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  • Skoda 110 Super Sport ‘Ferat’, el coche que necesita tu sangre como combustible

Coches RarunosSkoda 110 Super Sport ‘Ferat’, el coche que necesita tu sangre como combustible

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En ‘Coches Rarunos’ no queremos pasar por alto la noche de Halloween y te traemos la inquietante historia de un perturbador automóvil que chupa la sangre de su conductor. Un aterrador coche-vampiro que forjó su leyenda en los años 70.

Ya está aquí Halloween, la noche de los muertos. Los espíritus errantes se confunden con los vivos y tanto niños como adultos se disfrazan para aterrar a los demás y ser asustados. En el mundo automovilístico también hay historias inquietantes pero pocas veces habrás oído hablar de un coche-vampiro como el que te presentamos en Coches Rarunos. Y seguro que no te esperas que se trate de un Skoda, uno de los fabricantes más antiguos del mundo. Presta atención y no te asustes.

En 1970 el fabricante checo lanzó al mercado el Skoda 110 R Coupé, uno de sus modelos de corte deportivo más conocidos. Pronto se ganó una buena fama en el mundo de la competición como coche de rallyes, lo que repercutió positivamente en la notoriedad del coche y sus ventas. Su éxito animó a la marca a dar una vuelta de tuerca más al concepto y lanzar un prototipo al año siguiente, el Skoda 110 Super Sport Tipo 724.

Aunque la base era el 110 R, el Super Sport se presentaba con un motor en posición central. Su diseño era mucho más futurista, mostrando unas líneas más afiladas y aerodinámicas que recuerdan a modelos contemporáneos como el Lamborghini Miura o el Lancia Stratos. Sin embargo, su principal rasgo era la supresión de unas puertas tradicionales en favor de una cúpula abatible que permitía el acceso al interior.

Skoda 110 Super Sport (Tipo 724)

El 110 Super Sport empleaba la misma mecánica del 110 R, es decir, un motor 1.1 que desarrollaba 73 CV. Se trata de una cifra bastante discreta que permitía alcanzar a este coupé los 161 km/h de velocidad máxima, un dato poco impresionante para un deportivo, pero claramente por encima de lo que podía encontrarse en el parque automovilístico tras el Telón de Acero.

El concept se presentó al público en el Salón de Bruselas de 1971 sin pena ni gloria. Como tampoco destacaba por sus prestaciones acabó siendo olvidado rápidamente y estuvo una década cogiendo polvo hasta que en 1981 un estudio cinematográfico llamó a las puertas de Skoda.

La sangre del conductor

El estudio quería llevar a la gran pantalla la novela del escritor de ciencia ficción Josef Nesvadba titulada Vampires Ltd. El largometraje estaba dirigido por Juraj Herz, un hombre que ya había visto desfilar algunas de sus películas en prestigiosos festivales como el de Cannes o Berlín.

El espectacular alerón del Ferat Vampir RSR

Se trataba de una película de terror, presentada en 1982, y que tenía como título original Upír z Feratu. Si estás un poco verde en el idioma checo, te aclaramos que la traducción sería “El vampiro de Ferat”, evidenciando por dónde iban los tiros de la trama. Fue rodada en tono de Serie B, aunque quizá no fuera ésa la intención que tenían en mente.

Debido a la trama de la película era necesario un coche deportivo y Skoda prestó el 110 Super Sport para ser utilizado en el rodaje. Para los productores era una gran elección porque la cúpula para acceder al habitáculo le daba mucha personalidad. Como este automóvil iba a jugar un papel fundamental tuvo que pasar por una sesión de maquillaje.

El prototipo de color blanco era demasiado discreto, se quería una imagen más maléfica. Para ello se dispusieron unos nuevos paragolpes y grupos ópticos, además de añadir un enorme alerón inspirado en los superdeportivos de la época. El remate final fue la pintura de color negro con detalles en rojo. En algunas escenas nocturnas se le añadió una parrilla de luces adicional como coche de rallyes que pretendía ser.

El argumento de esta película de terror no tiene desperdicio. De manera resumida, la historia narra como una enfermera es reclutada por un fabricante automovilístico extranjero, Ferat, para desempeñar las labores de piloto de rallyes para esta marca y el coche en cuestión guarda un oscuro secreto. La historia es rocambolesca, sí, pero no me diréis que no es un guión original.

El coche de carreras en cuestión se llamaba Ferat Vampir RSR y tenía una espeluznante peculiaridad. No necesitaba gasolina ni ningún otro tipo de combustible tradicional, se alimentaba con sangre humana ¿Y cómo obtenía la sangre para funcionar? A través del pie derecho del conductor, cada vez que éste pisaba el acelerador. Evidentemente.

A los vampiros se les llama no-muertos porque, según el folclore popular, se encuentran en un estado intermedio entre la vida y la muerte. Siguiendo esos cánones, esta criatura maléfica y mecánica también muestra algo de vida, su capó palpitante. Si no te lo crees mira esta inquietante escena de la película:

Era la primera vez que alguien presentaba la idea de un coche-vampiro y quizá por ello la película alcanzó cierta popularidad en Checoslovaquia. Su aparición en la gran pantalla sirvió para que el 110 Super Sport recibiera una nueva oportunidad ante el público estando expuesto en el Museo de Skoda como una de sus principales atracciones. En homenaje al largometraje, el modelo es conocido como Skoda 110 Super Sport ‘Ferat’.

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