar estrictamente las más vendidas y también aquellas que suponen mayores beneficios, a pesar de que sus ventas sean mucho menores. Pero hay otro tema, el de las variantes de carrocería, que está empezando a hacer mella -y muy seriamente- en las marcas. El SUV manda pero éstas no hacen más que sacar nuevas opciones que una gran mayoría de clientes pasa por alto y, la tendencia no tiene pinta de cambiar.

    La primera generación del Mercedes CLS abrió la veda de las berlinas con aspecto coupé

    Volkswagen, como Mercedes o BMW, siempre han sido de los que han optado por tener una amplia gama de modelos para que el cliente no se fuera a la competencia cuando busca comprar coche. Si quieres un Serie 3 GT o un Serie 4 Gran Coupé, no hace falta que te vayas a un A5 Sportback. El Serie 3 GT ya ha caído y se espera la caída de muchos más.

    Algunos responsabilizan de esta amplia gama de modelos a las plataformas modulares, pero estas solo han hecho reducir los costes y tiempos de desarrollo, y aglutinar todas las arquitecturas que tenían en una. BMW tenía tres plataformas de propulsión que cubrían toda la gama de modelos y ahora se han unido en la CLAR, por ejemplo.

    Desde Daimler apuntan que la situación es casi insostenible ya, y difícil de parar con la llegada de los coches eléctricos. Y eso que algunos nichos de mercado como los descapotables y roadster están cayendo -solo los Premium se mantienen en estas categorías y en la de las berlinas- y en los generalistas están desapareciendo poco a poco los familiares y monovolúmenes, convertidos en comerciales polivalentes.

    De hecho, hay clientes que prefieren pagar más sin obtener un beneficio real por un modelo en especial y, lógicamente, los fabricantes contentan a los clientes; el ejemplo más claro es la lucha interna de los Audi A4 vs A5 Sportback o Serie 3 vs Serie 4 Gran Coupé. En silencio y tratando de pasar desapercibida, la reducción de la oferta comenzó hace tiempo con la desaparición de modelos estrella, tipo Golf Cabrio o Scirocco, los Clase S Coupé y Clase S Cabrio que no tendrán relevo como tampoco el Golf Sportsvan.

    El problema es cómo pinchar la burbuja sin que explote, porque no tiene pinta de hacerlo por sí misma

    Expertos del mercado, como la consultora Berylls, explican que no es una sorpresa la desaparición de los modelos de nicho, son caros y obliga a tener un recambio en consideración al final del ciclo comercial, difícilmente amortizable si se recorta la vida comercial como algunas marcas están implementando. Un desembolso muy elevado al que también se suma el dedicado a mejorar la tecnología para evitar las sanciones por los excesos de emisiones.

    Romper el círculo vicioso de las carrocerías es sumamente difícil, ya que ningún fabricante quiere quedarse descolgado del resto. Se coincide en que tener una amplia gama es necesario, por lo que seleccionar los modelos a eliminar también es una labor complicada.