¿Por qué veremos una invasión de híbridos y eléctricos?

Cada vez más fabricantes anuncian una oleada de modelos híbridos, híbridos enchufables o 100% eléctricos para un futuro muy cercano. En los últimos meses ha sido Volvo, Jaguar, Land Rover, Honda, Toyota... Mientras tanto el hidrógeno sigue sin despegar y queda en segundo plano.

Varias son las razones que están impulsando los fabricantes a aumentar la electrificación en sus gamas sin que el culpable sea el elevado precio del petróleo, es más, a largo plazo debería bajar. En anteriores oleadas de impulso a estas tecnologías había un motivo de peso detrás, el barril de petróleo estaba disparado y era necesario buscar alternativas más eficientes.

Otras razones que dieron empujones a la electrificación fueron la presión legislativa o la preocupación por el cambio climático (emisiones de CO2). Ahora podríamos decir que sí, hay que reducir emisiones, tanto de efecto invernadero como las que son tóxicas para las personas, pero hay otros elementos a considerar.

Durante un buen tiempo la tecnología híbrida ha sido exitosa en muy pocos fabricantes, principalmente Toyota, y en menor medida Honda o Ford (mediante acuerdo con Toyota). Progresivamente fueron metiendo dinero otros pesos pesados como Nissan, BMW, Daimler o Audi, pero con resultados comerciales poco significativos. El Grupo PSA no consiguió popularizar sus híbridos diésel y los abandonó.

Honda Urban EV Concept

En cuanto a eléctricos puros, Renault Nissan en generalistas y Tesla en Premium han marcado el camino a seguir. Han demostrado a los demás que son productos que pueden venderse masivamente si se da al cliente lo que pide, y no tiene tanto que ver con autonomía sino con otros servicios. Por ejemplo, estos fabricantes han apostado por una red de recarga por iniciativa propia, haciendo sus soluciones estándar de facto.

No olvidemos tampoco la debacle en popularidad que han tenido los motores diésel a partir de 2014, cuando las pruebas de emisiones reales en carretera demostraron que se estaban emitiendo a la atmósfera muchos más contaminantes de los permitidos por la ley, unas veces por mala fe, otras por aprovechar hasta el último recoveco legal; sucio, sí, pero legal.

A la vista de que el motor diésel ya difícilmente va a ser el abanderado de la reducción de emisiones, y de que los motores gasolina downsizing tampoco son tan limpios, no queda otra que añadir motores eléctricos a la ecuación. Los precios de las baterías están cayendo en relación a su capacidad y permiten más libertad a los ingenieros. Además, la percepción del consumidor está cambiando rápidamente a su favor.

BMW i Vision Dynamics

En algunos casos hemos visto que tecnologías de electrificación que han alcanzado la producción en masa han ido reduciendo sus costes, siendo accesibles a más jugadores. Además, varias empresas de componentes están en el ajo, produciendo soluciones muy caras de desarrollar pero que sirven a varios fabricantes a la vez, por lo que salen las cuentas para todos por volumen.

También están teniendo peso los anuncios de algunos gobiernos o alcaldes de grandes ciudades, poniendo coto a la circulación de los modelos menos limpios del mercado y dando ventaja fundamentalmente a los eléctricos y los híbridos enchufables. En algunos países, como Noruega, Holanda o Estonia tener un vehículo enchufable tiene muchas ventajas y se está notando en las ventas.

El Gobierno de China también va a colaborar en esta expansión, porque va a obligar a los fabricantes a tener un porcentaje mínimo de ventas de enchufables, de hecho, China es el primer mercado mundial en movilidad eléctrica. El motor de combustión interna, sin ningún apoyo eléctrico, va perdiendo terreno. Incluso los semihíbridos de 48 voltios están abriéndose camino.

Mientras tanto la pila de combustible de hidrógeno sigue estancada en la apuesta de un puñado de fabricantes como Toyota, Hyundai, Daimler u Honda. Sigue estando lejos de la realidad del ciudadano común porque no logran reducir sus costes de producción y no está solucionada la problemática de la infraestructura y la producción de hidrógeno de forma sostenible.

Los eléctricos puros están creciendo exponencialmente en ventas, tanto, que los principales grupos mineros están haciendo cálculos de demanda a varios años vista para ver si pueden dar un suministro adecuado de cobre, cobalto, litio, níquel y otros metales preciosos. Esa situación era una entelequia hace solo 10 años, solo Miguel Sebastián y Angela Merkel profetizaron una explosión de ventas y se han dado un tortazo contra la realidad.

Sin embargo la década que viene será decisiva, pocos fabricantes podrán decir que no tienen ni tendrán híbridos o eléctricos en sus gamas. El momento ha llegado, y los planes se están anunciando con muchas ganas. Algunos años se perdieron por malas decisiones de los grandes fabricantes, véase General Motors, pero lo importante es que la industria está entrando en razón. Ya era hora.

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