La ola de calor obliga a Hungría a tomar una medida insólita con los coches eléctricos
El corazón de Europa sigue sufriendo las consecuencias de las intensas olas de calor y de la bajada de los caudales de los principales ríos del continente. Hungría se ha visto incluso obligada a tomar medidas que afectan de lleno a los vehículos eléctricos.

Hace unos días os hablamos de cómo el gobierno de Rumanía se había visto obligado a pedir a Ford y Dacia que detuvieran sus operaciones de forma temporal para ahorrar energía. Todo por culpa de las altas temperaturas de las últimas semanas y los problemas que atraviesa una de sus centrales nucleares.
Ahora es su país vecino Hungría donde se están empezando a imponer medidas que, de nuevo, tienen una afectación directa en la industria del motor. La fuerte tensión en la red eléctrica del país toca de lleno a los operadores de carga y, en consecuencia, a los conductores de coches eléctricos.

Medidas excepcionales en los cargadores rápidos
Varios operadores con puntos de recarga rápida en las carreteras húngaras han empezado ya a tomar medidas a causa de la ola de calor y los problemas energéticos en el país. De esta forma, la gran mayoría están limitando temporalmente la potencia de sus cargadores durante las horas punta.
Por ejemplo, MOL Plugee ha bajado de 150 a 100 kW la potencia de sus cargadores entre las 17:00 y las 22:00 horas. E.ON Drive está aplicando reducciones del 50 por ciento en estaciones que alcanzan incluso los 300 kW de potencia. Ya solo con esta última medida, la compañía cree que podrá liberar hasta 10 MW de potencia en la red, algo así como la potencia energética simultánea de unos 2.000 hogares.
Otra compañía, Shell, lleva ya días limitando también la potencia durante más horas, desde las 16:00 hasta las 22:00 horas. E incluso hay empresas que han desconectado temporalmente algunas de sus estaciones de carga en aparcamientos. Todo movimiento influye.
Pero hay incluso medidas diferentes y más agresivas: la empresa EV.app ha realizado un movimiento a la contra, disparando el precio de la recarga hasta los 1,16 euros el kWh, que viene a ser entre un 40 y un 60 por ciento más que muchas tarifas rápidas habituales en Hungría. De esta forma, buscan incentivar a los conductores a posponer la carga.

Una causa común para Hungría y Rumanía
Como decíamos, las olas de calor de las últimas semanas son las causantes de todos estos problemas y la tensión enorme en la red eléctrica en el centro de Europa. Las altas temperaturas están causando una sequía inesperada en ríos tan importantes como el Danubio.
Ese agua es vital para la refrigeración de las centrales nucleares: sin ese agua, la central pierde su capacidad para evacuar el calor y se ve obligada a reducir su potencia de trabajo o incluso pararse por completo, con las afectaciones que tiene en la generación de electricidad.
En el caso de la central nuclear de Packs, es la única en Hungría y produce cerca del 37 por ciento de la electricidad del país en todo el año. Actualmente está operando a una fracción de su capacidad, lo que ha obligado a los dirigentes magiares incluso a cesar temporalmente su actividad en determinados momentos. Por primera vez en 44 años, esta central tuvo que cerrar de forma temporal.
Lo que está sucediendo en Hungría y Rumanía abre un nuevo capítulo en los potenciales problemas de producción de energía que pueden suponer un enorme reto para el futuro en Europa. El cambio climático puede ocasionar este tipo de afectaciones en el futuro y la industria del automóvil no es, para nada, ajena a ella.
La recarga rápida en las estaciones públicas podría convertirse en el futuro en algo flexible que pueda limitarse o incluso encarecerse cuando la demanda eléctrica llega a niveles demasiado exagerados. Por el momento, la situación de excepción que viven en el centro de Europa ya ha obligado a tomar medidas drásticas.

