La velocidad ya no se mira detrás del volante: así funciona la instrumentación panorámica del coche

La industria automovilística se mueve por las tendencias, y hay una que empieza a ganar protagonismo en el interior de los coches. Di adiós a las pantallas tras el volante, pronto la protagonista será una gran pantalla panorámica en todo el salpicadero.

La velocidad ya no se mira detrás del volante: así funciona la instrumentación panorámica del coche
El cuadro de instrumentos se muda a la base del parabrisas: qué gana el conductor con este cambio.

Publicado: 13/10/2026 20:00

8 min. lectura

El interior de los coches ha evolucionado muchísimo en muy poco tiempo. La tendencia en los últimos años es clara: apostar por pantallas digitales y táctiles, de gran resolución, grandes, incluso para la instrumentación tras el volante. Y en muchos casos, eliminar casi todo rastro de botones físicos.

Y siempre ha habido una queja: cómo estas pantallas tienen una gran capacidad de distracción para el conductor, haciendo que este deje de mirar hacia la carretera. Sin embargo, una nueva pantalla se está imponiendo en coches de última generación, como BMW iX3 o i3, Citroën ë-C3, BYD Tang en China o el reciente Renault E-Space Concept.

El interior del Lincoln Nautilus es el ejemplo más claro de cómo pueden ser las nuevas pantallas panorámicas.

Adiós a la instrumentación… ¿y al Head-Up Display?

En los últimos años parecía haber dos tendencias en el salpicadero de los coches: o bien dos pantallas táctiles de unas 12 pulgadas, o bien una pantalla grande en el centro y otra más pequeña para la instrumentación, que definitivamente ha dicho adiós a los clásicos relojes analógicos.

También desde hace ya bastante tiempo es habitual ver en el equipamiento de los coches el famoso Head-Up Display: un sistema que proyecta información esencial en el parabrisas que, en las últimas versiones, incluso dispone de realidad aumentada.

Para gustos colores, pero a título personal los HUD nunca han terminado de estar perfectamente “encajados”, salvo algunas excepciones. Incluso molestan más que aportan, para qué negarnos, aunque las opciones 3D y con realidad aumentada prometen grandes ventajas.

En cambio, la tecnología que ahora parece imponerse y que va a marcar tendencia en los próximos años, y si no al tiempo, es el de sustituir la instrumentación tras el volante (y seguramente el clásico Head-Up Display en el futuro) para crear un nuevo concepto de pantalla panorámica que va de pilar a pilar.

Así funciona el Panoramic Vision de BMW iX3 e i3, en vídeo.

BMW, BYD, Renault y Citroën ya experimentan con esta tecnología

No va a ser la única solución, sino que cada marca aportará su propio estilo (faltaría más). Pero esta es la máxima: se trata de instalar una pantalla digital muy larga en la base del parabrisas, o al menos una zona de proyección, que recorre todo el ancho del parabrisas y que muestra la información más importante de la conducción.

La Neue Klasse de BMW ya ha mostrado su propia interpretación, incluso sin recurrir a una pantalla como tal: su “Panoramic Vision” es en realidad un Head-Up Display más desarrollado, pero que proyecta el contenido en una superficie impresa en negro en la sección inferior del parabrisas.

Mide 110 centímetros de lado a lado, albergando en total 43,3 pulgadas. Una fórmula mucho mejor integrada y que, además, se puede personalizar, complementándose además con un HUD 3D más “tradicional” (y opcional) proyectado en el cristal.

El concepto es similar al utilizado en el Citroën ë-C3, demostrando que estas soluciones no son únicas de las marcas premium. Eso sí, en el urbano eléctrico francés la zona proyectada, una lámina negra brillante, no tiene tanta anchura como en los BMW iX3 e i3.

El BYD Tang en China se presentó así, con una gran pantalla digital panorámica sobre el salpicadero.

Como cabría esperar, las marcas chinas sí que apuestan a lo grande en tecnología. Es lo que ha hecho BYD con su nuevo Tang para el mercado chino: su nuevo concepto de “Star Ring” no solo tiene una pantalla táctil central enorme (35,4 pulgadas), sino que cuenta con una pantalla panorámica de 30 pulgadas.

Nada de proyecciones, es una pantalla digital en toda regla, que va de pilar a pilar y que está colocada en una posición más elevada en el salpicadero. Según los responsables de la marca, este diseño está inspirado en los paneles de control de las naves espaciales de las películas de ciencia ficción.

Y no podemos olvidarnos de lo que ha hecho la marca premium norteamericana Lincoln con su último Nautilus que, a diferencia de BYD, ha optado por una pantalla central más pequeña y una enorme pantalla panorámica de 48 pulgadas sobre el salpicadero, que destaca no solo por su anchura, sino por su altura.

La solución del Citroën ë-C3 es un poco más discreta que la de las otras marcas premium.

Qué gana el conductor con pantallas así

La principal ventaja de este tipo de tecnología es muy clara: acercan la información de la conducción al campo visual del conductor, aunque estos beneficios dependen también de cómo estén diseñadas estas pantallas.

Información como la velocidad, la autonomía, alertas de tráfico, avisos… aparecen más cerca de la línea de visión de la carretera que en un cuadro que está situado detrás del volante. La información está además mejor distribuida, como en el caso de BMW, que centra la información dedicada al conductor justo a su lado.

Esto abre también las posibilidades a los diseñadores, que pueden optar por ofrecer un salpicadero más limpio y despejado, liberando espacio visual, así como ofrecer opciones más personalizables para el conductor. Por ejemplo, este podría dar prioridad a la navegación, a los asistentes a la conducción o a los propios datos del coche.

El caso es que estas pantallas puedan cumplir con su cometido: ofrecer la información vital al conductor y que no se acaben convirtiendo en otra fuente más de distracción. En los próximos años seguro que vemos más alternativas a las que acabamos de ver.

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